BARCELONA. Los meses de verano, especialmente agosto, suelen asociarse a una menor actividad empresarial en la mayoria de sectores económicos, pero la logística no entiende de vacaciones y estos meses suponen un reto para el sector. La reducción de las plantillas, el parón en algunos sectores, menor disponibilidad de determinados servicios y el mantenimiento de la demanda en sectores como el retail, la alimentación, la automoción o el healthcare obligan a las empresas a trabajar con menos margen para reaccionar ante cualquier incidencia.
El problema no reside únicamente en una posible reducción de la capacidad operativa. Durante el verano, cualquier retraso puede tener un efecto mayor sobre el conjunto de la cadena. Una mercancía que no sale a tiempo, una incidencia en una ruta internacional o una demora en un trámite aduanero pueden desencadenar nuevas esperas cuando los recursos disponibles para resolverlas son más limitados.
Por este motivo, agosto se ha convertido en una prueba de resiliencia para las cadenas de suministro. La capacidad de una empresa para mantener sus niveles de servicio durante estas semanas depende cada vez menos de reaccionar ante los problemas y más de haberlos previsto con antelación.
En este contexto, TIBA Contract Logistics ha analizado el sector para identificar las principales claves para minimizar riesgos y mantener la continuidad operativa durante el verano.
La planificación es, en este escenario, uno de los principales elementos diferenciales. Revisar las previsiones de demanda, ajustar los niveles de stock y adelantar determinados aprovisionamientos permite reducir la exposición a posibles interrupciones. Esta anticipación cobra especial importancia en aquellas actividades que afrontan picos estacionales y que no pueden permitirse una interrupción del suministro.
A esta planificación se suma la necesidad de disponer de una visión completa de la operación. La trazabilidad de las mercancías y el seguimiento de los diferentes eslabones de la cadena permiten detectar desviaciones antes de que se conviertan en problemas mayores. En un contexto con menor capacidad de respuesta, disponer de información actualizada puede ser determinante para modificar una ruta, reorganizar una entrega o buscar una alternativa de transporte.
La diversificación también gana peso durante los meses de verano. Depender de una única ruta, proveedor, infraestructura o modo de transporte aumenta la vulnerabilidad cuando aparece una incidencia. Contar previamente con alternativas permite trasladar operaciones y mantener el flujo de mercancías sin tener que diseñar una solución desde cero cuando el problema ya se ha producido.
La dimensión internacional añade otro factor de complejidad. Las operaciones de comercio exterior requieren una coordinación que va más allá del transporte físico de las mercancías. Documentación, aduanas, conexiones internacionales y disponibilidad de equipos intervienen en un proceso en el que un error aparentemente menor puede traducirse en días de retraso. Anticipar estos trámites y realizar un seguimiento proactivo resulta especialmente relevante durante un periodo en el que recuperar una demora puede ser más complicado.
En este escenario, los operadores logísticos adquieren un papel que va más allá del movimiento y almacenamiento de mercancías. La capacidad para coordinar diferentes servicios, aportar visibilidad y reaccionar ante cambios convierte a la logística en un elemento directamente relacionado con la continuidad del negocio.
“El verano pone a prueba la resiliencia de cualquier cadena de suministro. La diferencia entre que una empresa mantenga su actividad o acumule retrasos suele estar en la planificación previa, la capacidad de anticipación y la visibilidad sobre toda la operación”, explica Teresa Martín, Iberia Contract Logistics BD&SD Manager de TIBA.
Desde TIBA Contract Logistics apuntan precisamente a esta necesidad de integrar planificación, seguimiento y capacidad de reacción para afrontar campañas estacionales y periodos de menor disponibilidad operativa. Así, el principal reto de agosto no es necesariamente mover más mercancías, sino mantener la misma capacidad de respuesta cuando parte de los recursos habituales de la cadena no están disponibles. Y es precisamente en estas situaciones cuando se pone a prueba hasta qué punto una cadena de suministro es realmente resiliente.