madrid. La entrada en vigor a través del Código Aduanero de la Unión y su aplicación por parte de la Aduana española de la exigencia de que el análisis de riesgo y la inspección de la mercancía sea realizada en las instalaciones de primera línea de los aeropuertos mantiene en vilo al sector de la carga aérea.
Hasta ahora, a la llegada de la mercancía al aeropuerto, el agente handling de primera línea enviaba a la Aduana la declaración sumaria de cada envío consolidado que, a continuación, eran autorizados a su traslado a las instalaciones habilitadas en segunda línea con depósito temporal, donde se procedía al despacho de cada una de las partidas, a su identidicación y consolidado y, todo ello, en el marco del análisis de riesgo de la Aduana y en el caso de circuitos rojos o naranjas, activándose la inspección aduanera en estas instalaciones de segunda línea.
Ahora bien, la entradaen vigor de la nueva normativa exige en primer lugar que el agente handling de primera línea emita el nuevo mensaje G3 anunciando la llegada al aeropuerto del avión que transporta las mercancías y, a continuación, establece el envío a la Aduana del documento G4 con la identificación de todas y cada una de las partidas/paquetes de cada envío consolidado, con especial afectación para el comercio electrónico.
Hablamos de que cada palé/plancha contiene cientos de pequeños envíos de e-commerce cuya información minuciosa debe ser declarada ahora desde los agentes de primera línea , un proceso telemático que está costando afinar.
Así, la Dirección de Aduanas había establecido como fecha límite para su entrada en vigor el pasado 27 de marzo, si bien, las conversaciones con el sector y las dificultades operativas generadas han llevado a Aduanas a fijar una prórroga y establecer como nueva fecha límite para el envío de las declaraciones G4 el 27 de mayo.
Ahora bien, la gravedad operativa de la entrada en vigor del G4 no se va a resolver con la afinación de los procesos telemáticos, según han subrayado a Diario del Puerto los diferentes operadores y agentes de carga aérea con los que ha conversado este Diario en los últimos días y que alertan del colapso real que este procedimiento ya está generando y que lleva al desplome de los tráficos en los aeropuertos españoles, principalmente Barajas, por la vía del desvío de vuelos a otros aeropuertos europeos y la entrada del e-commerce de Extremo Oriente a Europa por estos otros hubs.
Según las fuentes consultadas, con la predeclaración G4, la Aduana activa el análisis de riesgos de todas y cada una de las mercancías de cada envío aéreo de e-commerce y traslada a las instalaciónes de primera línea del aeropuerto todas las acciones vinculadas a la inspección de la mercancía. Cada circuito naranja y, sobre todo, cada circuito rojo que se activa en un paquete de un “envío” exige la paralización de todo el “envío” y a continuación la desconsolidación de todo el palé/plancha hasta localizar el paquete que exige la inspección física y así poder proceder a la misma.
En el caso del Aeropuerto de Barajas, los agentes de handling de primera línea no disponen de capacidad operativa, ni espacio físico, ni medios mecánicos ni estructura operativa adecuada para soportar eficientemente la paralización, desconsolidación, búsqueda y puesta a disposición de cada paquete sin afectar con ello seriamente a la eficiencia de la cadena logística y los compromisos que el e-commerce establece con el cliente final.
