Barcelona. Tanto los cargadores como los transportistas, y en general, todo el sector del transporte por carretera, coinciden en que la modificación normativa que amplía la Masa Máxima Autorizada (MMA) a 44 toneladas no es perfecta y exigirá un periodo de adaptación para todas las partes implicadas. Aunque existe consenso en que la medida permitirá optimizar la operativa, mejorando la productividad y la sostenibilidad, persisten interrogantes sobre quién asumirá los sobrecostes iniciales y cómo deberán regularse los límites de la nueva legislación.
Daniel Fernández Ruiz-Capillas, subdirector general de Ordenación del Transporte y Desarrollo Sectorial de la Dirección General de Transportes y Movilidad de la Generalitat de Catalunya, aseguró que “uno de los retos a corto plazo es conseguir calcular el impacto real de la normativa tanto a nivel económico como en sostenibilidad”. Para avanzar en este objetivo, anunció que la administración implementará en 2026 una red de estaciones de sostenibilidad del transporte por carretera, puntos de medición en tránsito que permitirán controlar el peso de los vehículos y verificar el cumplimiento de la normativa.
Por su parte, Guillermo Villuendas Huarte, subdirector general de Gestión del Tráfico del Servei Català de Trànsit de la Generalitat de Catalunya, explicó que en los últimos años se ha detectado un incremento de la accidentalidad entre los transportistas, lo que ha obligado a aplicar medidas de contención y restricciones adicionales basadas en criterios técnicos.
En una intervención especialmente técnica, Fernando Viñuales Buil, gerente de ACF Innove, advirtió que la nueva normativa debe analizarse con precisión para establecer correctamente los límites de carga de los vehículos. “Hay cargadores que llegan hasta las 45 toneladas porque existe un margen de tolerancia”, señaló. Y añadió: “Muchos vehículos tienen el límite técnico en las 44 toneladas y superarlo conlleva riesgos”. Viñuales alertó de la peligrosidad de estas prácticas y subrayó que “hay líneas que no se pueden traspasar y que deberían ser sancionadas”.
Marta Losada, gerente del Cluster Catalonia Logistics, destacó que el objetivo de estos encuentros es “hacer al sector más competitivo”, compartiendo conocimiento y resolviendo dudas de forma colectiva. En la misma línea, Jordi Espín, secretario general del Spanish Shippers’ Council, afirmó que actos como este “escenifican que las cosas quieren hacerse correctamente”. “Bienvenida eficiencia, bienvenido ahorro”, concluyó.
La sesión concluyó con un sabor agridulce: el sector valora los beneficios potenciales de la nueva normativa, pero, tras quince años de discusión hasta su aprobación, continúa pidiendo ajustar aspectos clave y corregir carencias operativas. Hasta que estas mejoras se materialicen, la colaboración, la transparencia y el trabajo conjunto entre todos los actores serán esenciales para que la implementación avance, el transporte se optimice y nadie quede atrás en el proceso.