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FVET denuncia el “colapso” del by-pass de Valencia en verano

  • Última actualización
    29 julio 2026 12:49

Los desplazamientos vacacionales junto a los dos tramos en obras de la A7 -a su paso por el área metropolitana de Valencia- generan un embudo diario de 2,7 kilómetros de longitud media que empeora en horas punta y fines de semana, señala FVET.

VALENCIA. La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) reclama nuevamente una actuación urgente sobre el by-pass de Valencia, del que denuncia su “colapso total” en verano.

“Ante los accidentes diarios, las retenciones de cerca de 3 kilómetros de media al día y la falta de seguridad que se hace más evidente con la alta intensidad del tráfico del verano, volvemos a exigir su ampliación y adecuación. Tienen que dejar de poner parches y abordar su remodelación de manera integral”, ha afirmado Juan Ortega, vicepresidente de FVET.

Y es que, el by-pass es la vía de alta intensidad con más tráfico a nivel nacional, además tiene el récord de siniestralidad en España y cuenta con retenciones máximas de 9 horas y media (y 22 kilómetros de longitud). Estas cifras avalan la necesidad de licitar con carácter de urgencia nuevas obras de ampliación que aborden los problemas actuales y solucionen los futuros.

El vicepresidente de FVET ha destacado además que las retenciones y el caos de la A-7 a su paso por Valencia son una constante que sufre el sector del transporte por carretera: “El by-pass es una vía que nació pequeña hace 30 años. La ciudad ha crecido mucho y las infraestructuras en general se están quedando pequeñas por lo que la situación se agrava cada día un poco más pese a la ampliación que hay en marcha en varios tramos”.

En situación de especial urgencia de intervención se encuentra el tramo que discurre entre el enlace con la CV-35 (autovía del Turia-Llíria) hasta la V-30 (única salida y entrada al puerto de Valencia del tráfico pesado procedente y con destino hacia el norte). “Está aprobada la ampliación, pero hasta que se ejecute seguiremos sumando horas de atascos, tanto los transportistas como los usuarios particulares”, asegura Ortega.

Tramos en obras

Actualmente están en obras varios tramos de esta vía. En paralelo, se ha aprobado el trazado para ampliar los carriles en un tramo de 3 kilómetrosentre los enlaces con la CV-35 y la V-30 y, además, este mismo mes de julio se ha licitado la redacción del proyecto que unirá la A-3 con la A-7.

“El problema es que no se aborda el problema pensando en el futuro, se aborda desde los problemas del presente y del pasado. Con esta perspectiva, cuando se ponga en marcha la nueva terminal norte del Puerto de Valencia, tendremos los mismos problemas de hoy a pesar de las ampliaciones”, ha destacado el vicepresidente de FVET.

Las obras en el tramo sur, en el cruce de la A-7 con el barranco del Poyo ya están finalizando. Y, también está en fase final de ejecución la ampliación y mejoras funcionales de seguridad vial del tramo entre la carretera autonómica CV-32 y el enlace con la CV-35.

Déficit de inversión

La falta de actuaciones estructurales sobre el estado de la red viaria valenciana está generando riesgos evidentes para la seguridad vial, costes operativos crecientes y un impacto directo sobre la salud física y mental de los conductores. “Por todo ello -destaca Ortega- desde FVET estamos poniendo el foco en visibilizar el déficit de inversión general”.

Las últimas inversiones anunciadas por el Estado para el mantenimiento de carreteras en la Comunidad Valenciana ascienden a 47,3 millones de euros, a dividir en un periodo de tres años de mantenimiento y destinado a vías clave como la AP-7 y N-332.

Además, hay que tener en cuenta que nuestra provincia ha sufrido el agravante de la DANA, que requiere una inversión estimada en más de 2.600 millones de euros para la restauración de infraestructuras de transporte, incluyendo carreteras.

A estas carencias se suma la escasa dotación de áreas de servicio y descanso específicas para vehículos pesados, una reivindicación histórica del sector. Esta ausencia dificulta el cumplimiento de los tiempos de conducción y descanso, reduce la seguridad de las operaciones nocturnas y afecta directamente al bienestar de los conductores.