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ASTIC reclama más infraestructuras como alternativa al descanso semanal en cabina

La Asociación de Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) criticó ayer la inexistencia de estacionamientos y lugares seguros para realizar el descanso en cabina.

  • Última actualización
    02 febrero 2018 00:00

La última sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) obliga a los Estados miembros a establecer sanciones a los transportistas que realicen el descanso semanal en cabina.El director general de ASTIC, Ramón Valdivia, ha lamentado que “ahora se vaya a sancionar a los transportistas por algo que durante más de diez años de vigencia del reglamento ha venido siendo práctica habitual en el sector, siendo además clamorosa en todo el continente la escasez de infraestructuras adecuadas para realizar el descanso semanal con seguridad”.En este sentido, ASTIC ha reclamado inversiones en infraestructuras “suficientes y adecuadas” que funcionen como soluciones alternativas a la cabina para que el transportista pueda realizar el descanso semanal y garantice la seguridad a sus camiones y cargas.En palabras de Valdivia, “no parece muy justo sancionar a un transportista que está realizando el descanso en su cabina si no existen suficientes alternativa adecuadas, seguras y con capacidad suficiente para acoger tanto a conductores como a vehículos”.Además, ASTIC denuncia la inseguridad jurídica que provoca la revisión del TJUE, puesto que “el documento original no detalla la prohibición expresa ni los límites de la misma, no es de recibo que se sancione una acción o conducta que no está prohibida expresamente y tipificada en la norma”, ha expresado Ramón Valdivia.“No sabemos qué es lo que concretamente está prohibido hacer durante esos periodos de tiempo, como tampoco se sabe quién soportará la denominada ‘carga de prueba’ cuando los agentes denuncien las posibles infracciones”, añadió el director general de ASTIC.La Asociación ha resaltado en un comunicado que este tipo de “soluciones de papel” entorpecen gravemente el desarollo real del transporte internacional por carretera  y favorecen la aparición de nuevos “experimentos locales” que solo persiguen el proteccionismo y la fragmentación del mercado único europeo.