madrid. En un contexto en el que la intermodalidad y la sostenibilidad se han convertido en ejes estratégicos del transporte de mercancías, proyectos como el de Transcereales Cruz cobran especial relevancia. “Nuestro proyecto es un puerto seco completamente operativo y conectado a la Red Ferroviaria de Interés General y representa una alternativa real en el Corredor Atlántico”, explica Guillermo Cosme, director gerente de Transcereales Cruz.
Las instalaciones están preparadas para atender trenes de hasta 750 metros, operar graneles, contenedores y plataformas, y realizar maniobras ferroviarias con plena autonomía gracias a las habilitaciones propias otorgadas por Adif.
La historia del proyecto está estrechamente ligada a la evolución normativa y al esfuerzo inversor de la compañía. Desde que en 1998 se asentara en La Fuente de San Esteban, el objetivo pasaba por desarrollar una infraestructura que permitiera atender trenes de mercancías de forma regular, algo que no resultó fácil. “Durante estos últimos diez años hemos estado aprovechando para adquirir la infraestructura en propiedad y obtener la formación necesaria, que no todo el mundo posee, para poder operar de manera autónoma. Ha sido un proceso muy arduo y muy lento”.
Actualmente, la compañía ya cuenta con la obtención de acreditaciones como ARC (Autorizado Responsable de Circulación), ROC (Responsable de Operaciones de Carga) y AOTM (Auxiliar de Operaciones de Tren y Maniobras), siendo muy importante para Transcereales la primera. “El ARC es el más difícil y el que más poder da, porque permite dar instrucciones al maquinista para las operaciones de entrada y salida de la terminal”, subraya el director gerente. Desde septiembre, una vez completados todos los procesos formativos y administrativos, la terminal está en disposición de recibir trenes de forma directa y sin intermediarios.
A nivel de infraestructuras, el puerto seco de Transcereales Cruz dispone de infraestructura logística especializada para graneles agroalimentarios, con piquera de descarga, básculas ferroviarias homologadas de hasta 160 toneladas, silos verticales y almacenes horizontales, así como sistemas mecanizados que permiten la carga del camión al tren y del tren al camión mediante soluciones subterráneas. Todo ello, explica su director, garantiza operaciones seguras, eficientes y, sobre todo, sostenibles.
Aunque el cereal será el tráfico principal, “estamos preparados para el tráfico de vagón intermodal; de hecho, nuestra certificación como responsables de operaciones de carga lo permite con contenedores, plataformas, bobinas, vehículos o cualquier otra mercancía”, apunta Cosme. En este sentido, la empresa ya trabaja con otros flujos como cisternas y graneles agroalimentarios diversos, y no descarta ampliar la cartera de tráficos en los próximos años.
Por otro lado, señala Guillermo Cosme, la ubicación de la compañía juega un papel determinante, pues la terminal está situada junto a la N-620 y con acceso directo a la Red Ferroviaria de Interés General. La terminal se encuentra en un enclave estratégico para el tráfico España–Portugal, un mercado que Transcereales Cruz conoce en profundidad tras décadas de actividad. A ello se suma un factor clave para el futuro inmediato: la electrificación de la línea Salamanca-Fuentes de Oñoro. “Las obras de electrificación hasta Fuentes de Oñoro ya están en marcha, lo que nos situará en breve en condiciones óptimas para recibir locomotoras eléctricas en frontera”.
De cara a futuro, Transcereales Cruz dispone de 140.000 metros cuadrados anexos al apartadero para futuras ampliaciones ferroviarias, logísticas o industriales. La hoja de ruta pasa por seguir invirtiendo, desarrollar los terrenos disponibles, mejorar las instalaciones y reforzar la apuesta por el tren como columna vertebral del modelo logístico.