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Las cifras en Barcelona y Tarragona del mes de enero muestran una clara afectación en los tráficos ferroviarios

Los puertos catalanes afrontan la normalización ferroviaria pese a las caídas de tráfico en enero

  • Última actualización
    24 febrero 2026 05:20

Un mes después del parón en la circulación ferroviaria provocado por las intensas lluvias y el accidente en Gelida, el tráfico de mercancías empieza a recuperar progresivamente la normalidad, aunque todavía persisten restricciones en distintos puntos de Catalunya.

BARCELONA. Las afectaciones bloquearon durante días la circulación de mercancías en buena parte del territorio, impactando directamente en las entradas y salidas ferroviarias tanto del Puerto de Barcelona como del Puerto de Tarragona. Este escenario se ha traducido en un descenso significativo de las circulaciones durante los últimos días de enero de 2026.

En el caso de Barcelona, el tráfico ferroviario mensual de graneles líquidos y sólidos alcanzó en enero de 2025 un total de 57.909 toneladas, 47.878 de graneles sólidos y 10.031 de líquidos, mientras que en enero de 2026 se situó en 35.334 toneladas, lo que supone una caída del 39% respecto al mismo mes del año anterior. En circulaciones ferroviarias vemos un descenso parecido, pasando de 803 a 501, del mismo periodo que el año anterior, lo que supone un 37,6% menos.

Este descenso coincide con el parón que sufrió el enclave barcelonés durante los últimos diez días del mes.

También el Puerto de Tarragona registró una disminución de tráfico. En enero de 2025 se movieron 79.793 toneladas, frente a las 66.069 toneladas contabilizadas en enero de 2026, un 17,2% menos. Si se analizan las maniobras totales, se pasó de 271 en el primer mes de 2025 a 204 en enero de 2026, es decir, una reducción del 24,7%.

A la espera de conocer los datos de febrero, el impacto de las restricciones resulta evidente, si bien la operativa ha comenzado a normalizarse, aunque todavía con limitaciones puntuales. El transporte ferroviario de mercancías a través del túnel de Rubí, cerrado tras detectarse una grieta en su interior, se reabrió con restricciones el jueves 5 de febrero. Esta reapertura ha permitido desbloquear progresivamente los tráficos afectados, pese a las limitaciones de velocidad, las franjas horarias restringidas y algunas detenciones puntuales de trenes. Por el túnel de Rubí circulan los trenes de la línea R8 de Rodalies y prácticamente todas las mercancías que salen del Puerto de Barcelona con destino a Europa, lo que lo convierte en un punto estratégico para el transporte ferroviario. Su cierre generó un importante cuello de botella con consecuencias económicas relevantes, especialmente para el sector ferroviario.

En estos momentos, las afectaciones se han reducido de forma notable en las dos autoridades portuarias

En estos momentos, las afectaciones se han reducido de forma notable. Desde Port Tarragona aseguran que ya no existen restricciones destacables en las circulaciones ferroviarias. El Puerto de Barcelona también avanza hacia la plena normalidad. No obstante, la autoridad portuaria recuerda que, durante la crisis, “el 100% de los clientes de las empresas del Puerto” pudieron dar salida a sus mercancías, en muchos casos mediante alternativas por carretera que absorbieron el tráfico que la red ferroviaria no podía asumir.

Ayudas por llegar

El conseller de Empresa i Treball de la Generalitat, Miquel Sàmper, aseguró que su departamento está estudiando la posibilidad de compensar a las empresas afectadas por las restricciones ferroviarias. El propio Sàmper señaló que será necesario analizar en profundidad el alcance de las afectaciones para calcular tanto los daños como las eventuales compensaciones económicas, aunque por el momento no se han concretado medidas.

La Generalitat trabaja para activar ayudas y el apoyo económico necesario para las compañías afectadas

Por su parte, la consellera de Economia i Finances, Alícia Romero, explicó que su departamento trabaja conjuntamente con el de Empresa i Treball para activar con rapidez “ayudas y apoyo económico” dirigidos a los sectores perjudicados. Pese al anuncio, aún no se han anunciado dichas ayudas.

Con la reapertura progresiva de los tramos afectados y el refuerzo puntual de operativas, el sistema ferroviario catalán encara ahora el reto de absorber los retrasos acumulados y recuperar plenamente la fiabilidad del servicio. El episodio ha vuelto a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de determinados puntos estratégicos de la red y la necesidad de reforzar infraestructuras clave para garantizar la competitividad logística del territorio.

El reto de Railsider

Las limitaciones en las líneas ferroviarias también afectaron al tráfico procedente del sur de Catalunya y del norte, especialmente de Francia. El bloqueo provocó que varias empresas se quedaran con materiales inmovilizados, sin posibilidad de trasladarlos por carretera.

Es el caso de Railsider, que llegó a acumular hasta 23.000 toneladas de acero en Portbou (Alt Empordà) a causa del corte en el túnel de Rubí. Desde el 5 de febrero, cuando empezó a reabrirse progresivamente el paso por Rubí, la compañía ha ido moviendo la mercancía de forma gradual.

La situación de Railsider ha sido especialmente compleja por la dificultad de encontrar una alternativa viable por carretera. El elevado peso de las bobinas de acero, de hasta 24 toneladas, limita su transporte en camión, que solo puede cargar una unidad, o como máximo dos, por trayecto, lo que complica la evacuación de grandes volúmenes.

Para hacer frente a las afectaciones, la empresa ha incrementado la frecuencia de trenes con el objetivo de dar salida al retraso acumulado. El operador logístico ha pasado de recibir dos o tres trenes semanales procedentes de Francia a operar un tren diario durante las últimas dos semanas. La previsión es recuperar la normalidad a lo largo de esta semana y distribuir toda la mercancía acumulada gracias al refuerzo del servicio ferroviario.

El incremento de actividad también ha tenido impacto en la organización interna. La compañía ha ampliado turnos y plantilla para gestionar el aumento de trenes y acelerar la salida del stock retenido.

Mientras tanto, Railsider sigue a la espera de que se concreten las posibles ayudas anunciadas por el Gobierno catalán hace dos semanas, pero aún en el aire. La empresa prevé realizar una evaluación detallada de los daños y afectaciones una vez se resuelva completamente la situación, que esperan que sea esta misma semana, con el fin de cuantificar las pérdidas y estudiar posibles reclamaciones.