La saturación de la AP-7 no es consecuencia del transporte pesado, sino de una infraestructura claramente insuficiente y obsoleta, concebida para una realidad de hace décadas y obligada hoy a absorber el crecimiento económico, industrial, logístico, turístico y demográfico de Cataluña, sin que durante más de cincuenta años se hayan realizado las inversiones necesarias para adaptar su capacidad a las necesidades actuales.
En consecuencia, pretender resolver ahora este problema imponiendo nuevos peajes no deja de ser una medida meramente recaudatoria que no reducirá la congestión ni mejorará la seguridad vial.
CONETRANS insiste en que las soluciones existen y dependen de la voluntad de las administraciones. Entre ellas, destaca la necesidad de eliminar -o cuado menos bonificar- los peajes de la C-32 para el transporte de mercancías, permitiendo utilizar una vía paralela que aliviaría de forma inmediata la presión sobre la AP-7 y aumentaría significativamente la capacidad de la red. Del mismo modo, resulta imprescindible acelerar la construcción de nuevas infraestructuras como la B-40 y desarrollar una planificación viaria que responda a las necesidades reales de movilidad de Cataluña.
La congestión de la AP-7 no solo perjudica al transporte, sino que afecta directamente a la competitividad de la industria, a la logística de las empresas, a los desplazamientos diarios de miles de trabajadores y, en definitiva, al conjunto de la sociedad. Además, es un error pensar que nuevos peajes reducirán el tráfico de camiones: los vehículos de transporte de mercancías seguirán circulando porque no están de vacaciones, sino trabajando para garantizar el abastecimiento de fábricas, comercios y ciudadanos. Penalizar esa actividad no eliminará la congestión, únicamente incrementará los costes del transporte, que acabarán repercutiendo en el precio de los bienes y servicios que paga toda la sociedad, sin resolver el verdadero problema: la insuficiente capacidad de unas infraestructuras que llevan décadas sin adaptarse a las necesidades reales de movilidad.
CONETRANS recuerda, además, que el transporte de mercancías ya contribuye de forma muy significativa al sostenimiento de las infraestructuras mediante la elevada fiscalidad que soporta el combustible. Imponer nuevos peajes supondría una doble carga para un sector que ya financia ampliamente la red viaria y contravendría el compromiso adquirido entre el Ministerio de Transportes y el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) de no implantar nuevos sistemas de pago por uso.
La Confederación considera imprescindible abandonar el discurso que convierte sistemáticamente al transporte pesado en el responsable de los problemas de movilidad.
En palabras de Javier Arnedo, presidente de CONETRANS: “Pagar por utilizar las carreteras no solucionará el colapso de la AP-7. La solución pasa por invertir, ampliar la capacidad de las infraestructuras y gestionar de forma eficiente la red existente, no por seguir penalizando a quienes garantizamos el abastecimiento, la actividad económica y la competitividad de Cataluña y del conjunto de España”.