Los grandes retrasos, superiores a los 120 días, han disminuido significativamente respecto a épocas anteriores, según el Observatorio de la Morosidad de la Fundación Quijote. No obstante, continúan existiendo. Ahora bien, Fenadismer señala que los incumplimientos más frecuentes son actualmente los retrasos moderados. Según el Observatorio, el 79% de los clientes incumplidores paga entre 60 y 90 días, mientras que la morosidad superior a 120 días sigue representando entre un 3% y un 4% de los casos.
Desde CETM identifican además nuevas fórmulas que, sin vulnerar directamente la normativa, contribuyen a retrasar los cobros: “Observamos prácticas que intentan alargar los plazos mediante procedimientos administrativos complejos, validaciones excesivamente lentas o discrepancias documentales que retrasan artificialmente el cobro”, denuncia Carmelo González.