La principal razón por la cual el objetivo del 10% de cuota de mercado en 2030 se le sigue alejando al ferrocarril de mercancías es,por encima de todo, que no solo no se avanza, sino que incluso se retrocede.
La estadística anual que elabora Diario del Puerto, a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, ha vuelto a arrojar un balance desalentador.
En concreto, en 2024, la cuota del ferrocarril de mercancías en el conjunto del mercado del transporte terrestre en España se situó en el 3,33%, es decir, que con respecto al 3,65% del año 2023 se produjo un descenso de más de tres décimas.
Este ratio del 3,3% sitúa al ferrocarril en su cuota más baja de toda la serie histórica, descendiendo incluso por debajo del 3,5% del año 2020, hasta ahora la cuota más baja.
Este mínimo histórico tiene una sencilla explicación estadística. En el año 2024 se transportaron en España por vía terrestre un total de 280.932 millones de toneladas kilómetro, de los cuales 271.584 millones correspondieron al transporte de mercancías por carretera y 9.349 millones al transporte ferroviario de mercancías.
Ahora bien, mientras que en el caso del transporte de mercancías por carretera se registró un crecimiento del 3,1% frente a los 263.378 millones de toneladas kilómetro del año 2023, en el caso del transporte de mercancías por ferrocarril lo que se produjo fue un retroceso del 6,2% frente a los 9.972 millones de toneladas kilómetro del ejercicio anterior, dando lugar al citado retroceso en la cuota del mercado del ferrocarril.
Son diversas las causas que motivan que no solo la cuota de mercado del ferrocarril se sitúe en su mínimo histórico, sino que además desde el techo del 5,05% de 2015 se hayan perdido en la última década 1,7 puntos porcentuales.
Por un lado hay que mencionar la profunda crisis de tráfico de Renfe Mercancías, que en el año 2024 perdió un 11,9% de su tráfico medido en toneladas y un 10,9% de su tráfico medido en toneladas kilómetro.
Por otro lado, los operadores privados lograron crecimientos significativos pero en ningún caso suficientes como para compensar el descenso de Renfe, debido al fuerte impacto de las restricciones en la circulación por obras en las infraestructuras, como principal freno al crecimiento.
