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Cuando se piden milagros y la logística hace magia

  • Última actualización
    15 diciembre 2025 12:33

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En España, la Navidad empieza mucho antes de que suenen los primeros villancicos o se enciendan las luces de las calles. Empieza cuando en los muelles, en los centros de clasificación y en los almacenes comienza una cuenta atrás silenciosa que culmina en la campaña más intensa, crucial y agotadora del año.

Para el ciudadano, el mes de diciembre es una sucesión de compras, prisas y celebraciones; para la logística, es su particular maratón anual. Y en España tiene una peculiaridad muy clara: la campaña no termina el 25 de diciembre, sino que continúa, se alarga y se complica hasta el 6 de enero, Día de Reyes, un segundo asalto que condiciona por completo la forma en la que el sector planifica, opera y dimensiona sus recursos.

Una campaña de alta intensidad

EL DATO
+ 4,6 %

EMPLEO.

La patronal logística UNO prevé que el empleo total de logística y transporte alcance estas semanas los 1,18 millones de afiliados, un 4,6% más respecto a 2024.

Este 2025, la patronal UNO estima que durante la campaña de final de año se moverán casi 125 millones de envíos, un 8,7% más que la campaña pasada. El sector trabajará con una media de 4,3 millones de paquetes diarios, con picos que llegarán a 5,5 millones en las jornadas más críticas.

La cifra es mareante, pero lo es más el contexto: no se trata de una campaña segmentada, sino de un único periodo de alta intensidad que empieza en noviembre, se desata en diciembre y estalla definitivamente en los días previos a los Reyes Magos. En España, donde los juguetes siguen viajando en secreto hasta la madrugada del 6 de enero, la logística navideña es un engranaje gigantesco que sostiene una tradición profundamente arraigada.

Profesionalización del capital humano

El presidente de UNO, Francisco Aranda, lo define como “una campaña especialmente exigente, que vuelve a poner a prueba la fortaleza, flexibilidad y capacidad de adaptación del sector”. A pesar de la inflación, del coste de la energía y de la incertidumbre global, la logística española sigue creciendo porque ha hecho algo que en el pasado no había sido tan habitual: profesionalizar su capital humano y apostar decididamente por la automatización y la analítica avanzada.

De hecho, la patronal prevé que el empleo total de logística y transporte alcance estas semanas los 1,18 millones de afiliados, un 4,6% más respecto al año anterior. Una parte importante de ese crecimiento se debe, precisamente, a las necesidades que genera diciembre.

“Hora punta constante”

Las grandes empresas de paquetería viven en estas semanas su particular “hora punta constante”. SEUR, una de las compañías que mejor refleja la escala del desafío, prevé mover más de 33 millones de envíos entre el 24 de noviembre y el 12 de enero, con jornadas por encima del millón de paquetes al día. La magnitud del reto exige reforzar su plantilla con 2.800 nuevas incorporaciones, sumar 2.000 vehículos adicionales y reorganizar turnos y rutas para absorber un volumen extraordinario.

Lo explica el director de Operaciones, Benjamín Calzón: “Durante la campaña de Navidad tenemos que reforzar nuestros equipos para cubrir este aumento de volumen en una época tan importante. Es nuestra responsabilidad ofrecer la mejor experiencia posible.” En la logística navideña, cada minuto cuenta, cada desvío pesa y cada retraso tiene consecuencias.

Puntos de conveniencia

La lista de operadores que intensifican recursos es larga. GLS Spain afronta el Peak 2025 con previsión de superar el millón de envíos diarios en los días más saturados, apoyada en una red de más de 550 agencias y 11.500 puntos de conveniencia y lockers, un elemento que se ha vuelto fundamental en la última milla. La compañía ha invertido en nuevos hubs regionales, automatización avanzada y servicios de fulfilment dirigidos al comercio electrónico, que este año vuelve a ser el gran catalizador de la campaña. Además, según sus propios datos, el 64% de los españoles ha utilizado en 2025 un punto de conveniencia o una taquilla, lo que muestra una aceptación social plena que contribuye, de manera decisiva, a reducir la congestión urbana.

Crecer de manera sostenible

MRW, por su parte, ha anunciado un refuerzo de más de 3.000 profesionales en España y Portugal, además de un incremento del 30% en su capacidad logística para afrontar la campaña navideña de este año. Es un movimiento que se repite en toda la cadena del sector: más personal, más kilómetros, más software y más capacidad instalada para sostener una presión operativa que no tiene equivalente en el resto del año. Como resume su director comercial, José Manuel Rodríguez, la campaña de Navidad es “un desafío operativo y, a la vez, una oportunidad para demostrar que es posible crecer de manera responsable”.

La batalla de los almacenes

Toda la fuerza visible en las furgonetas y los repartidores tiene su base en un territorio mucho menos conocido para el público general: los almacenes. Aquí se libra la auténtica batalla logística de la Navidad. Desde mediados de noviembre, los centros de clasificación de las grandes compañías funcionan sin interrupción, en turnos que rozan y a veces superan el 24/7.

Se reorganizan pasillos, se reconfiguran rutas internas y se priorizan referencias “rápidas”: juguetes, electrónica, textil y productos de alimentación navideña. Las máquinas de clasificación automática, los sistemas de pesaje dinámico y los algoritmos que asignan rutas y turnos trabajan con precisión quirúrgica para evitar que los almacenes se conviertan en cuellos de botella.

La previsión es clave. Las empresas cruzan datos de clientes, históricos de años anteriores, tendencias por provincia, disponibilidad de flotas y capacidades de entrega para intentar prever dónde explotará el próximo pico. No siempre aciertan, pero los modelos predictivos permiten minimizar errores y, sobre todo, activar recursos antes de que sea demasiado tarde. La Navidad no admite improvisaciones: cualquier desajuste se multiplica por miles de pedidos.

EN DESTACADO
José Manuel Rodríguez
director comercial de MRW

“La campaña de Navidad es un desafío operativo y, a la vez, una oportunidad para demostrar que es posible crecer de manera responsable”

Benjamín Calzón
Director de Operaciones de SEUR

“Durante la campaña de Navidad tenemos que reforzar nuestros equipos para cubrir un aumento de volumen tan importante; es nuestra responsabilidad”

Francisco Aranda
Presidente de UNO

“La de Navidad es una campaña especialmente exigente, que vuelve a poner a prueba la fortaleza, flexibilidad y capacidad de adaptación del sector”

El pilar de la sostenibilidad

La sostenibilidad se consolida como uno de los grandes pilares de la logística navideña. Las flotas eléctricas crecen de forma sostenida en las calles españolas. Correos, por ejemplo, ha reforzado su estrategia de “envíos responsables”, promoviendo servicios que agrupan entregas, optimizan rutas y reducen entre un 30% y un 40% la huella de carbono.

La empresa pública opera ya con miles de vehículos de bajas emisiones (la mayoría eléctricos) y ha comenzado a integrar algoritmos avanzados para planificar trayectos en tiempo real.

Por su parte, SEUR, GLS y MRW también continúan ampliando sus flotas ECO y experimentando con microhubs urbanos desde los que hacer entregas en bicicleta, triciclos eléctricos o vehículos ligeros no contaminantes. La sostenibilidad ya no es una opción de marketing: es una exigencia técnica que también afecta a la rentabilidad.

Del empleo temporal al estable

La dimensión laboral de esta maquinaria merece capítulo propio. En 2025, el sector incorpora decenas de miles de personas para sostener el pico. Entre los perfiles más demandados están los repartidores con conocimiento de rutas urbanas, los operarios de almacén especializados en picking y clasificación, el personal administrativo para gestionar incidencias y atención al cliente, y los conductores de furgoneta de reparto urgente.

La campaña es, para muchos trabajadores, una oportunidad de entrar en un sector que cada año genera más empleo y en el que una parte de esas contrataciones temporales se acaba convirtiendo en empleo estable. UNO subraya que una de las grandes transformaciones del sector es la creciente estabilidad de las plantillas, apoyada en la cualificación y en la demanda estructural de perfiles logísticos.

La semana de Reyes

A partir del 1 de enero, cuando buena parte de Europa empieza a bajar el ritmo, España se prepara para su versión más intensa de la campaña: la semana de Reyes. Los días que van del 2 al 5 de enero son, en muchos casos, tan exigentes como los previos a Nochebuena. Es cuando se concentran los regalos de última hora, las urgencias familiares y la logística infantil más crítica del calendario.

Las cabalgatas del día 5 complican aún más la ecuación: cientos de ciudades y pueblos cierran calles, bloquean avenidas y alteran la movilidad. Los operadores deben reprogramar rutas, adelantar entregas matinales y reforzar los turnos nocturnos para asegurar que la madrugada del 6 de enero sea, logísticamente, un éxito.

Devoluiones y logística inversa

Pero incluso cuando los niños ya abren sus regalos, la campaña no ha terminado. Llega el capítulo más silencioso: las devoluciones. Cambios de talla, juguetes duplicados, compras impulsivas o productos defectuosos generan una segunda ola de trabajo que se extiende durante todo el mes de enero.

Las empresas han invertido estos últimos años en sistemas de logística inversa más eficientes: etiquetas digitales, recogidas en domicilio, puntos autorizados, taquillas automatizadas y trazabilidad completa. Para el cliente es un proceso sencillo; para la cadena logística, un ejercicio complejo que debe ejecutarse sin saturar unos almacenes que aún se están recuperando del pico navideño.

Navidad como fenómeno logístico

Si se observa la foto general, la cuenta de resultados de la logística española muestra con claridad que diciembre y principios de enero representan una parte desproporcionada del negocio anual. En apenas seis semanas se condensa un volumen gigantesco de trabajo que requiere más personal, más kilómetros, más inversión tecnológica y más capacidad operativa que en cualquier otro periodo del año. Y, sin embargo, la mayor parte de la operación permanece invisible para el ciudadano.

La Navidad en España es un fenómeno logístico antes que comercial. Es una red inmensa de almacenes, flotas, puertos, aeropuertos, centros de distribución, algoritmos, repartidores y sistemas de información que trabajan de manera sincronizada para que un juguete llegue a tiempo, para que una cesta de Navidad no se pierda, para que la electrónica se reparta en horas y para que los Reyes Magos, año tras año, consigan mantener intacta la ilusión colectiva.

Si el 7 de enero los paquetes están donde deben estar, los jamones han llegado enteros, los juguetes han encontrado su destino y las devoluciones fluyen sin romper los almacenes, la logística española podrá decir, un año más, que ha superado el examen navideño. Y apenas entonces, sin tiempo para celebraciones, empezará a preparar la campaña de 2026.

Los puntos de conveniencia, más convenientes que nunca

El escenario más visible y, a la vez, más complejo de la logística navideña es la última milla urbana. Las ciudades españolas, especialmente las grandes, se convierten en diciembre en un ecosistema saturado, donde conviven furgonetas en carga y descarga, calles peatonales, tráfico festivo, restricciones de acceso a zonas de bajas emisiones y cabalgatas que bloquean barrios enteros en la tarde del 5 de enero. En este contexto, la estrategia de los operadores se apoya cada vez más en dos pilares: los puntos de conveniencia y la sostenibilidad.

UNO calcula que este año los servicios “out of home” (puntos de recogida y taquillas) supondrán el 16,2% de todas las entregas de la campaña. Ese porcentaje, que hace unos años parecía impensable, se ha convertido en clave para evitar intentos fallidos, reducir kilómetros en vacío y mejorar la eficiencia.

SEUR ha reforzado su red Pickup con más de 10.000 puntos, entre tiendas y taquillas inteligentes, mientras GLS supera los 11.500. MRW y Correos también han ampliado sus redes, y la tendencia apunta a que en los próximos años la entrega estándar por defecto en grandes ciudades podría migrar, en muchos casos, a modelos híbridos donde el cliente elige cuándo y dónde.

JUGUETES, CESTAS DE NAVIDAD Y JAMONES MARCAN LA DIFERENCIA

Si hay un producto que determina la campaña de Navidad en España, ese es el juguete, cuyo peso crece exponencialmente en los días previos a Reyes. La logística del juguete es un fenómeno en sí mismo. Empieza muchos meses antes, en verano, con la llegada de contenedores procedentes de China y otros países asiáticos.

Puertos como Valencia, Barcelona o Algeciras actúan como primera parada de miles de referencias que, tras su despacho aduanero, se distribuyen a plataformas logísticas repartidas por toda la geografía. Aquí el tiempo es oro: un retraso en origen en octubre puede resolverse; uno en diciembre puede convertirse en un desastre. En España, donde el Día de Reyes sigue siendo la fecha estrella del calendario infantil, la puntualidad logística tiene un peso emocional incalculable.

Y, aunque parezca anecdótico, hay un producto que resume mejor que ningún otro la esencia de la logística navideña española: las cestas de Navidad, especialmente cuando llevan un jamón dentro. Para los operadores, una cesta no es un envío más. Es un objeto voluminoso, pesado, delicado y, además, extremadamente sensible desde el punto de vista del cliente. Nadie quiere que su cesta se extravíe, pero un jamón perdido es un verdadero disgusto.

Por eso, la logística gourmet de diciembre sigue reglas casi distintas: embalajes reforzados, rutas específicas y entregas priorizadas. En las naves, no es raro que los trabajadores detecten el inicio de campaña simplemente al ver las primeras filas de cajas con la inconfundible silueta del jamón envuelto.