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La carretera pide un marco regulatorio sólido para el camión autónomo

  • Última actualización
    21 enero 2026 17:14

La automatización del transporte por carretera avanza con paso firme, pero su implantación a gran escala todavía se sitúa en un muy largo plazo. Aun así, el camión autónomo se consolida como una de las soluciones con mayor potencial para dar respuesta a la falta de conductores y la necesidad de modernizar el transporte por carretera.

VALENCIA. En España, donde el 50% de los conductores profesionales supera los 55 años y solo un 3% tiene menos de 25, según datos de la International Road Transport Union (IRU), la situación refleja un desequilibrio demográfico estructural que limita la capacidad de crecimiento del sector. Por ello, los procesos de automatización en general y la aparición del camión autónomo en particular, no se plantean como una sustitución inmediata del conductor, sino como una herramienta que, en el futuro, podría mejorar la eficiencia operativa, reducir la fatiga y reforzar la seguridad, especialmente en entornos controlados y corredores específicos.

Según la IRU, Europa podría enfrentar un déficit de hasta 745.000 conductores profesionales en los próximos años, mientras que en España la cifra ronda ya las 15.000 vacantes sin cubrir. Este escenario convierte la innovación tecnológica en un factor clave para sostener la competitividad del transporte por carretera, que mueve más de la mitad de las mercancías en el país.

Para Proequity, consultora especializada en la gestión de operaciones y en la generación de proyectos inmobiliarios dentro del sector industrial y logístico, el impacto real de esta transformación dependerá de dos elementos críticos, el avance tecnológico y, especialmente, la consolidación de un marco regulatorio sólido y armonizado que permita desplegar soluciones de conducción automatizada de forma segura y escalable.

Transición progresiva

La conducción autónoma en el transporte pesado se está desarrollando de forma gradual, en función de los niveles de automatización. En la actualidad, los sistemas más extendidos se sitúan en fases avanzadas de asistencia a la conducción (ADAS), mientras que los escenarios de conducción altamente automatizada (nivel 4) se prevén inicialmente en dominios operacionales específicos, como determinados tramos de autovía o corredores logísticos concretos.

Según la IRU, Europa podría enfrentar un déficit de hasta 745.000 conductores profesionales en los próximos años, mientras que en España la cifra ronda ya las 15.000 vacantes sin cubrir

En este proceso, el rol del conductor evolucionará hacia funciones de mayor componente técnico y de supervisión. A medio y largo plazo el conductor tradicional podría pasar progresivamente a desempeñar roles como supervisor de transporte automatizado, con responsabilidad sobre la operativa y la seguridad; operador remoto de flotas, especialmente en escenarios de conducción supervisada; o técnico especializado en mantenimiento de sistemas avanzados, con foco en software, sensores y conectividad.

Además, se demandarán perfiles emergentes como los de especialistas en ciberseguridad aplicada al transporte, ante el crecimiento de flotas conectadas; y gestores de plataformas logísticas inteligentes, para coordinar operaciones más digitalizadas.

Las empresas del sector deberán anticipar esta transición con formación en software logístico, conectividad, inteligencia artificial, análisis de datos y robótica, reforzando la cualificación del capital humano como palanca competitiva.

Regulación e interoperabilidad

Aunque la tecnología progresa, uno de los principales retos para el camión autónomo es la falta de un marco regulatorio unificado que aborde aspectos clave como responsabilidad civil, seguridad e interoperabilidad, especialmente en el entorno europeo y transfronterizo.

En este escenario, España está avanzando mediante pruebas y proyectos piloto, con iniciativas que permiten evaluar la viabilidad del transporte automatizado en condiciones reales, pero todavía dentro de entornos controlados y con un alcance limitado.

Desde Proequity se destaca que el despliegue a mayor escala dependerá de que el marco normativo evolucione al mismo ritmo que el desarrollo tecnológico, permitiendo que el sector avance hacia modelos operativos más automatizados sin comprometer la seguridad ni la continuidad del servicio.

“El camión autónomo no es una realidad inmediata, pero sí una tendencia que marcará el futuro del sector”, afirma David Martínez, director general de Proequity. “La clave está en entender que su valor no será sustituir al conductor, sino contribuir a reforzar la eficiencia y ayudar a responder a un problema estructural como la falta de chóferes, especialmente cuando la regulación y la tecnología permitan su despliegue con garantías. El reto es preparar desde hoy a las empresas y al talento para esa transición”, concluye.