Los últimos doce meses han confirmado que las novedades aduaneras ya no llegan de forma aislada. Los cambios se superponen y afectan simultáneamente a sistemas informáticos, procedimientos, garantías, controles y obligaciones de los operadores. Administración, colectivo transitario y empresa coinciden en la magnitud de la transformación, aunque introducen diferentes matices sobre sus tiempos y previsibilidad.
Acumulación de proyectos normativos
Para Juan Uhía, responsable de Aduanas de FETEIA, el principal rasgo del último año ha sido la “acumulación de proyectos normativos”. “Hemos pasado de gestionar novedades más o menos aisladas a convivir con una superposición constante de cambios que llegan casi en paralelo”, explica. A los procedimientos técnicos de la AEAT se han unido la revisión del comercio electrónico, el CBAM y otras disposiciones.
Uhía advierte de que los cambios “se han ido acumulando en un espacio de tiempo muy corto, sin que el sector haya tenido siempre margen real para digerir una antes de que llegara la siguiente” y, en algunos casos, con modificaciones antes de su entrada en vigor.
Desde la Administración, Nerea Rodríguez, directora del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la AEAT, destaca el esfuerzo conjunto para adaptar procedimientos y sistemas en plazos reducidos. Un ejemplo es el nuevo escenario para las importaciones derivadas de ventas a distancia de bienes de hasta 150 euros, cuya franquicia arancelaria desapareció el pasado 1 de julio.
Aunque considera todavía prematuro realizar una valoración definitiva de su impacto, Rodríguez subraya que “tanto la Aduana como los operadores económicos han realizado un importante esfuerzo para adaptar sus sistemas y procedimientos en un plazo muy reducido”, permitiendo que la medida entrara en vigor “con normalidad y sin incidencias relevantes”. Rodriguez confía en que la reforma, junto con la tasa de gestión prevista para noviembre, contribuya a reforzar los controles y la competencia equitativa.
Cambio de modelo de negocio
Para FETEIA, el denominado arancel de tres euros tiene una dimensión mayor que la puramente arancelaria. Uhía lo interpreta “no como un simple ajuste arancelario, sino como una medida que va a ir provocando un cambio de modelo de negocio”. Cada línea de declaración lleva ahora asociados “un arancel, un cálculo y una gestión documental”, lo que implica “más trabajo, más responsabilidad y, en algunos casos, tensiones de tesorería”.
Por su parte, Virginia Luna, directora Corporativa de Aduanas del Grupo Moldtrans, comparte esa doble lectura. El gravamen “puede contribuir a crear un entorno de competencia más equilibrado entre los operadores europeos y las plataformas de comercio electrónico de terceros países”, aunque supondrá más declaraciones y controles. El reto será “encontrar el equilibrio entre garantizar una gestión aduanera eficaz y mantener la agilidad que demanda el comercio electrónico”, sostiene.
H7: miles de envíos y más automatización
El comercio electrónico ya ha cambiado la escala de la actividad. “Hemos pasado de gestionar un número relativamente reducido de expediciones de mayor valor a procesar miles de envíos de bajo valor que requieren una respuesta prácticamente inmediata”, explica Luna.
La capacidad para gestionar esos volúmenes “ya no depende únicamente del conocimiento técnico, sino también del nivel de automatización de los procesos y de la integración entre los sistemas de los distintos operadores”. Validación automática de datos, clasificación asistida, detección de incidencias y análisis predictivo ganan protagonismo.
FETEIA destaca igualmente el esfuerzo realizado. Uhía recuerda que las empresas han tenido que “reprogramar sistemas, formar a sus equipos y convivir con la coexistencia de dos regímenes de declaración”, H7 y H1. Persisten además dificultades con las desconsolidaciones con ADT, para las que FETEIA reclama flexibilidad.
Digitalización con previsibilidad
La digitalización constituye otro eje de transformación. La AEAT ha implantado el nuevo sistema H1 de importación y adaptado el H7 a la eliminación de la franquicia arancelaria. Uhía reconoce que “la Agencia Tributaria está haciendo un esfuerzo de modernización que hay que reconocer”, pero advierte de que algunas especificaciones técnicas se publican con escasa antelación. Su petición es concreta: “Sería bueno una mayor previsibilidad, entornos de pruebas con antelación suficiente y una coordinación más estrecha con el sector antes de que los cambios se conviertan en obligatorios”.
Preguntado sobre la seguridad jurídica ante la sucesión de disposiciones, Uhía responde “con sinceridad, no”, argumentando que una “una empresa transitaria necesita saber con suficiente antelación qué sistemas tendrá que tener operativos, qué garantías deberá constituir y qué plazos de adaptación tendrá”.
Moldtrans, por su parte, ofrece una valoración más favorable. Así, Virginia Luna afirma que “nuestra experiencia está siendo positiva” y que la transición “se está desarrollando de forma gradual y, en términos generales, sin grandes incidencias”, gracias al esfuerzo conjunto de AEAT, desarrolladores y operadores.
También la Administración destaca esa cooperación. Así, la directora del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la AEAT, Nerea Rodríguez subraya que “ambas partes compartimos la convicción de que una cooperación fluida resulta esencial para garantizar un comercio internacional seguro, ágil y competitivo”.