Si tuviéramos que medir el nivel de la complejidad de la cadena logística y su evolución en los últimos cincuenta años a buen seguro que baremos como el volumen, la distancia o el número de intervinientes servirían como fundamentos básicos.
Madrid. Ahora bien, complejidad no es cantidad, porque si la logística ha evolucionado a lo largo de décadas en volumen, también lo ha hecho sin lugar a dudas en medios, que han evolucionado para hacer más fáciles las cosas.
De esta manera, si tenemos que hablar de complejidad en la cadena logística es, en primer lugar, porque ha alcanzado un papel predominante en los procesos productivos y de servicios y, por tanto, su óptima consecución es decisiva en el coste y en la prestación del know how. La logística es decisiva no solo para ejecutar el “mundo” sino es decisiva tal y como hoy lo concebimos. El qué, el cuándo y el dónde de una mercancía determinan el orden global...
Si los aliados jurídicos no tienen la respuesta, lo que está claro es que sí pueden ayudar a obtenerla. En este campo, más que tener razón, los operadores necesitan tener certidumbre y el papel de los aliados logísticos es y seguirá siendo tan esencial como la cadena logística misma
...y, por supuesto, también el cómo, que viene determinado no sólo por cuestiones endógenas y controlables, sino también por factores exógenos de enorme relevancia y excepcionalidad. Desde luego, un primer factor fundamental es la realidad geopolítica, fuertemente alterada y que exige una adaptación constante; un segundo factor es la realidad económica, derivada en parte del primer factor y, en cualquier caso, profundamente impactada; un tercer factor es la realidad regulatoria, ingente dada la complejidad de procesos logísticos en una retroalimentación infinita; y el cuarto y último factor son las dos grandes revoluciones que afronta el mundo en la actualidad: la revolución tecnológica y la revolución medioambiental o de la sostenibilidad que comportan el tener que hacer las cosas de una manera diferente en una lucha sin cuartel por no perder en el proceso ni un ápice de competitividad, no solo en el objetivo final sino también en el proceso, que es a menudo la mayor incertidumbre.
Porque precisamente de eso va el actual contexto, de incertidumbre. Si la cadena logística ha multiplicado su complejidad es porque todos los factores señalados suscitan escenarios alejados de la seguridad de los tiempos logísticos tradicionales.
La realidad geopolítica, la coyuntura económica, la permanente renovación regulotaria y las revoluciones tecnológica y medioambiental están acelerando la complejidad de la cadena logística y multiplicando aún más si cabe la trascendencia de los aliados jurídicos
Crisis
Por tanto vivimos no solo sumidos en una crisis de certidumbre sino que, como la otra cara de la misma moneda, vivimos también en los tiempos del riesgo extremo, que ahora mismo solo cabría ser superado en el caso de un conflicto bélico frontal y generalizado.
¿Cómo navegar en este contexto y garantizar el éxito de las operaciones?
Dos herramientas insustituibles son la predictibilidad y los planes/escenarios de contingencia, sin obviar que cada vez más y más la logística demanda conocimiento de cada variable.
Es en este contexto en el que los aliados jurídicos siguen renovando día a día su valor insustituible en la cadena logística.
De forma correlativa a los argumentos anteriormente expuestos, la lógica nos invita a pensar irremediablemente que la consolidación de las operaciones logísticas globales genera escenarios de seguridad, de control del riesgo, de conocimientos asentados, es decir, de un papel menor del aliado jurídico reducido al ámbito de las acciones reactivas por imprevistos y sin necesidad de una presencia intensa en el ámbito de las acciones proactivas. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.
“En un mundo donde los contenedores viajan más rápido que las decisiones comerciales, el derecho sigue siendo la mejor herramienta para mantener el rumbo”, asegura Sebastián Díez Ribes
El aliado jurídico, que transita por ese amplio territorio de la prevención, de la resolución de conflictos, del asesoramiento legal, de los seguros, de las pólizas, de las minutas, los informes, las demandas o los requerimientos, afronta en la actualidad un nivel de exigencia sin parangón en su contribución a la cadena logística porque los riesgos se multiplican, la regulación acrecienta exponencialmente su velocidad de actualización y surgen nuevos campos difusos en los que es imprescindible salir del todo indemnes.
El mensaje es claro y tan redundante como irrenunciable, tal y como expresan una vez más en las páginas de este informe algunos de los expertos que participan en el mismo.
Si Sebastián Díaz Ribes, del Bufete Díaz & Asociados afirma que “en un mundo donde los contenedores viajan más rápido que las decisiones comerciales, el derecho sigue siendo la mejor herramienta para mantener el rumbo”, Rafael Oliver González-Meneses, de MA Abogados, afirma que “un acompañamiento legal preventivo no solo reduce la exposición al riesgo, sino que protege la rentabilidad y la viabilidad del negocio”, mientras que Urko Urrutia Galdós, de ACTAM Abogados, apunta que “la correcta elección de quién te presta asesoramiento hará que sea, como reza el título de esta publicación, un verdadero aliado jurídico o todo lo contrario. Un despacho especializado en Derecho Marítimo y Comercio Internacional, sin duda, es el aliado jurídico que necesitan las empresas que se encuentran en estas encrucijadas”, cada vez más abundantes, cada vez más refinadas y que cada vez requieren de una respuesta más temprana.
Como hemos señalado el conocimiento es fundamental, sobre todo porque en un entorno cambiante y de nueva regulación ingente no da tiempo ni a resolver todos los nichos de incertidumbre que se generan ni a afinar en esos nuevos textos para lograr alumbrar plena seguridad jurídica.
Más que nunca, los tribunales deben generar una jurisprudencia cuyo conocimiento sólo puede ser trasladada en tiempo y forma por aquellos aliados jurídicos que buscan anticiparse al conflicto y que este no se produzca, mucho antes que a posteriori haya que afrontar su resolución.
La clave es poder aportar certidumbre en estos tiempos de incertidumbre.
Para Rafael Oliver González-Meneses, de MA Abogados, “un acompañamiento legal preventivo no solo reduce la exposición al riesgo, sino que protege la rentabilidad y la viabilidad del negocio”
Recordemos que las actuales crisis geopolíticas alumbran escenarios que varían en semanas y vacíos legales a los que es necesario anticiparse.
De la misma manera, se está generando una fuerte redefinición de las cadenas logísticas por razones de la relocalización, de la redefiniciónde stocks, de las cuestiones arancelarias y de ,la geopolítica y por razones también de sostenibilidad y de exigencias medioambientales que marcan el trabajar con nuevas regulaciones en nuevos mercados sin olvidar en ningún momento todo el desarrollo del vasto campo normativo medioambiental.
Todo ello sin entrar en un ámbito clave para la logística como es el de la responsabilidad, que plantea retos inmediatos de desarrollo incierto en el campo de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial y, cómo no, la automatización.
No sólo la logística debe avanzar en la asignación a futuro de diversas acciones claves hacia los distintos ámbitos de las nuevas tecnologías, sino que toda esa transición deberá seguir contemplando la asignación de la responsabilidad y la toma de conciencia del sector para evitar males mayores.
Si la cadena logística ha multiplicado su complejidad es porque todos los factores señalados suscitan escenarios alejados de la seguridad de los tiempos logísticos tradicionales; por tanto, vivimos no solo sumidos en una crisis de certidumbre, sino que también vivimos en los tiempos del riesgo extremo
En este punto, dado el papel que juega el derecho logístico en el ámbito jurídico nacional, las empresas logísticas deben saber el papel tan fundamental que tienen para determinar pronunciamientos y jurisprudencias que ayuden al conjunto de la cadena a clarificar tantas nuevas cuestiones.
Si los aliados jurídicos no tienen la respuesta, lo que está claro es que sí pueden ayudar a obtenerla. En este campo, más que tener razón, los operadores necesitan tener certidumbre y el papel de los aliados logísticos es y seguirá siendo tan esencial como la cadena logística misma.