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CARRETERA · La Comisión Europea destaca que se ofrece así mayor seguridad a la industria

La UE flexibiliza la senda de la energía fósil

  • Última actualización
    09 enero 2026 05:20

En la búsqueda de aplicar realismo y pragmatismo a sus ambiciosos objetivos, la Comisión Europea ha lanzado un nuevo paquete legislativo que busca flexibilizar la senda hacia la descarbonización, las emisiones cero y la supresión de los vehículos de combustión fósil.

Madrid. La Comisión presentó en diciembre su nuevo “Paquete Automovilístico” destinado al sector del automóvil a fin de apoyar sus esfuerzos en la transición hacia una movilidad limpia. El paquete sigue siendo definido como ambicioso pero lo más relevante es que introduce ciertas modificaciones con respecto a la senda hasta ahora establecida para desde el pragmatismo alcanzar el objetivo de neutralidad climática e independencia estratégica para 2050, proporcionando al mismo tiempo más flexibilidad para los fabricantes. También responde al llamamiento de la industria de la UE de simplificación de las normas.

La Comisión ha elaborado un paquete que aborda tanto la oferta como la demanda en la transición del sector del automóvil: en cuanto a la oferta, se presenta una revisión de las normas vigentes en materia de emisiones de CO2 para turismos y furgonetas y una modificación específica de las aplicables a los vehículos pesados. En lo que atañe a la demanda, se propone una iniciativa para descarbonizar las flotas de vehículos de empresa, con objetivos nacionales vinculantes para los vehículos de emisión cero y de baja emisión.

La medida más importante es que de cara a la supresión de los vehículos de combustión fósil, se establece como nueva medida de flexibilización que a partir de 2035, los fabricantes de automóviles tendrán que cumplir un objetivo de reducción del 90% de las emisiones de gases de escape, mientras que el 10% restante de las emisiones tendrá que compensarse mediante el uso de acero hipocarbónico fabricado en la Unión, o a partir de electrocombustibles y biocombustibles.

Esto permitirá que los vehículos híbridos enchufables, los extensores de autonomía, los vehículos semihíbridos y los vehículos con motor de combustión interna sigan desempeñando un papel más allá de 2035, además de los vehículos totalmente eléctricos y los vehículos de hidrógeno.

La Comisión también propone una modificación específica de las normas sobre emisiones de CO2 para los vehículos pesados con una flexibilidad que facilite el cumplimiento de los objetivos para 2030.

La Unión Europea de Transportistas por Carretera (UETR) ha expresado su satisfacción por el enfoque adoptado por la Comisión Europea sobre todo ante la renuncia a la propuesta inicial de forzar la electrificación de las flotas de camiones en toda la Unión Europea. La UETR, que representa a las micro, pequeñas y medianas empresas de transporte por carretera en Europa (y de la que forma parte la organización española Fenadismer), considera que la Comisión ha optado por una política más realista y pragmática, alineada con las realidades del sector. Desde la asociación se valora especialmente que la Comisión Europea reconozca la dimensión de las pymes y las especificidades del transporte por carretera, así como su decisión de centrar el enfoque en las responsabilidades de los Estados en lugar de imponer obligaciones directas a las empresas.

Uno de los elementos centrales del posicionamiento de la UETR es la defensa de una transición proporcionada y realista basada en la neutralidad tecnológica. La organización considera esencial que el marco político europeo permita la contribución de diferentes soluciones, incluidos los vehículos eléctricos de batería, los combustibles renovables y bajos en carbono, así como otras tecnologías emergentes. Este enfoque busca evitar una dependencia exclusiva de una única tecnología en un momento en el que la madurez, disponibilidad y viabilidad económica de las soluciones de cero emisiones varían significativamente según el tipo de operación, el tamaño de la empresa y el ámbito geográfico.

La UETR identifica varios factores que siguen siendo un obstáculo importante para la rápida adopción de vehículos de cero emisiones en el transporte de mercancías por carretera. Entre ellos destaca la insuficiencia de la infraestructura de carga, especialmente para las operaciones de transporte pesado y de larga distancia. A esta carencia se suman los elevados costes de los vehículos y de la energía, que dificultan la renovación de flotas y la adopción de nuevas tecnologías.

Asimismo, la UETR reclama un firme compromiso de los Estados miembros para crear condiciones propicias sobre el terreno, en términos de infraestructura y de apoyo financiero y regulatorio. Y para ello, apela a garantizar la estabilidad de la opción política elegida, dando seguridad y estabilidad y proporcionando un marco jurídico y operativo y fiable.

La previsibilidad regulatoria es considerada esencial para que las empresas de transporte puedan planificar inversiones a medio y largo plazo, especialmente en un entorno donde el sector está inmerso en una transformación tecnológica profunda.

La propuesta de la Comisión ajusta los objetivos de CO₂ al 90% en 2025, mientras que el 10% restante podrá compensarse

Flexibilidad limitada

Por su parte, la Plataforma para los Combustibles Renovables, de la que forman parte entre otras organizaciones CETM, ASTIC o UNO, ha valorado positivamente el pragmatismo en la flexibilización de los objetivos climáticos de 2035 para turismos y vehículos y comerciales que ha anunciado la Comisión Europea, aplaudiendo que se integre el uso de combustibles renovables en la descarbonización del transporte por carretera como alternativa, tal y como viene reclamando la Plataforma desde su fundación en 2021.

No obstante, los 31 miembros de la Plataforma advierten que las medidas no abordan la realidad de la cadena de valor de la industria, con una flexibilidad muy limitada. Además, la propuesta de la Comisión no contiene un enfoque de verdadera neutralidad tecnológica, en contra de las recomendaciones del ex presidente Mario Draghi y de la tendencia que se observa en la mayoría del Parlamento y el Consejo Europeo, lo que podría afectar a la competitividad de la economía y la industria europeas, se defiende desde la Plataforma.

La Plataforma reivindica pasos decididos hacia una verdadera neutralidad tecnológica, que no destaque unas tecnologías sobre otras, ya que la transición energética es una oportunidad de colaboración entre todas las tecnologías disponibles y probadas que reducen emisiones, con el objetivo compartido de alcanzar la neutralidad de emisiones de carbono en 2050. Según los datos del Ministerio de Transición Ecológica y para el Reto Demográfico (MITECO), los combustibles renovables redujeron emisiones un 83% en 2024.

La UE también aplaza el ETS de la carretera

En el ámbito de la flexibilización que se está aplicando en Europa a partir de los ambiciosos objetivos establecidos, hay que destacar que el Parlamento Europeo y los Estados miembro de la Unión Europea (UE) acordaron en diciembre posponer la aplicación del ETS del transporte por carretera un año, de 2027 a 2028.

Desde Bruselas se ha subrayado que este aplazamiento no afecta a los requisitos de seguimiento, notificación y verificación, que dieron comienzo conforme al calendario previsto en 2025. Es decir, aunque la obligación de adquirir derechos de emisión se retrase, el marco de control y recopilación de datos ya está en marcha, lo que permite a las autoridades y a los operadores ir preparándose para la futura aplicación del sistema que como es conocido tiene su base en los fabricantes camiones, cuyos derechos de emisión serán repercutidos en el precio de los vehículos.

El ETS del transporte por carretera forma parte de la arquitectura climática europea diseñada para internalizar el coste de las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, incentivando la reducción de emisiones mediante señales de precio.

Su extensión al transporte por carretera ha sido uno de los elementos más debatidos del paquete climático europeo, y su aplazamiento a 2028 introduce un margen adicional de adaptación para los operadores, especialmente en un contexto de elevada presión sobre los costes y de transición tecnológica. Este objetivo se incorpora a la modificación de la Ley Europea del Clima, que deberá ser adoptada formalmente tanto por el Parlamento Europeo como por el Consejo de la UE. Una vez completado este proceso, el texto se publicará en el Diario Oficial de la Unión Europea y entrará en vigor, dotando al objetivo de carácter legalmente vinculante.

En el marco de este acuerdo también se ha incluido la posibilidad de utilizar créditos internacionales de alta calidad para alcanzar el 90% de reducción de las emisiones de GEI para 2040, en comparación con los niveles de 1990, con una contribución adecuada de hasta el 5%.