MADRID. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha dado un plazo de tres meses a Adif para que informe sobre las medidas que ha adoptado o prevé adoptar para liberar capacidad en las vías de apartado de las terminales ferroviarias de mercancías. El organismo público considera necesario mejorar la gestión de estos espacios y retirar el material rodante que no esté vinculado a servicios activos para garantizar la disponibilidad de vías para los operadores ferroviarios.
La resolución, del pasado 20 de julio, tiene su origen en una denuncia presentada en enero por LCR Hispánica a raíz de varios problemas registrados en la terminal de Córdoba Mercancías. En ese momento, la compañía ferroviaria denunció la cancelación, en el último momento, de varias maniobras que tenía previamente programadas, y Adif justificó estas incidencias por la falta de capacidad disponible en la instalación.
La CNMC acreditó hasta tres denegaciones de capacidad para realizar maniobras solicitadas por LCR Hispánica. Aunque las operaciones pudieron ejecutarse finalmente, las incidencias provocaron retrasos y la pérdida de surcos ferroviarios, con el consiguiente impacto sobre los costes de material rodante y personal y sobre la fiabilidad de los servicios de mercancías.
Pese a la resolución, según la CNMC no se aprecia aprecia la existencia de un trato discriminatorio por parte de Adif hacia LCR Hispánica. El problema identificado se encuentra en la gestión de la capacidad disponible en las terminales. En el caso de Córdoba Mercancías, la CNMC señala que hasta siete vías estaban ocupadas por material que no estaba vinculado al ciclo productivo o se encontraba en desuso, reduciendo el espacio disponible para los trenes que sí necesitaban realizar operaciones.
Competencia considera que esta situación debe abordarse mediante mecanismos que incentiven a los propietarios a retirar de las terminales saturadas el material rodante que no se encuentre operativo. Entre las medidas planteadas figura la revisión de los cánones asociados al uso de las vías de apartado, formación de trenes y maniobras cuando estas sean ocupadas por material inactivo.
La CNMC también propone introducir en la declaración sobre la red de Adif nuevos criterios de adjudicación de capacidad que tengan en cuenta la presencia de material rodante sin actividad. El objetivo es que, en aquellas terminales donde exista una elevada demanda, las vías puedan priorizarse para los trenes que estén vinculados a servicios ferroviarios activos.
Aunque el expediente parte de la situación concreta de Córdoba Mercancías, las medidas planteadas tienen un alcance más amplio y afectan al conjunto de las terminales gestionadas por Adif. La CNMC pide que las actuaciones se concentren especialmente en aquellas instalaciones en las que la capacidad disponible sea insuficiente para atender la demanda de los operadores.
El caso pone de relieve uno de los problemas que pueden limitar el crecimiento del transporte ferroviario de mercancías en España. La capacidad efectiva de una terminal no depende únicamente del número de vías disponibles, sino también de cómo se utilizan. La ocupación prolongada de apartaderos por vagones u otro material sin actividad reduce el espacio operativo y puede dificultar tanto la prestación de servicios existentes como la entrada de nuevos operadores.
Para Competencia, la gestión eficiente de esta capacidad resulta especialmente relevante en un contexto en el que el ferrocarril está llamado a incrementar su participación en el transporte de mercancías. La resolución establece que Adif deberá comunicar a la CNMC, en el plazo de tres meses, las medidas adoptadas o previstas para abordar esta problemática. El administrador ferroviario también dispone de un plazo de dos meses para interponer un recurso contencioso-administrativo ante la Audiencia Nacional.
La decisión sitúa así la gestión de las terminales ferroviarias en el foco del regulador y plantea la necesidad de optimizar la capacidad existente antes de acometer únicamente nuevas inversiones en infraestructura. Para la CNMC, liberar las vías ocupadas por material sin actividad puede permitir mejorar las operativas y garantizar un uso más eficiente de unas instalaciones que resultan clave para el desarrollo del transporte ferroviario de mercancías.