La pujanza del transporte aéreo de mercancías y los posicionamientos públicos de las distintas administraciones volvieron a situarse muy alejados del desarrollo de medidas concretas de mejora de la logística aérea y del posicionamiento de España como hub estratégico global.
El crecimiento del tráfico de la red Aena del 7,2% y la consecución de un nuevo récord histórico de mercancía gestionada situaron a los aeropuertos españoles en un nuevo escenario de exigencia en cuanto a operatividad y niveles de calidad.
Desde el lado de las infraestructuras, Aena siguió respondiendo con la licitación de nuevas terminales de carga de primera línea para servicios handling, principalmente en Barajas.
En cuanto a los servicios, en cambio, no fue hasta final de año cuando Aena tomó conciencia de la gravedad de lo que estaba sucediendo en enclaves como el de Madrid, donde el espectacular crecimiento de los vuelos cargueros estaba llevando a una alarmante falta de servicio en el ámbito del handling de rampa.
Este problema es solo una muestra de los daños colaterales de un crecimiento de tan elevada proporción, acompasado de la necesidad de aprovechar otras muchas oportunidades en campos como los tráficos Sudamérica-Europa-Asia, que requieren estrategias de mejora y diseño de nuevas soluciones.
Para ese fin se constituyó en su día la Mesa de Coordinación de la Carga Aérea, cuyo plenario fue convocado en febrero de 2025. Era la segunda vez que se reunía la mesa desde su constitución en el año 2022, una actividad más que pobre que refleja la escasa utilización de este instrumento.
La reunión de 2025 se cerró con el acuerdo de celebrar anualmente tres encuentros, objetivo que no se cumplió ni siquiera en este primer ejercicio. Más allá de los servicios prestados a los vuelos cargueros, se siguieron manifestando otros retos pendientes, como la digitalización, donde los avances en 2025 fueron muy escasos.
Lo mismo con respecto al desarrollo de un sistema de comercialización y explotación sostenible de las infraestructuras de carga aérea. De igual modo, se siguió constatando la carencia de una política de promoción conjunta para vender España en el exterior como hub aéreo estratégico global.