Los expertos en logística farmacéutica tienen claro que el sector afronta un momento crucial, pleno de dificultades operativas y regulatorias. Identificar las claves de valor añadido resulta fundamental para responder a los grandes retos.
Madrid. Para Antonio Fernández Valle, director Nacional de Transporte y Logística de Altair Maresa, “la logística y el transporte farmacéutico en España atraviesan un momento crucial. Si bien cuenta con una red de distribución cooperativa diferencial en Europa y muy robusta, se enfrenta a dificultades operativas y regulatorias”, asegura a Diario del Puerto.
Entre los principales retos, Fernández identifica la complejidad de la cadena de frío y productos biológicos (más del 25-30% de los medicamentos requieran condiciones estrictas de temperatura con 2°C-8°C o ultracongelación a -80°C); la distribución capilar y última milla, pues España cuenta con una amplia diversidad geográfica (zonas rurales y “España vaciada” frente a grandes núcleos urbanos congestionados); y la sostenibilidad y transición verde, ya que “la reducción de emisiones implica renovar flotas de transporte, optimizar embalaje isotérmico y reducir el uso de plásticos”.
Con este telón de fondo, el responsable de Altair-Maresa, resalta que “la logística farmacéutica española destaca por su modelo de distribución, y a la vez, presenta ciertas desventajas para actuar como gran nodo distribuidor global”.
“España se diferencia por su modelo cooperativo y capilaridad. El 99% de las farmacias reciben medicamentos en menos de 3 horas. Además, podemos decir que somos una potencia en producción e investigación clínica que genera un volumen alto y constante de demanda logística especializada, añadiendo a lo anterior una posición geográfica estratégica con una infraestructura viaria avanzada”.
Sin embargo, “nuestra dependencia excesiva del transporte por carretera (más del 94% en cuota modal) resta competitividad a largo plazo en términos de costes y sostenibilidad respecto al centro de Europa”, si bien contamos con “una capacidad aeroportuaria especializada, donde los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat cuentan con instalaciones GDP (Good Distribution Practice), si bien la capacidad y frecuencia de vuelos de carga pharma internacionales aún distan de hubs europeos dominantes como Fráncfort, Ámsterdam-Schiphol o Lieja”, subraya Antonio Fernández, quien recuerda que “las multinacionales farmacéuticas han priorizado históricamente el norte de Europa para instalar sus centros neurálgicos de almacenamiento y redistribución para todo el continente”.
En este contexto, José Villares, director de Desarrollo Comercial de Transpais, argumenta que “la logística farmacéutica afronta el reto de garantizar simultáneamente la disponibilidad, integridad, trazabilidad y seguridad de productos especialmente sensibles. No se trata únicamente de entregar en plazo, sino de asegurar que cada medicamento mantenga sus condiciones de conservación y calidad durante todo el proceso logístico”.
Continuidad del suministro
En este sentido, a su juicio, “uno de los principales desafíos es la continuidad del suministro ante tensiones geopolíticas, dependencia de proveedores internacionales, escasez de determinadas materias primas y variaciones inesperadas de la demanda. Esto obliga a desarrollar redes logísticas más resilientes, rutas alternativas, planes de contingencia y una mayor coordinación entre fabricantes, operadores, distribuidores y centros sanitarios”.
“También resulta esencial reforzar el control de temperatura, la monitorización en tiempo real y la trazabilidad documental, especialmente en medicamentos biológicos, vacunas y terapias avanzadas. A ello se suman la creciente exigencia regulatoria, la ciberseguridad, la necesidad de personal especializado y el compromiso con una logística más sostenible”, concluye Villares.
Lo crucial del momento actual es un punto de vista igualmente compartido por Alex Iglesias Guasch, branch manager de Across Logistics |
“El sector logístico de pharma afronta uno de los momentos más exigentes de los últimos años. A la creciente internacionalización de la cadena de suministro se suman nuevas exigencias regulatorias, una mayor presión sobre los tiempos de entrega y un entorno global marcado por la incertidumbre”, apunta Iglesias, para quien “el principal reto ya no es transportar un producto de un punto A a un punto B, sino garantizar que mantiene su integridad, su trazabilidad y su disponibilidad durante todo el proceso, incluso cuando la operativa se ve condicionada por factores externos”.
Según el responsable de Across Logistics, “en un sector donde una desviación de temperatura, un retraso aduanero, una cancelación de vuelo/barco/camión o una falta de capacidad pueden comprometer el suministro de medicamentos o productos sanitarios, la capacidad de anticipación resulta tan importante como la propia ejecución del transporte. La coordinación entre todos los actores de la cadena logística, la visibilidad de las operaciones en tiempo real y la rapidez en la toma de decisiones se han convertido en elementos imprescindibles para asegurar la continuidad del servicio. El reto ya no es únicamente cumplir con los estándares de calidad, sino garantizar la resiliencia de una cadena de suministro que no puede permitirse interrupciones”.
Ni siquiera ante el contexto geopolítico global. De ahí que para Xavi Babot, de Atlantic Gate, “el mayor reto actual es gestionar la incertidumbre sin poner en riesgo la calidad del producto. En los últimos años hemos visto cómo conflictos geopolíticos, congestión portuaria, cancelaciones de servicios o problemas de capacidad pueden alterar una cadena logística en cuestión de horas. No obstante, en el sector farmacéutico no basta con encontrar una alternativa de transporte. Esa alternativa debe seguir garantizando el cumplimiento de los requisitos de temperatura, trazabilidad y normativa GDP. Por eso ,cada incidencia exige una reacción rápida, conocimiento técnico y una comunicación constante con el cliente”.
Para Babot, “otro aspecto cada vez más importante es la visibilidad. Los clientes quieren conocer el estado de sus envíos en todo momento y disponer de información fiable para poder tomar decisiones cuando surge cualquier imprevisto”.
La logística farmacéutica no obstante, mantiene retos ligados a su esencia. Como destaca Jordi Alegría, Pharma & Live Sciences Business Development Manager de E2E “en el transporte aéreo y marítimo farmacéutico B2B nos enfrentamos al reto tradicional de la preservación de la cadena de frío en entornos multimodales, con múltiples escalas y operadores que nos obligan a diseñar rutas validadas, embalajes cualificados y SOP muy estrictos alineados con las GDP y con exigencias crecientes de las autoridades fármaco-sanitarias. Además, a esto se une la seguridad informática, y la digitalización e integración de sistemas para garantizar trazabilidades, casi en tiempo real, con capacidad de almacenamiento seguro para demostrar cumplimiento ante auditorías y posibles reclamaciones”.
En España, afirma Alegría, “tenemos que añadir un aumento en la presión regulatoria y administrativa. Adicionalmente a las GDP y en la ordenación del transporte se suma el Documento Electrónico de Control Administrativo (DeCA) en el tramo terrestre, que obligará a generar, conservar y poner a disposición de la inspección un documento digital estructurado, coordinando plataformas de transitarios, transportistas y cargadores”
“Otro desafio está en la reducción de la huella de carbono y residuos de embalaje, mantener tiempos de tránsito competitivos y, al mismo tiempo, asegurar disponibilidad continua de medicamentos críticos ante disrupciones globales, lo que tensiona planificación, seguros y políticas de stock”, concluye Alegría.
Control de temperatura
Todo esto evidencia los particulares niveles de calidad que requiere la logística farmacéutica.Como subraya Jordi Moré, responsable de Marca y Negocio de Genesis Biopack, “el sector farmacéutico exige un nivel de servicio que va mucho más allá del transporte convencional. Los principales retos que identificamos son tres: el mantenimiento de la cadena de frío y el control de temperatura durante todo el proceso logístico, el cumplimiento de una normativa cada vez más estricta en materia de trazabilidad y seguridad del producto, y la necesidad de reducir el impacto ambiental sin comprometer las prestaciones del embalaje. A esto se suma una presión creciente sobre los costes, que obliga a buscar soluciones más eficientes sin renunciar a la calidad ni a la seguridad”.
La calidad, pues, es uno de los ejes fundamentales. Tal y como señala Francesc J. Gómez, CEO de Biomedical Logistics, “la logística farmacéutica debe garantizar que medicamentos, productos biológicos y materiales sanitarios lleguen a su destino manteniendo íntegramente sus condiciones de calidad, seguridad y eficacia. No se trata únicamente de transportar una mercancía, sino de proteger productos que pueden ser esenciales para la salud o incluso para la vida de un paciente”.
En este sentido, “uno de los principales retos es asegurar la cadena de temperatura durante todo el proceso, especialmente ante episodios de calor extremo, incidencias de tráfico, averías, retrasos o modificaciones imprevistas de las rutas. A ello se suman la creciente complejidad regulatoria, el cumplimiento de las Buenas Prácticas de Distribución, la cualificación de embalajes y vehículos, la formación especializada del personal y la necesidad de disponer de planes de contingencia eficaces”.
Para Gómez, “otro desafío fundamental es conseguir una trazabilidad completa y en tiempo real. El mercado necesita conocer no solo la ubicación del envío, sino también su temperatura, tiempos de tránsito, custodia, posibles desviaciones y estado de entrega. Para responder a esta necesidad, Biomedical Logistics está desarrollando IHL – Intelligent Health Logistics, una plataforma de software propia destinada a centralizar la gestión, monitorización y trazabilidad de las operaciones logísticas sanitarias. IHL integra la información procedente de vehículos, dispositivos IoT, sensores de temperatura, sistemas de geolocalización y plataformas de transporte terrestre, aéreo y mediante drones”.
Por su parte, para Daniel Bello, director of Pharma Solutions & Strategic Partnership de Mipharma, “la logística farmacéutica afronta el reto de garantizar la integridad del medicamento a lo largo de toda la cadena de suministro, en un contexto de productos cada vez más sensibles, mayores exigencias regulatorias y cadenas logísticas más complejas”.
“Hoy no basta con transportar un envío; es imprescindible mantener un control riguroso de la temperatura, asegurar su trazabilidad y disponer de visibilidad continua para detectar cualquier incidencia antes de que afecte a la calidad del producto”, de tal forma que “las excursiones de temperatura siguen siendo uno de los principales desafíos del sector, generando pérdidas de millones de dólares cada año. Pero, más allá del impacto económico, está el riesgo de comprometer la eficacia de un medicamento destinado a mejorar o incluso salvar vidas. A ello se suman otros retos como la seguridad frente a robos, la sostenibilidad y la creciente complejidad de la distribución de última milla”, concluye Gómez.
Redunda José Luis Pérez, director de Abian Barcelona en el concepto de exigencia: “La logística farmacéutica es uno de los segmentos más exigentes del transporte, ya que cualquier desviación durante la cadena logística puede comprometer la calidad y la seguridad del producto. El principal reto consiste en garantizar una cadena de custodia completamente segura y trazable desde el origen hasta el punto de entrega”.
“En el caso de los medicamentos que requieren temperatura controlada, resulta imprescindible asegurar la continuidad de la cadena de frío en todas las fases del proceso: almacenamiento, carga, transporte y entrega final. Esto exige disponer de instalaciones homologadas, vehículos específicamente preparados, sistemas de monitorización continua de la temperatura y protocolos de actuación ante cualquier incidencia. Al mismo tiempo, la creciente demanda de entregas urgentes obliga a combinar rapidez con un estricto cumplimiento normativo. La digitalización, la trazabilidad en tiempo real, la gestión documental y el control permanente de cada expedición son ya elementos indispensables para ofrecer un servicio fiable”, asegura el responsable de Abian.
Personal
Otro desafío importante es “la especialización del personal. La logística farmacéutica requiere profesionales formados en Buenas Prácticas de Distribución (GDP), conscientes de que transportan productos esenciales para la salud de las personas y de que cada procedimiento debe ejecutarse con el máximo rigor”, afirma.
Sobre la exigencia también se pronuncia Hans Freixas, de APR: “La logística farmacéutica afronta un escenario cada vez más exigente, en el que la eficiencia ya no puede entenderse únicamente como reducción de tiempos, sino como capacidad de garantizar control, seguridad, análisis de riesgos, trazabilidad en toda la cadena de suministro y un cumplimiento muy estricto de la normativa. En este sentido, “uno de los principales retos es preservar la integridad del producto desde origen hasta destino, velando siempre por la protección del paciente. En este sector, cualquier desviación en temperatura, manipulación, documentación, tiempos de tránsito o coordinación operativa puede tener consecuencias relevantes. Por ello, la logística farmacéutica exige procesos muy definidos, proveedores especializados y una comunicación constante entre todos los actores implicados”.
A esta exigencia se suma la creciente complejidad del comercio internacional, el reto de la trazabilidad y la sostenibilidad, afirma el responsable de APR.
En definitiva, como plantea Xavier Majem Fabrés, CEO de FERCAM, los retos principales de la logística farmacéutica son “garantizar la integridad del producto mediante un control estricto de la temperatura, la higiene, trazabilidad y el cumplimiento estricto de la normativa”.
Valor añadido
A partir de aquí, de cara a la superación de estos retos, el sector expone por voz de algunos de sus principales expertos que es necesario perseverar en las claves de valor añadido que ponen en juego los distintos agentes intervinientes.
Según Antonio Fernández, de Altair-Maresa, “para posicionar a España no solo como un mercado eficiente a nivel doméstico, sino como el hub de distribución farmacéutica de referencia del Sur de Europa, las prioridades estratégicas deben centrarse en el impulso a la intermodalidad y el transporte ferroviario refrigerado, alineándose con los objetivos de descarbonización; la digitalización y adopción de IA en la cadena de frío; la ampliación de infraestructuras Pharma Cold Chain en aeropuertos y puertos para de esta forma, escalar la capacidad de almacenes certificados con temperatura ultra-baja (terapias génicas y biológicos) en los principales nodos aeroportuarios; y potenciar los puertos de Algeciras, Valencia y Barcelona para consolidar el tráfico con LATAM y África”.
Por su parte, para José Villares, de Transpais, el principal valor añadido requerido en estos momentos es “la confianza operativa demostrable. El mercado necesita operadores capaces de garantizar el cumplimiento normativo, anticipar riesgos y reaccionar con rapidez ante cualquier incidencia”.
“Por eso, el operador logístico debe evolucionar desde un papel meramente ejecutor hacia una función de socio estratégico. Esto implica ofrecer visibilidad completa de la operación, trazabilidad verificable, control permanente de las condiciones del producto, protocolos sólidos de contingencia y una comunicación inmediata y transparente, ya que “desde una perspectiva de dirección, el verdadero valor reside en combinar tecnología, especialización, flexibilidad y disciplina operativa. En logística farmacéutica, cada proceso debe estar diseñado para proteger el producto, la reputación del cliente y la seguridad del paciente”, afirma Villares.
Para Alex Iglesias, de Across Logistics “nuestra experiencia en la gestión de operaciones pharma nos ha demostrado que el mercado ya no busca únicamente un operador capaz de transportar mercancías bajo condiciones controladas. Necesita un socio logístico que comprenda la criticidad de cada envío, domine los requisitos específicos del sector farmacéutico y trabaje bajo los estándares de Good Distribution Practice (GDP), no solo como un requisito normativo, sino como una garantía de procesos sólidos, trazabilidad, control y preservación de la calidad del producto a lo largo de toda la cadena logística”.
No obstante, “el verdadero valor añadido va un paso más allá. Reside en la capacidad de gestionar el riesgo: anticiparse a una incidencia, activar planes de contingencia, ofrecer una comunicación transparente y tomar decisiones ágiles cuando una operación se desvía de lo previsto. La tecnología aporta visibilidad y datos; la experiencia aporta el criterio para interpretarlos y actuar cuando cada minuto cuenta. El futuro de la logística farmacéutica no pasa únicamente por incorporar más tecnología o aumentar la capacidad de transporte. Pasa por construir cadenas de suministro más resilientes, capaces de anticiparse a la incertidumbre, minimizar el impacto de cualquier incidencia y garantizar que un tratamiento llegue a su destino en las condiciones previstas, independientemente de la complejidad del entorno”, asegura Iglesias, quien añade que “la logística farmacéutica ya no compite únicamente en coste, agilidad, transit time o trazabilidad. Compite en capacidad de anticipación, gestión del riesgo y confianza. Y esa diferencia no se demuestra cuando todo funciona según lo previsto; se demuestra cuando la cadena de suministro se enfrenta a una situación crítica y cada decisión puede marcar la diferencia”.
Coincide al respecto Xavi Babot, de Atlantic Gate, para quien “más que un proveedor de transporte, el mercado necesita un partner especializado que entienda el negocio del cliente y sea capaz de anticiparse a los problemas. La diferencia no está únicamente en mover una expedición de A a B. Está en saber reaccionar cuando algo cambia, ofrecer alternativas viables, coordinar a todos los participantes de la cadena logística y minimizar el impacto sobre el cliente”.
“En Atlantic Gate creemos que la especialización, la experiencia internacional y la cercanía con el cliente son factores clave. Cada envío requiere planificación, seguimiento y capacidad de reacción. Cuando hablamos de productos farmacéuticos, la logística deja de ser únicamente una cuestión de eficiencia: pasa a ser una cuestión de confianza”, concluye Babot.
En esta misma línea, Jordi Alegría enfatiza como valor añadido que “en E2E Logistics Solutions aportamos una gestión integral del riesgo, combinando aspectos clave de responsabilidad civil y social corporativa, ingeniería de procesos y legal de cumplimiento normativo avanzado. Por otro lado el networking activo con la comunidades portuaria y aeroportuaria nos permiten gestionar emergencias gracias a una gestión humanizada que evita disrupciones, estrés y daños reputacionales”.
“Nuestro valor añadido reside en aportar soluciones integrales, diseño y validación de rutas, embalajes cualificados, monitorización continua de temperatura y eventos, documentación electrónica alineada con las exigencias regulatorias de cada país y una amplia cobertura de seguros y gestión de reclamaciones. Nuestro equipo altamente cualificado aporta asesoramiento técnico y regulatorio en la mitigación de riesgos y la búsqueda de alternativas a la disrupción en los mercados globales, para mantener la integridad de los productos farmacéuticos y veterinarios durante toda la cadena”, apunta Alegría.
Al final, como apunta Jordi Moré, de Genesis Biopack, “el mercado necesita partners que vayan más allá del embalaje convencional y actúen como verdaderos socios técnicos en la conservación del producto. En Genesis Biopack, línea de embalaje flexible de Grupo Embalex, trabajamos en esa dirección: combinando diseño de envase, tecnología de atmósfera modificada (MAP) y control del proceso para garantizar que el producto llegue en las mismas condiciones en que salió de fábrica. El valor añadido real no está solo en el material, sino en el conocimiento técnico que hay detrás y en la capacidad de adaptarse a las necesidades específicas de cada producto y cada ruta logística”.
Para Francesc Gómez, de Biomedical, en la actual coyuntura “el principal valor añadido es la combinación de especialización, tecnología y capacidad de anticipación. De ahí que nuestra plataforma IHL permitirá gestionar las operaciones desde un entorno web y una aplicación móvil, consultar en tiempo real el estado de cada envío, controlar la temperatura y la localización, generar alertas ante desviaciones, registrar la cadena de custodia y disponer de informes e indicadores de calidad. Además, la incorporación progresiva de inteligencia artificial permitirá analizar el tráfico, la climatología, las incidencias, la disponibilidad de conductores y vehículos, y proponer la ruta o el recurso más eficiente”.
“El futuro de la logística farmacéutica pasa por integrar transporte terrestre especializado, servicios aéreos, vuelos chárter y drones sanitarios en una única plataforma digital. En este contexto, el verdadero valor añadido consiste en ofrecer confianza, seguridad, visibilidad y capacidad de respuesta durante las 24 horas del día”, asegura Frances Gómez.
Mismo enfoque que para Daniel Bello, de Mipharma, para quien “el mercado demanda, por encima de todo, visibilidad, control y seguridad. Las compañías necesitan conocer en tiempo real dónde se encuentra un envío, en qué condiciones viaja y recibir alertas inmediatas ante cualquier desviación que pueda comprometer la integridad del producto. Esa capacidad de monitorización permite anticiparse a las incidencias, reducir pérdidas y garantizar la calidad durante todo el proceso logístico”.
“Igualmente importante es disponer de soluciones adaptadas a cada operación, desde grandes expediciones internacionales hasta la última milla, capaces de mantener la estabilidad térmica y responder a los distintos requisitos de transporte. En MiPharma Solutions creemos que el verdadero valor añadido consiste en combinar protección térmica, monitorización y trazabilidad para aportar confianza a toda la cadena de suministro. Porque, al final, no se trata solo de transportar medicamentos, sino de garantizar que cada tratamiento llegue al paciente con la misma calidad, seguridad y eficacia con la que salió del fabricante”, asegura Bello.
Redunda en este aspecto José Luis Pérez de Abian Service, al subrayar que “el mayor valor añadido de la logística farmacéutica no es únicamente transportar un producto de un punto a otro, sino garantizar que llegue exactamente en las mismas condiciones de calidad, seguridad y eficacia con las que salió del laboratorio”.
Trazabilidad completa
“Para conseguirlo es imprescindible ofrecer una trazabilidad completa de toda la cadena logística, asegurando el control de temperatura cuando sea necesario, la integridad del producto, la seguridad frente a manipulaciones y una cadena de custodia perfectamente documentada. Cada expedición debe poder auditarse desde su origen hasta su destino. En definitiva, la logística farmacéutica constituye una extensión del propio proceso sanitario. Su misión es asegurar que medicamentos, vacunas, productos sanitarios y tratamientos lleguen a hospitales, farmacias y pacientes con todas las garantías exigidas por la industria y por la normativa. Cuando la logística funciona correctamente, protege la calidad del medicamento y, en última instancia, contribuye directamente a la seguridad y al bienestar de los pacientes”.
Mientras, para Hans Freixas, de APR, “el mercado reclama confianza operativa gracias a la capacidad de combinar especialización técnica, trazabilidad, cumplimiento normativo y respuesta ágil. En pharma, el cliente no busca únicamente un proveedor de transporte. Busca un partner que entienda la sensibilidad del producto, que domine la reglamentación y los requisitos aduaneros, que anticipe riesgos mediante acciones preventivas y que sea capaz de coordinar toda la operativa con rigor, además de un trato directo y personalizado”.
“Desde APR entendemos ese valor añadido como una suma de experiencia, control y acompañamiento. La diferencia está en estar presentes antes, durante y después de cada operación planificando, informando, resolviendo y aportando seguridad en un entorno en el que cada detalle cuenta”, asegura Hans Freixas.
En definitiva, la clave está en “poder ofrecerse como un socio logístico que aporte máxima fiabilidad, visibilidad en tiempo real y garantía de cumplimiento normativo en todo el circuito logístico”, concluye Xavier Majem, CEO de Fercam.
EN DESTACADO
Xavi Babot
Atlantic Gate
La clave está en saber reaccionar cuando algo cambia, ofrecer alternativas viables
Jordi Alegría
E2E
En España tenemos que destacar como reto un aumento en la presión regulatoria y administrativa
Hans Freixas
APR
El sector debe avanzar hacia cadenas de suministro más responsables
Jordi Moré
Genesis Biopack
El valor añadido real no está solo en el material, sino en el conocimiento técnico
Francesc Gómez
Biomedical
No se trata únicamente de transportar una mercancía, sino de proteger productos que pueden ser esenciales para la salud o incluso para la vida de un paciente
Daniel Bello
Mipharma Solutions
Las excursiones de temperatura siguen siendo uno de los principales desafíos del sector
José Villares
Transpais
El operador debe evolucionar desde un papel meramente ejecutor hacia una función de socio estratégico
Xavier Majem
Fercam
El valor añadido es ofrecerse como un socio logístico que aporte máxima fiabilidad
José Luis Pérez
Abian Service
La logística farmacéutica constituye una extensión del propio proceso sanitario
Así se están reestructurando los modelos operativos
El sector farmacéutico opera en un entorno de disrupción logística continúa debido a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la ruta del Mar Rojo, la congestión en aeropuertos estratégicos y la volatilidad del transporte aéreo de carga.
Para Antonio Fernández Valle, director Nacional de Transporte y Logística de Altair Maresa, “dado que los medicamentos y sus principios activos no admiten esperas prolongadas ni roturas de la cadena de frío, la industria ha tenido que reestructurar a fondo sus modelos operativos”.
En este sentido, “impactos como los conflictos geopolíticos y desvíos de rutas (Mar Rojo/Suez) implican mayor tiempo de tránsito, aumentando el coste indirecto y la incertidumbre, ya que aunque el producto terminado de alto valor viaja por aire, los insumos industriales (envases, dispositivos de aplicación, materias primas maduras) dependen del flete marítimo, sufriendo recargos y mayores primas de seguro de riesgo de guerra”, recuerda Fernández.
Además, “la falta de capacidad aérea y cuellos de botella en hubs aeroportuarios son tensionadas al existir una transferencia masiva al flete aéreo (ante la lentitud del transporte marítimo o su incertidumbre), por lo que muchos sectores han derivado carga hacia el aire, sobrecargando la capacidad disponible y elevando los precios del flete aéreo”, recuerda el responsable de Altair-Maresa.
De esta forma, para mitigar los retrasos y garantizar el nivel de servicio a las farmacias y hospitales, la industria farmacéutica y sus operadores logísticos están aplicando estrategias de transporte “Sea-Air” y combinaciones intermodales, apunta Antonio Fernández Valle, en tres campos de actuación fundamentales:
• Implementación de rutas híbridas (transporte marítimo corto hasta hubs de Oriente Medio o Norte de África y conexión aérea directa a España) para recortar tiempos.
• Reserva de capacidad garantizada (Chartering y Bloqueo de Espacio - BSA): Contratación a largo plazo de acuerdos BSA (Block Space Agreements) con aerolíneas.
• Uso de aeropuertos secundarios con certificaciones IATA CEIV Pharma para evitar el colapso de los grandes hubs intercontinentales europeos.
Además y ya en el ámbito de la gestión de inventarios y producción, se apuesta, según Fernández, por la indexación y aumento del stock de seguridad, aumentando la cobertura operativa de 30 a 60 o 90 días o en el caso del embalaje y garantía de la carga, se está ampliando el rango hasta 120 ó 144 horas frente al más estándar isotermo de 48-72 horas, sistemas avanzados con paneles de aislamiento al vacío (VIP) garantizando que la carga sobreviva a retrasos o paradas imprevistas en aduanas”.
En este contexto, el responsable de Altair-Maresa recuerda que “tras las lecciones de la pandemia de COVID-19 y las tensiones geopolíticas posteriores, la cadena de suministro farmacéutica en España y en la Unión Europea es innegablemente más resiliente en términos de preparación, regulación y monitorización, pero sigue siendo vulnerable en su estructura de costes e industrial subyacente. La cadena de suministro hoy es mucho más hábil para reaccionar y redistribuir, pero aún no es totalmente autosuficiente. La verdadera resiliencia requerirá años de incentivos económicos e industriales (nearshoring) para que vuelva a ser rentable fabricar medicamentos esenciales dentro de las fronteras europeas”.