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Adif cierra el túnel de Rubí durante 7 semanas para garantizar la seguridad de las obras

  • Última actualización
    12 marzo 2026 13:39

El túnel de Rubí cerrará a partir de este sábado durante 7 semanas por las obras de reparación y reacondicionamiento de esta infraestructura, una de las principales vías de entrada y salida ferroviaria de mercancías.

BARCELONA. Adif ha anunciado que volverá a cerrar el túnel de Rubí a partir del sábado 14 de marzo para iniciar la fase principal de las obras de refuerzo y mejora de su estructura. Según el gestor ferroviario, la decisión se ha tomado por motivos de seguridad y para poder ejecutar los trabajos en el interior del túnel. Asimismo, se están estudiando alternativas para mantener el servicio ferroviario de mercancías, como desviar los trenes hacia Lleida o realizar el traspaso de la carga en La Llagosta para continuar el transporte por carretera.

Por el túnel de Rubí circula una parte significativa de las mercancías que conectan Catalunya con Europa y viceversa. La infraestructura ya permaneció totalmente cerrada durante una semana hace poco más de un mes y recuperó parcialmente el tráfico el pasado 5 de febrero, cuando se reanudó la circulación de trenes de mercancías de forma restringida, con ventanas operativas de 12 horas.

Desde Port de Barcelona, uno de los principales afectados por este cierre, aseguran que todas las mercancías que llegan al puerto pueden salir alternativamente por carretera, tal como ya ocurrió durante el último cierre. Además, la Autoridad Portuaria señala que el tráfico afectado representa únicamente alrededor del 8%, ya que la interrupción incide sobre el ancho internacional UIC.

Desde Adif explican que, para las circulaciones en ancho ibérico o convencional, además de las rutas habituales desde el sur por Sant Vicenç de Calders y Vilafranca, se plantea como alternativa la línea Montcada–Manresa–Lleida, aunque con algunas limitaciones en cuanto a carga y longitud de los trenes. En cuanto a los tráficos de ancho internacional, se mantiene como punto de origen y destino hacia Francia la nueva terminal de mercancías de La Llagosta.

Desde finales de enero se están llevando a cabo las operaciones de refuerzo interior de la estructura. Estos trabajos consisten en la instalación de piezas metálicas denominadas cerchas, fabricadas a medida para cada sección del túnel, que se anclan a la base de la solera y sirven como armazón para el anillo de refuerzo de hormigón que completa la estructura resistente en el interior del túnel. Asimismo, se han realizado labores de sellado de fisuras y se ha retirado parte de la capa de balasto para poder tomar las medidas de detalle necesarias para la fabricación de las cerchas, que ya se encuentran en proceso.

Paralelamente, Adif mantiene una vigilancia continua del túnel mediante más de 30 sensores que monitorizan el estado de la estructura. Los datos recogidos hasta el momento indican una evolución desfavorable de las deformaciones detectadas.

Ante esta situación, Adif ha decidido adelantar las principales obras de refuerzo y estabilización previstas, con el objetivo de acelerar las reparaciones y corregir de la forma más eficaz las afecciones detectadas en los últimos análisis.

Estas circunstancias, junto con la complejidad técnica del propio túnel, hacen incompatible ejecutar las obras manteniendo parcialmente abierta la circulación ferroviaria en determinadas franjas horarias. La prioridad, subrayan desde el gestor ferroviario, es garantizar la seguridad de la explotación ferroviaria y evitar cualquier riesgo para el servicio.

Problemas acumulados

El origen del problema no es reciente. El túnel, construido en los años ochenta, ya registró una grieta durante su ejecución, lo que obligó entonces a instalar un anillo de refuerzo en un tramo concreto de la estructura. En 2017 se detectó que la fisura se había extendido a ambos lados, por lo que se instalaron sensores de control que continúan operativos en la actualidad. Un año más tarde se realizaron obras de emergencia, aunque estas actuaciones no han logrado frenar la evolución de la grieta, que sigue ensanchándose con el paso del tiempo.

De hecho, un informe de Adif elaborado en 2022 calificaba el estado del túnel de Rubí como de “deficiente estado estructural” y advertía de la necesidad de acometer una intervención en profundidad. En agosto de 2025 se licitó una reforma integral por un importe de 23 millones de euros, que no se ejecutó antes de su cierre en enero. En su momento, Adif ya avisó de posibles afectaciones tanto en esta línea como en otras tras los daños provocados por los temporales. Tanto Adif como el Ministerio de Transportes señalaron entonces que la recuperación total de los tráficos ferroviarios en Catalunya no se prevé, como mínimo, hasta el mes de abril.

En este contexto, el cierre prolongado del túnel de Rubí supone un nuevo reto que provocará la reorganización de los flujos de mercancías mientras se ejecutan las obras de refuerzo de la infraestructura.