Menú
Suscripción
José Andres Arribas, gerente de Faprove (Asociación de Propietarios y Operadores de Vagones de España)

José Andrés Arribas (Faprove): “Es injusto que no estemos en ninguno de los órganos de representación del Ministerio”

  • Última actualización
    10 febrero 2026 13:52

El ferrocarril de mercancías sigue siendo la asignatura pendiente del transporte en España. Así lo sostiene José Andrés Arribas, gerente de Faprove, en una entrevista en la que analiza las contradicciones del modelo actual, el desequilibrio inversor frente a la carretera y a la alta velocidad, y la falta de una verdadera planificación a largo plazo.

MADRID. Con una larga experiencia y trayectoria en el sector, la asociación de propietarios de vagones reclama una apuesta decidida por el tren como eje estratégico para la competitividad, la sostenibilidad y la cohesión logística del país.

Como voz conocedora del transporte ferroviario de mercancías, ¿cómo valora su situación actual?

Claramente el ferrocarril de mercancías es la asignatura pendiente de este país. Es una anomalía lo que ocurre en España con las mercancías. Somos la nación que más kilómetros tiene de carretera de alta ocupación de Europa, número uno, por delante de Francia, Alemania, Italia y, sin embargo, somos el país que menos kilómetros de líneas ferroviarias tiene por detrás de Francia, Italia o Alemania. Estamos abajo del todo con Malta o Irlanda. No deja de ser algo paradójico.

¿Cuál es el origen de esta anomalía?

En los años 70 la gran beneficiaria fue la carretera. Se apostó por hacer muchos kilómetros. En aquella época, la cuota del ferrocarril de mercancías era del 10%. No es normal que estemos ahora en el tres. Entonces, algo perverso ha jugado ahí. Además, más adelante se apostó por la alta velocidad y toda la inversión se dedicó al AVE. Hoy, no tiene sentido que, en valores relativos (kilómetros por habitante) en alta velocidad seamos el número uno del mundo y en kilómetros absolutos seamos los segundos, después de China. Igual es otra contradicción, pues somos un país que no puede soportar lo que es el coste de mantener el AVE. Recuerdo la anécdota de cuando la administración Obama vino para conocer este milagro español y al final dijeron: “Oye, estupendo, nos ha encantado, pero es que España es rica; Estados Unidos no tiene suficiente dinero para poder acometer estas inversiones”.

¿Cómo revertir este modelo?

Lo importante es planificar lo que se quiere. Aquí lo que da votos y lo que vende es el AVE, pero el AVE no puede ser un cercanías que te lleve a sitios como Guadalajara, por ejemplo, que tiene la estación a 12 kilómetros de la capital; o Tarragona, que la tiene y que hay que coger un taxi, cuyo precio ya es más caro que el propio billete. Si fuéramos racionales, tiene sentido separar y hacer líneas dedicadas a las mercancías especialmente porque la inversión en mercancías es muy pequeña comparada con la vorágine de lo que es la alta velocidad. De hecho, ahora se ha hecho una pequeña inversión que puede ser una llamada para que eso atraiga a clientes y ya tenemos autopistas ferroviarias funcionando. Es decir, que con poquita inversión el efecto multiplicativo es muy grande. Y esa inversión mejora la calidad, mejora el servicio, mejora las oportunidades que hay en general para el país, la industria o el comercio y eso no va en detrimento del resto.

¿Qué plantean desde Faprove?

Planteamos hacer una línea del tipo Betuwe Line, línea dedicada para mercancías que une el Puerto de Róterdam (Holanda) con Alemania. Con algo menos de 200 kilómetros es capaz de soportar 24 trenes diarios, o sea, un tren a la hora en una línea neurálgica.

Algo similar se podría hacer en España, ahora que en los 15.000 kilómetros de la Red General, muchos trenes de pasajeros han pasado a la red de AVE, dejando posibilidades de tomar esos surcos para mercancías.

Si atendemos a criterios como multimodalidad o sostenibilidad, el papel del ferrocarril es fundamental. ¿No resultan argumentos suficientes?

Por supuesto. España tiene 28 autoridades portuarias en las cuales el crecimiento no ha ido acompañado de la accesibilidad ferroviaria y la conectividad con el resto de la península. Hay una asignatura pendiente y se dan paradojas como A Coruña, con el Puerto Exterior varios años en servicios y todavía no se ha concluido el acceso por tren. Son disparates que cuestan entender porque no hay esa cultura ferroviaria que sí la hubo hace años en España. No se mirá más allá ni se piensa en lo mejor para nuestro futuro, en lo mejor para el país.

El ferrocarril es más armonía, más calidad de vida, menos congestión, menos accidentes.

En Estados Unidos tiene una cuota que supera el 40%, también México, Canadá... No es un antojo. Cuando se dotan los medios, se invierte y se ponen ganas en el tema, hay soluciones que aportan beneficios.

¿Se sienten suficientemente atendidos y escuchados a nivel institucional?

No. Y lo necesitamos. En Faprove somos diez compañías, estamos trabajando para defender los intereses, para promover, para poner altavoz, para que se nos conozca, para que no seamos el patito feo de ferrocarril.

Por ejemplo, es injusto que ahora que se va a constituir el Consejo Nacional de Transporte, donde hay un montón de compañías de carretera que se han postulado y tienen sus puestos, deciden, dan propuestas... y mientras no haya ningún departamento donde se escuche la voz del ferrocarril de mercancías.

Existe la Dirección General de Transporte por Carretera y Ferrocarril, pero no tenemos presencia. Es decir, hemos tenido una reunión, les contamos un poco lo que queremos, pero no tenemos ese peso. No se nos tiene en consideración ni podemos aportar ideas. No se trata de ir en contra de, pero sí sumar y explicar fuentes de mejora, oportunidades que se pueden dar, ayudar y colaborar.

Yo echo en falta que, efectivamente, por parte del Ministerio se cuente con nosotros. Hay un ejemplo en el caso del Sistema de Ayudas por Perturbaciones Extraordinarias de Tráfico (SAPET), proyecto que se hizo para compensar a los operadores ferroviarios por obras e interrupciones. Sin embargo, se ha hecho solamente para los traccionistas; y los vagones salimos perdiendo.

En este sentido, nos llama la atención que no estemos en ninguno de los órganos del MInisterio de Transportes, donde tengamos alguna función y la oportunidad de poder exponer lo que queremos defender.

Si tuviera ahora mismo la oportunidad de sentarse en una mesa ante el Ministerio, ¿qué propuestas principales mencionaría?

Yo creo que hay que abordar la cuestión regulatoria. El ferrocarril es uno de los temas más regulados que existe, justamente por la seguridad. Y a pesar de eso, todavía pasamos por encima de la normativa europea.

Actualmente, en España se han hecho mapas de ruidos y se da la paradoja de que en un país en el que tenemos una cuota del 3%, en el que puedes estar esperando ver pasar un tren de mercancías y llega cada cuatro días, el ruido que hace parece que mueve todo el país.

Y en ese mapa de ruidos obligan a que todos los propietarios de vagones pongan zapatas silenciosas. Esto va en detrimento de nuestro sector porque castiga mucho el estado de frenado. Pensamos que si esto no se tiene en cuenta en Portugal, no se tiene en cuenta en el sur de Francia, ¿por qué aquí sí? A veces se nos van las cosas de madre en cuanto a poner ese exceso regulatorio. Si realmente fuese un problema, seríamos los primeros en tratarlo. No obstante, lo hemos hecho y todos nuestros asociados tienen esas zapatas silenciosas en sus vagones

“A veces se nos va de madre en cuanto a poner ese exceso regulatorio a algunas cosas”

Luego, también hay que poner en valor que todos nuestros asociados han hecho una inversión millonaria en comprar vagones nuevos con unas innovaciones tecnológicas brillantes.

Es decir, el vagón que hoy día está en el mercado no tiene nada que ver con las antiguallas que hemos visto por ahí varadas en estaciones grafiteadas y demás. Incorporan detectores de desplazamiento de carga, lectores de humedad y una serie de elementos básicos de materia prima de acero más ligero o pinturas antigrafiti.

Se trata de una apuesta que hacen los propietarios de vagones, debido a que sí creen en el ferrocarril de mercancías. No hay ayudas suficientes, pero lo hacemos porque sí tenemos fe en que el ferrocarril de mercancías en este país tiene que tirar.

Además, estamos convencidos de que hay un futuro espléndido para el ferrocarril en nuestro país, justamente porque estamos tan atrasados que el crecimiento en un 50% o en un 100% permite pasar, a lo mejor, del cuatro al ocho o al diez, de cuota tal y como se espera.

¿Tienen esperanza en que esto se haga realidad a corto plazo?

Quiero pensar que sí. Fíjate con qué poquito nos conformamos, cuando en Europa la media puede ser el 15 o 20%. Tenemos fe en ello y por eso apostamos. Queremos que siga habiendo ayudas, incentivos... No obstante, ahora con el desastre del temporal y los cortes, los meses de enero y febrero resultarán una hecatombe para las cuentas de exportación. Y no olvidemos que el material rodante tiene que ir acompañado de una inversión en infraestructura, y el Ministerio lo está haciendo, en honor a la verdad.

Asociación de vagones

Tal y como explica Andrés Arribas, Faprove (Asociación de Propietarios y Operadores de Vagones de España) es “una organización de propietarios de vagones y de talleres. Algunos construyen y otros hacen mantenimiento; también son empresas que hacen las revisiones de los vagones de los operadores. A través del tiempo la asociación ha ido cambiando y evolucionando, superando los 65 años en el sector”.

“Ahora mismo somos diez socios entre propietarios de vagones, otros que alquilan y luego las empresas de mantenimiento. Y también nos definimos como la única asociación española que pertenece a una gran asociación europea como es la UIP (Unión Internacional de Propietarios de Vagones), conformados por unos 250.000 vagones. Es decir, casi el 50% de todos los vagones en Europa están asociados a la UIP, nuestra matriz en Europa”, ha detallado Andrés Arribas a Diario del Puerto.

“La asignatura más urgente ahora mismo es hacer ruido para que se nos escuche”

Para Andrés Arribas, “es la primera vez que veo que se está invirtiendo de verdad en todas estas fórmulas de alargar los apartaderos, buscar infraestructura para soportar los vagones poche para que puedan entrar con los semirremolques por los túneles y demás. Se está haciendo una mejora que no tiene nada que ver con las administraciones anteriores”.

El problema, añade, es que “con tanto atraso y tan grande, cuesta mucho ponerse al día. Y no podemos olvidar que, desgraciadamente, cualquier tema como puede ser un fenómeno atmosférico nos lleva a esta situación de que lo poquito que se haya avanzado, retrocede”.

Faprove trabaja asiduamente con la Agencia Española de Seguridad. “Trabajamos también con el Ministerio en lo que se nos pide cuando tenemos reuniones para explicar todas las condiciones de seguridad y que se escuche al ferrocarril, no tanto ya como asociación, sino con todos los operadores y sectores que transportan su mercancía, como el siderúrgico, el químico o el papel”.

Para Andrés Arribas, “la asignatura más urgente ahora mismo es hacer ruido para que se nos escuche. Todo sea por alcanzar el 10% de cuota antes de 2030. Va a costar, las cosas como son, porque todavía es difícil levantar el ánimo de los clientes. Ahora mismo, por ejemplo, con lo que está ocurriendo, lo poquito que hemos ganado de fiabilidad se ha perdido y hemos tenido, sin ir más lejos, a un cliente con más de 25.000 toneladas paradas en Perpiñán, debido al colapso en los puertos de Tarragona y Barcelona. Si alguien ha confiado en ti y se ha subido al tren, cómo decirle ahora que espere... Es algo desmoralizador y espero que pase”.

Por otro lado, a propósito de los recientes accidentes, “llueve sobre mojado”, indica Andrés Arribas. “Cuando hubo el problema de Roda de Berá todo se paralizó. También se paralizó la línea de Zaragoza y Barcelona. Luego vino el temporal, ahora lo del túnel de Rubí, el tema de Rodalies, el tema de la AP7, que es carretera pero se hundió el talud, con lo cual provocó un corte... Y si éramos pocos, ahora Andalucía se desborda y también tenemos un problema de cortes en Zafra. Esto es un desastre”.

En cuanto a la convivencia entre camiones y ferrocarril, “no podemos ir en contra del camión, hay que colaborar. Pero también pido que las reglas sean claras y sean idénticas”.

“En una línea de ferrocarril tienes que pedir un surco y lo pagas. Pero si tú lo pides y no lo haces, lo pagas también porque tienes que pedirlo con antelación. Un camión va por la carretera y no paga absolutamente nada. También tienen bonificaciones en el combustible, nosotros no. Bien es cierto que tenemos electricidad, pero entonces somos una empresa electrointensiva, y deberíamos tener un trato como tienen las empresas electrointensivas, al estilo de las siderurgias”.

Añade que “parece que tampoco es equilibrado que para conducir un tren tengas que tener 20 años como mínimo y para la carretera tengas 18”.

En conclusión, hay que colaborar, “pero con líneas marcadas”, asegura.