MADRID. La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (FENADISMER) insiste en “su absoluto rechazo al Anteproyecto de Ley Antitabaco que tramita el Ministerio de Sanidad. La normativa promovida el pasado mes de Septiembre, y remitida ya al Consejo Económico y Social para informe, persiste en su prohibición fumar en los vehículos de transporte profesional a los conductores asalariados. La Federación exige la eliminación inmediata de esta medida por considerarla una cruzada innecesaria, totalmente desproporcionada, discriminatoria y perjudicial para la seguridad vial.
Fenadismer comparte la necesidad de reforzar la protección de los menores frente al tabaquismo en espacios compartidos como centros educativos, sanitarios o de ocio. Sin embargo, la Federación recuerda que los camiones y furgonetas son espacios de desempeño exclusivo del conductor. En estos vehículos de mercancías no viajan menores ni existe exposición de terceras personas al humo. Resulta incomprensible que el Ministerio prohíba fumar en un espacio solitario de trabajo mientras no recoge tal prohibición para los vehículos particulares, donde sí se da frecuentemente la presencia de acompañantes.
La prohibición afectará directamente a un colectivo muy numeroso, estimado en unos 300.000 conductores de transporte pesado y unos 60.000 de transporte ligero. Fenadismer advierte del grave impacto que tendrá en la seguridad en carretera, al ocasionarles mayor estrés e irritabilidad al tener que permanecer hasta 4,5 horas ininterrumpidas al volante antes de su pausa obligatoria de 45 minutos y un desequilibrio emocional en un trabajo ya de por sí exigente y solitario, lo que incidirá directamente en la atención y la seguridad vial.
Además el texto del Anteproyecto tampoco ofrece alternativas viables en la práctica. Al estar ya prohibido fumar en áreas de servicio, estaciones, bares o restaurantes de carretera, el conductor que opte por detenerse se verá limitado a fumar en arcenes o descampados. Esta situación, además de estar prohibida, multiplica el riesgo de accidentes por atropello e incrementa drásticamente la probabilidad de incendios y daños medioambientales.
Por todo ello, Fenadismer sigue exigiendo la supresión de dicha prohibición en el texto definitivo de la reforma y para ello llevará a cabo todas las medidas que sean necesarias para defender los derechos de los más de 360.000 transportistas afectados ante una norma que no protege la salud de terceros y pone en riesgo la seguridad de las carreteras españolas”.