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Rubén Gavela González, director general de DHL Freight

“Ahora la reacción institucional también ha sido ágil, pero quizá menos contundente”

  • Última actualización
    15 abril 2026 16:01

MADRID. En cuanto al impacto de la crisis de Oriente Medio en la compañía y en el sector, Rubén Gavela González, director general de DHL Freight, señala que, “en nuestro caso, el impacto ha sido algo menor que en otros operadores globales, porque nuestra actividad se centra en transporte terrestre internacional dentro de Europa. Eso nos protege en cierta medida frente a disrupciones más globales. No obstante, sí nos afecta indirectamente. Nuestros clientes sufren retrasos o encarecimientos en el transporte marítimo, y eso acaba repercutiendo en toda la cadena. El impacto más directo ha sido el incremento del coste del combustible. Hemos visto subidas del 30% o incluso del 40% en el gasóleo, lo que se traduce en incrementos del coste de transporte del 10% al 15%. Eso obliga a optimizar al máximo y, en muchos casos, a repercutir parte de ese aumento en tarifas”.

Por otro lado, señala que observa similitudes con la crisis derivada de la guerra en Ucrania: “Hay ciertos paralelismos, pero también diferencias importantes. En 2022 la respuesta institucional fue muy rápida y contundente, con medidas directas de apoyo. Ahora la reacción también ha sido ágil, pero quizá menos contundente. Hay ayudas al gasóleo profesional, pero también ajustes en otras partidas, lo que genera confusión. En cualquier caso, el contexto actual es, entre comillas, más sencillo de gestionar. En 2022 coincidieron muchos factores: la guerra, la escasez de conductores, efectos del COVID... Ahora el problema está más focalizado en costes”.

De este modo, el reto de las empresas es gestionar la incertidumbre: “Es uno de los grandes retos. Las empresas intentamos protegernos mediante acuerdos con clientes y proveedores, pero muchas veces los mecanismos de ajuste son trimestrales o incluso más largos. Esto nos obliga a reaccionar con rapidez. Veníamos de una etapa de cierta estabilidad, con precios del combustible controlados y costes previsibles y, de repente, volvemos a un escenario de tensión. Eso genera negociaciones, ajustes y, en definitiva, una gestión constante de la incertidumbre”.