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Reabre parcialmente el paso ferroviario del túnel de Rubí

  • Última actualización
    05 febrero 2026 15:19

Adif ha reabierto parcialmente el túnel de Rubí y abre así el bloqueo de mercancías que se ha alargado una semana. Por el momento, los trenes podrán circular de manera restringida.

BARCELONA. El túnel de Rubí ha reabierto parcialmente su paso este jueves al mediodía, después de su cierre total durante una semana. La reapertura permite iniciar la reactivación del tráfico ferroviario internacional de mercancías, que había quedado interrumpido tanto en el Port de Barcelona como en la frontera con Francia.

El primer convoy que ha vuelto a circular por el túnel ha sido un tren de pruebas, operado por Captrain, destinado a comprobar el estado y la seguridad de la infraestructura. Superada esta fase, está previsto el paso de un tren procedente de Alemania con destino al Port de Barcelona, que transporta vehículos del grupo Mercedes-Benz.

Este cierre ha provocado el bloqueo ferroviario total del Port de Barcelona hacia el norte, ya que el túnel de Rubí permite la circulación de los trenes de mercancías que salen del Puerto de Barcelona dirección norte, hasta Francia.

La reapertura parcial del túnel permitirá ir recuperando de forma progresiva la circulación ferroviaria, aunque el tráfico deberá convivir con las obras pendientes a lo largo de los más de 900 metros que tiene la infraestructura. En los últimos días, Adif ha llevado a cabo una intervención de emergencia para paliar las afectaciones detectadas en la estructura, unas deficiencias que ya habían sido identificadas con anterioridad.

Los trenes de mercancías podrán circular de manera restringida, sin que por el momento haya una fecha concreta para la recuperación total del servicio. Por ahora, las obras seguirán esta misma noche, cuando se volverá a impedir el tráfico de los trenes de mercancías por el mismo túnel.

Deficiencias detectadas

El origen del problema no es nuevo. El túnel, construido en los años ochenta, ya presentó una grieta durante su ejecución, lo que obligó a instalar un anillo de refuerzo en un tramo concreto. En 2017 se detectó que la fisura había aumentado a ambos lados de la estructura y se colocaron sensores de control, que siguen activos a día de hoy. Un año después se llevaron a cabo obras de emergencia, pero estas actuaciones no han frenado la evolución de la grieta, que continúa ensanchándose con el paso del tiempo.

De hecho, un informe de Adif de 2022 calificaba el estado del túnel de Rubí como de “deficiente estado estructural” y advertía de la necesidad de una intervención en profundidad. En agosto del año pasado se licitó una reforma integral por un importe de 23 millones de euros, una obra que todavía no ha sido adjudicada. Si estos trabajos se hubieran ejecutado a tiempo, el actual bloqueo del tráfico ferroviario de mercancías podría haberse evitado. El caso del túnel de Rubí se ha convertido así en un ejemplo paradigmático de cómo la falta de inversión sostenida y de planificación a largo plazo acaba derivando en crisis operativas con un elevado coste para la industria y la economía.