El primero fue, sin duda, la celebración del 40 aniversario del establecimiento de la primera línea marítima directa entre España y China, para lo cual la naviera Cosco organizó, el jueves por la noche en Barcelona, un evento en el que no faltó un recorrido gastronómico siguiendo la ruta que hizo el barco "Chun Lin" -si quiere saber más sobre la noticia, pueden leerla en estas mismas páginas-.Este evento no solo fue positivo por el hecho en si, que también conmemoraba el 40 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y España, sino que lo fue porque la compañía asiática quiso dejar bien claro que, a pesar de que estamos en un mal momento, ellos tienen confianza en nosotros y van a seguir aquí para colaborar en la resolución de la crisis económica.En cuanto al protagonista negativo de la semana, éste fue sin duda el paro de los transportistas autónomos de contenedores, que redujo notablemente la actividad terrestre en el Puerto de Barcelona, que llevó de cráneo a toda la comunidad portuaria y que, si duda, puede provocar el desvío de cargas de este puerto a otros cercanos, como Marsella o Valencia.Se trata del segundo paro que protagonizan los chóferes autónomos de contenedores de Barcelona este año (el tercero si contamos que en la huelga que los asalariados convocaron hace unas semanas en protesta por la no negociación del convenio colectivo los autónomos no trabajaron para evitar males mayores) y, tal y como está la situación, es probable que no sea el último paro que se viva en estos meses.Para quien no tenga todavía muy claro qué es lo que quiere este colectivo, en el fondo de sus demandas subyace la ya tan manida palabra: crisis. No hay trabajo -o hay poco- porque no hay contenedores y no hay contenedores porque no hay consumo. Es un círculo que, virtuoso o no, no se puede romper tan fácilmente.Obviamente, hay aspectos que se pueden -y se deben- mejorar, como la morosidad, el dumping o el exceso de peso. Pero hay otros, como las actuaciones de Competencia en los puertos, que no se pueden cambiar. Es más, deben seguir su curso porque, guste o no, la Comisión Nacional de la Competencia es un organismo público independiente que debe velar por el cumplimiento de las leyes de competencia y es su deber investigar aquellas prácticas que considere que pueden no cumplir la legislación. Sin más.Así las cosas, los transportistas autónomos deben ser conscientes de que el trabajo va a seguir siendo más bien escaso, como lo es en la mayoría de los sectores económicos del país. Porque los contenedores no vayan a llegar mientras la economía no crezcan. Mientras, habrá que ir negociando cómo torear entre todos esta crisis lo mejor que se pueda. Pero, eso si, hay que mantenerse en el lado del diálogo. Hay una línea roja que no se puede pasar y es la del uso de la fuerza bruta. Ésta, por muy válidos que sean los argumentos, siempre quita la razón a quien la utiliza. Siempre.