¿Cuál es su palabra logística favorita?
Carrier.
¿Tiene algún apodo?
El trans (portista).
Ciudad pendiente de visitar.
Tokio.
Una ciudad para vivir.
Valencia. Si no, Sevilla.
Un libro.
“Los episodios nacionales”, de Benito Pérez Galdós.
Una película o serie.
La trilogía de “El Padrino”.
Un cantante/grupo/disco.
Dire Straits.
Un cuadro o una escultura.
“Las grupas”, de Joaquín Sorolla.
Un vicio.
Los puros habanos.
Una manía.
El orden.
Una pasión.
Un trocito de la región del Alto Palancia.
Una persona a la que admire.
Mi padre, por su estoicismo.
Personaje de ficción favorito.
Iron Man, por todo.
Un animal.
Mi perro.
¿Toca algún instrumento?
No, pero me gustaría tocar la trompeta.
¿Cómo se denomina el grupo de whatsapp de sus amigos?
“Amigos del habano”.
Cuando era niño, ¿qué quería ser de mayor?
Médico.
Y en su próxima vida, ¿qué querrá ser?
Yo mismo.
¿Picking o packing?
Trucking.
¿20 o 40 pies?
40 siempre.
¿Ha pedido algún autógrafo en su vida?
No.
¿Cuál es su masa máxima autorizada?
La que aguante mi constancia.
Díganos el nombre concreto de una persona -fuera del ámbito de la política- a la que nombraría ministro o ministra de Transportes.
A mi jefe de Tráfico.
¿Cuál es su mejor marca personal?
Mis dos hijos.
Cuando no piensa en logística, ¿qué actividad o afición es lo que más le gusta practicar?
Crossfit rural.
¿Qué prefiere, fletar o flotar?
Fletar.
¿Qué le infunde más temor?
La velocidad a la que pasa el tiempo.
Si tuviera que trabajar directamente en una rama/eslabón concreto de la cadena logística, en una actividad/profesión determinada, ¿cuál sería la que eligiría?
Embarcado en un portacontenedores (si puede ser de capitán).
¿Cuál es su máxima en la vida?
Aquella de: “No sabían que era imposible, y lo hicieron”.
Le apasiona el sector logístico porque...
Porque como dice un colega mío “crea afición”.