MADRID. Los consumidores españoles comienzan a reconocer al transporte profesional como un actor clave en la movilidad sostenible. Según una encuesta encargada por Geotab, el 73% de los españoles creen que las empresas de transporte y reparto deberían electrificar sus flotas, y un tercio (33%) exige que lo hagan cuanto antes.
Aunque el apoyo a la electrificación es claro, los consumidores no siempre están dispuestos a asumir un coste adicional por ello, solo un 15% aceptaría un recargo en las entregas si se utilizara un vehículo eléctrico.
Este dato resalta la importancia de que la transición energética del transporte profesional se aborde desde una perspectiva de eficiencia y competitividad, capaz de responder a las expectativas sociales sin comprometer la accesibilidad del servicio.
Este impulso ciudadano nace de una percepción clara: el 32% de los encuestados considera que el transporte de mercancías es una de las principales fuentes de impacto ambiental, solo por detrás del transporte privado (50%); además, un 12% apunta específicamente a las entregas de paquetería. En regiones como Canarias o Galicia la percepción de un vínculo entre logística y contaminación es aún más fuerte (67 % y 58 %, respectivamente).
“Esta encuesta ilustra perfectamente el principal reto de la transición energética: equilibrar la demanda social con la realidad económica. Por eso abogamos por un enfoque pragmático de la sostenibilidad”, afirma Iván Lequerica, vicepresidente de EMEA en Geotab.
“El objetivo debe ser cumplir con los compromisos medioambientales y, al mismo tiempo, aprovechar una oportunidad estratégica para mejorar la rentabilidad. Esto implica analizar el coste total de propiedad y aprovechar todo el potencial del modelo de negocio para garantizar un crecimiento y una resiliencia sostenibles a largo plazo”, concluye.