Menú
Suscripción

ALIA desarrolla una herramienta para descongestionar la última milla

  • Última actualización
    06 octubre 2026 12:18

ALIA, Clúster Logístico de Aragón, ha liderado un consorcio multidisciplinar de 15 entidades que ha desarrollado una nueva herramienta para ayudar a los ayuntamientos en el reparto urbano y la descongestión de la última milla.

ZARAGOZA. Esta herramienta desarrollada por ALIA para descongestionar la última milla ha sido el objetivo del proyecto de innovación SMART-BAYS. La herramienta digital permite la gestión eficiente de zonas de carga y descarga en grandes ciudades. El objetivo es hacer el reparto en las zonas urbanas congestionadas más ágil y predecible para los repartidores, y promover ecosistemas urbanos más sostenibles y pacificados.

Se trata de un modelo que se apoya en algoritmos de optimización y en un gemelo digital que analiza la demanda, el horario y las necesidades reales de una operación en una ciudad concreta. En esta primera fase, el proyecto ha desarrollado simulaciones de validación en las ciudades de Madrid, Zaragoza, Donostia-San Sebastián, Sevilla, Málaga, Valencia y Vitoria-Gasteiz.

Así, los ayuntamientos podrán disponer de una herramienta basada en datos para planificar y regular la carga y descarga de forma más precisa e inteligente, alineada con los objetivos de movilidad sostenible de las ciudades.

A diferencia de otros modelos ya existentes, más estáticos y poco adaptativos, la herramienta de SMART-BAYS tiene en cuenta variables operativas, medioambientales y económicas, optimizando simultáneamente la eficiencia logística y la sostenibilidad urbana.

Para ello, ha integrado por primera vez un conjunto de tecnologías emergentes —inteligencia artificial, big data, IoT, blockchain y gemelos digitales— en un sistema unificado que permite la asignación flexible, dinámica, inteligente y en tiempo real de estos entornos de logística urbana.

“El reparto en las zonas urbanas es un componente crítico de la sostenibilidad de las ciudades y de la eficiencia en el reparto”, explica Ángel Gil, director general de ALIA, quien subraya que para el sector de la logística el proyecto “significa repartos más eficientes y previsibles. Los repartidores pierden menos tiempo buscando dónde estacionar, se reducen las paradas en doble fila y bajan los costes operativos en el tramo de la última milla, que no deja de crecer con el comercio electrónico”.

En términos del ecosistema urbano, “supone calles menos congestionadas, por menores emisiones y ruido, calles más seguras para peatones y ciclistas, y una mejor convivencia entre la actividad de reparto y el resto de usos del espacio público”.

El proyecto quiere también contribuir a reducir la brecha digital en el sector del transporte, que presenta gran heterogeneidad en el nivel de digitalización: algunas grandes compañías han avanzado en la integración de herramientas digitales, pero buena parte de los autónomos y pequeñas compañías aún carecen de soluciones tecnológicas que les ayuden a un reparto eficiente.

Recogida de datos

El proyecto ha completado una primera campaña de recogida de datos de operación real, que se están analizando. El modelo desarrollado aspira a ser escalable y replicable en otras ciudades europeas, actuando como catalizador de políticas públicas de movilidad sostenible y logística urbana inteligente.

Con una inversión de 816.239 euros financiados en el marco del Programa de Apoyo a Agrupaciones Empresariales Innovadoras del Ministerio de Industria y Turismo, el proyecto reúne a un consorcio multidisciplinar formado por: ALIA, Clúster Logístico de Aragón, CITET (Centro de Innovación para la Logística y el Transporte de Mercancías), el Clúster de Movilidad y Logística de Euskadi -MLC ITS Euskadi, Smart City Clúster, Universidad de Zaragoza, Eboca Vending Labs, Routal, NOVAPAN, EFOR Internet y Tecnología, Novaltia, Nemi, Transportes Callizo y bonÀrea Agrupa.

SMART-BAYS entronca con la misión de la Comisión Europea ‘Ciudades inteligentes y climáticamente neutras’, con el objetivo último de que las ciudades europeas se transformen para alcanzar la neutralidad climática antes de 2030. En ese desafío, un reto es afrontar el auge del comercio electrónico, que ha generado una elevada presión sobre el espacio público y la gestión de las zonas DUM.