MADRID. La Asociación de Cargadores de España (ACE) manifiesta su preocupación por el impacto operativo y económico derivado de las graves incidencias que provocan el bloqueo de los principales ejes logísticos de Catalunya, afectando a la fluidez del transporte multimodal y tensionando la cadena de suministro a nivel nacional e internacional.
El accidente en Gelida y el cierre del túnel de Rubí han dejado al Puerto de Barcelona en una situación de aislamiento técnico para la mercancía por ferrocarril. Se ha interrumpido prácticamente la conexión ferroviaria con el resto de la Península y con Europa (túnel del Pertús) de tal manera que el puerto no puede expedir ni recibir trenes.
El volumen de mercancía acumulada es muy elevado, considerando que la infraestructura gestiona una media semanal de unos 4.000 contenedores llenos, destaca ACE.
El bloqueo ferroviario obliga a buscar alternativas en una carretera ya saturada, lo que compromete los tiempos de entrega y pone en peligro las líneas de producción por el retraso en la llegada de componentes y materias primas, apunta la asociación.
Sectores clave, como el de la alimentación, ya sufren retrasos críticos. La imposibilidad de mover los contenedores por tren hacia sus centros logísticos está generando un sobrecoste imprevisto y tensionando la cadena de suministro de productos básicos, destacan los cargadores.
La alternativa natural, el camión, está colapsada. El corte de la AP-7 en Gelida para reparaciones ha provocado un desvío masivo a vías secundarias. El flujo de vehículos pesados se ha trasladado a la N-II y a carreteras locales que no están dimensionadas para absorber tal densidad de tráfico. Esto alarga los tiempos de tránsito y los costes de combustible, señala la organización.
“Para las empresas de ACE, esta situación supone una pérdida directa de competitividad y urgimos a Adif y a las autoridades competentes a que agilicen las reparaciones para restablecer el flujo logístico”, concluye.