Valencia. En este escenario de cierre de espacios aéreos y búsqueda de nuevos hubs para reajustar las rutas, el sector español de la carga aérea debe lidiar con atender al auge del e-commerce, la presión de los costes, la reorganización del handling, y la necesidad urgente de modernizar infraestructuras y servicios públicos; todo ello para no perder competitividad, calidad de servicio y capacidad de adaptación.
“El e-commerce ha dejado de ser un fenómeno coyuntural para convertirse en un componente estructural del mix de carga aérea. En 2025 hemos visto cómo los flujos B2C y cross-border han consolidado un crecimiento relevante, especialmente en importación desde Asia, con envíos de menor peso medio pero mayor frecuencia”, explica a Diario del Puerto Publicaciones Nacho Ruiz, Managing Director Spain de Gen-Air.
“El auge del e-commerce está teniendo un enorme impacto en el comercio exterior y en la cadena de suministro y, por supuesto en nuestros aeropuertos”, añade Enric Ticó, presidente de FETEIA-OLTRA, “el problema es que los hubs estaban diseñados para carga general y ahora deben gestionar un mayor número de bultos en un menor tiempo”.
Además, la presión regulatoria se intensifica. “La eliminación de franquicias arancelarias y la futura imposición de tasas por manejo de paquetería son factores que pueden alterar la estructura de costes y los flujos”, advierte Ticó. Todo ello deriva, exponen los expertos, en una presión operativa en terminales y almacenes.
“Hoy el principal factor que condiciona la rentabilidad no es tanto la demanda sino la estructura de costes en tierra y la eficiencia operativa, dado que las tarifas aeroportuarias, costes energéticos y exigencias ambientales elevan la complejidad del transporte”, apunta Carlos Lázaro, Global GSA Managing Director de Planet Aviation.
“Somos menos competitivos que otros países europeos, nada sospechosos como Alemania, y deberíamos adaptar las tarifas a los costes reales de los servicios que se prestan en los aeropuertos”, opina Lázaro.