Sánchez ha tomado el testigo de Ábalos con una encendida defensa de las políticas pendientes en materia de vivienda, y con una única referencia al ámbito logístico apostando por la "automatización".
Por su parte, Ábalos, sin dejarse llevar por la emociones, ha puesto en valor todo lo realizado en estos tres años de gestión, sobre todo dadas las "especiales dificultades" encontradas en este periodo.