Martín ha asegurado que Cantabria no va a renunciar a la conectividad con el Mediterráneo, pese a que, según dijo, el Ministerio de Fomento del anterior Gobierno de España no lo incluyera entre los proyectos prioritarios que presentó a la Comisión Europea con motivo de la revisión del Mecanismo Conectar Europa (CEF) para la ampliación de los Corredores Atlántico y Mediterráneo.El consejero realizó estas afirmaciones durante su intervención en la Asamblea General de la Comisión del Arco Atlántico, que se celebró a finales de la pasada semana en la sede del Centro Internacional de Estudios Superiores del Español (CIESE), en Comillas.En su calidad de presidente del Grupo de Transportes de la Comisión Arco Atlántico, martín abrió la segunda jornada de trabajo destinada a estudiar la accesibilidad de las regiones socias con la presentación del balance de las acciones realizadas hasta el momento y las propuestas de futuro y nuevas estrategias de cohesión y financiación a partir de 2020.Martín denunció ante los socios europeos, "la falta de interés del anterior Ministerio de Fomento por defender los intereses de Cantabria" y mostró su confianza en el trabajo defendido por los grupos y proyectos de cohesión europeos de los que forma parte Cantabria.
Santander-Bilbao
"A veces, los foros de debate nacionales son menos conscientes de las necesidades territoriales que los europeos", subrayó. En este sentido, explicó que priorizar la conexión de pasajeros y mercancías de Santander con el Mediterráneo por Bilbao, a través de la prolongación de la Y vasca con una nueva vía que recorra la costa cántabra, "está plenamente justificado por las relaciones comerciales que se desarrollan en esta zona, permitiendo, además, trasvasar al ferrocarril viajeros de los 50.000 vehículos que recorren a diario la frontera entre Cantabria y País Vasco". A ello se añaden, según Francisco Martín, otras ventajas como la apertura de Cantabria a Europa; la mejora de la competitividad que representa este corredor o la reducción de impacto medioambiental que supone la utilización del ferrocarril como medio de transporte de mercancías, además del impacto económico que supone para la región un corredor de altas prestaciones Santander-Bilbao, tal y como se refleja en un estudio encargado por el Ejecutivo regional.