ZARAGOZA. Esta herramienta desarrollada por ALIA para descongestionar la última milla ha sido el objetivo del proyecto de innovación SMART-BAYS. La herramienta digital permite la gestión eficiente de zonas de carga y descarga en grandes ciudades. El objetivo es hacer el reparto en las zonas urbanas congestionadas más ágil y predecible para los repartidores, y promover ecosistemas urbanos más sostenibles y pacificados.
Se trata de un modelo que se apoya en algoritmos de optimización y en un gemelo digital que analiza la demanda, el horario y las necesidades reales de una operación en una ciudad concreta. En esta primera fase, el proyecto ha desarrollado simulaciones de validación en las ciudades de Madrid, Zaragoza, Donostia-San Sebastián, Sevilla, Málaga, Valencia y Vitoria-Gasteiz.
Así, los ayuntamientos podrán disponer de una herramienta basada en datos para planificar y regular la carga y descarga de forma más precisa e inteligente, alineada con los objetivos de movilidad sostenible de las ciudades.
A diferencia de otros modelos ya existentes, más estáticos y poco adaptativos, la herramienta de SMART-BAYS tiene en cuenta variables operativas, medioambientales y económicas, optimizando simultáneamente la eficiencia logística y la sostenibilidad urbana.
Para ello, ha integrado por primera vez un conjunto de tecnologías emergentes —inteligencia artificial, big data, IoT, blockchain y gemelos digitales— en un sistema unificado que permite la asignación flexible, dinámica, inteligente y en tiempo real de estos entornos de logística urbana.
“El reparto en las zonas urbanas es un componente crítico de la sostenibilidad de las ciudades y de la eficiencia en el reparto”, explica Ángel Gil, director general de ALIA, quien subraya que para el sector de la logística el proyecto “significa repartos más eficientes y previsibles. Los repartidores pierden menos tiempo buscando dónde estacionar, se reducen las paradas en doble fila y bajan los costes operativos en el tramo de la última milla, que no deja de crecer con el comercio electrónico”.
En términos del ecosistema urbano, “supone calles menos congestionadas, por menores emisiones y ruido, calles más seguras para peatones y ciclistas, y una mejor convivencia entre la actividad de reparto y el resto de usos del espacio público”.
El proyecto quiere también contribuir a reducir la brecha digital en el sector del transporte, que presenta gran heterogeneidad en el nivel de digitalización: algunas grandes compañías han avanzado en la integración de herramientas digitales, pero buena parte de los autónomos y pequeñas compañías aún carecen de soluciones tecnológicas que les ayuden a un reparto eficiente.