Bosch estima que sus ventas vinculadas a tecnologías para vehículos industriales pesados podrían duplicarse hasta 2035 respecto a los más de 4.000 millones de euros que genera actualmente este negocio.
STTUTGART. “El negocio de los vehículos industriales pesados es una de nuestras principales áreas de crecimiento. Nuestro objetivo es duplicar las ventas en este segmento de aquí a mediados de la próxima década”, ha señalado Markus Heyn, vicepresidente del Consejo de Administración de Bosch y presidente del área empresarial Mobility, en la feria IAA Transportation 2026, celebrada en Hannover.
A pesar de la incertidumbre que atraviesa la industria automovilística, el mercado de vehículos industriales pesados mantiene una evolución más sólida que otros segmentos.
Bosch prevé que la producción mundial de camiones de más de seis toneladas alcance los 3,3 millones de unidades en 2026, con una tendencia de crecimiento que podría situarla en torno a los 4 millones a mediados de la década de 2030.
Sobre esta base, y apoyada en la creciente adopción de nuevas tecnologías, la compañía estima que sus ventas vinculadas a tecnologías para vehículos industriales pesados podrían duplicarse hasta 2035 respecto a los más de 4.000 millones de euros que genera actualmente este negocio.
“Estamos aprovechando nuestra fortaleza como proveedor global de sistemas para acelerar la transición hacia nuevos sistemas de propulsión y arquitecturas de vehículos más avanzadas”, añade Heyn.
La oferta de Bosch abarca desde hardware y software hasta inteligencia artificial y servicios conectados basados en la nube, diseñados para hacer que la operación de los vehículos industriales sea más segura, eficiente y rentable.
Además, la compañía continúa ampliando su actividad en nuevas áreas de negocio. Entre sus iniciativas destaca la creación prevista de una joint venture con Brakes India y Wheels India, empresas pertenecientes al grupo TSF, para el desarrollo de actuadores inteligentes destinados a sistemas de generación y tratamiento de aire comprimido, suspensión neumática y frenos de estacionamiento.
Tecnologías de propulsión alternativas
La estrategia de crecimiento de Bosch se apoya en una amplia cartera de tecnologías de propulsión alternativas. En el ámbito de la movilidad eléctrica, la compañía ha consolidado una posición destacada en el mercado europeo: en 2026, uno de cada tres camiones eléctricos matriculados en Europa utilizará motores eléctricos e inversores de Bosch. Este liderazgo se ve reforzado por un importante acuerdo con Daimler Truck para el suministro de componentes de propulsión eléctrica fabricados en Europa destinados al camión eléctrico eActros.
No obstante, la transición hacia una movilidad más sostenible avanza a ritmos diferentes según las regiones. Mientras que la electrificación acelera especialmente en China, Bosch estima que alrededor del 25% de los camiones pesados de nueva matriculación a nivel mundial serán vehículos de bajas emisiones en 2030, ya sean impulsados por baterías o por pilas de combustible. Esta cifra podría alcanzar aproximadamente el 50% en 2035.
En el mercado norteamericano, por el contrario, los motores diésel, incluidos aquellos electrificados mediante tecnologías híbridas, seguirán desempeñando un papel importante durante los próximos años.
“Alcanzar los objetivos climáticos mundiales en el transporte requiere una combinación de tecnologías. No se trata de elegir entre una u otra solución, sino de aprovechar todas las opciones que contribuyan a reducir la dependencia de los combustibles fósiles”, explica Heyn. “Las baterías se están consolidando como la tecnología predominante, pero el transporte pesado de larga distancia seguirá necesitando soluciones complementarias como el hidrógeno y los combustibles alternativos”.
Por ello, Bosch mantiene una estrategia basada en la diversidad tecnológica. Además de desarrollar módulos de pila de combustible, la compañía suministra componentes clave para motores de combustión alimentados por hidrógeno y continúa reforzando su posición en tecnologías diésel mediante la optimización de sistemas de inyección convencionales capaces de cumplir con futuras normativas de emisiones, como la Euro 7. Asimismo, los combustibles sintéticos renovables pueden desempeñar un papel relevante para acelerar la descarbonización del parque circulante.