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El aumento de los envíos de paquetería multiplica la ciberdelincuencia

  • Última actualización
    20 febrero 2026 15:43

El sector postal español vive una etapa de expansión sostenida de la paquetería. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) constata un récord de 1.216,6 millones de envíos de paquetería el 2024 (+20% interanual), con un peso creciente del segmento de mensajería y paquetería en los ingresos del sector.

BARCELONA. En paralelo, la delincuencia digital aprovecha este nuevo paisaje: INCIBE gestionó 122 223 incidentes de ciberseguridad el 2025 (+26%), de los cuales un 14% correspondía a “transporte”. Y dentro del “fraude en línea” (45.445 casos), el phishing (suplantación para robar datos) concentra una parte destacada (25 133).

Según expertos de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la tesis es incómoda pero simple: cuanto más normalizamos la inmediatez logística, más ruido generamos (avisos, incidencias, reprogramaciones) y más fácil es que un mensaje fraudulento se integre dentro del flujo como si fuera legítimo.

En Catalunya, tanto los Mossos d’Esquadra como la Agencia de Ciberseguridad de Cataluña han alertado de campañas de SMS que suplantan empresas de mensajería y juegan con el guion del “problema con la entrega”. Las incidencias, según Gencat, se han triplicado.

La logística de la impaciencia

El profesor e investigador de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC Cristian Castillo describe un patrón cotidiano que multiplica notificaciones: compra frecuente, múltiples vendedores y domicilio como destino por defecto. Cuando esto se encadena, el consumidor no espera “un paquete”, sino paquetes. Y, con ellos, una retahíla de avisos. El punto crítico llega cuando el usuario recibe un mensaje de incidencia el mismo día previsto de entrega. “La parte más confunsa sucede cuando el cliente recibe un mensaje que su paquete se ha intentado librar y no estaba en casa, o que se tiene que librar otro día sin previo aviso”.

Esta dinámica multiplica puntos de fricción: ausencias, reprogramaciones, cambios de franja horaria, devoluciones y, sobre todo, mensajes. Castillo diferencia entre los avisos “normales” de seguimiento y los que realmente generan confusión: los de intento de entrega fallida o reprogramación inesperada. Es el momento en que el usuario, que ya ha organizado el día, percibe una contradicción y busca resolverla rápidamente. Este es el terreno ideal para la ingeniería social: un SMS que llega en el mismo momento de tensión y ofrece una salida rápida (“confirma datos”, “paga una tasa”, “reprograma”). La clave no es que el ciudadano sea ingenuo, sino que el relato es compatible con el que ya le pasa a mucha gente.

Tensión de rutas, mensajes genéricos y subcontratación

Castillo enumera factores de sistema que generan avisos genéricos o erróneos: rutas apuradas, decisiones de final de jornada y, sobre todo, la subcontratación. A menudo el consumidor identifica la plataforma con el transportista, pero no son el mismo actor. Como el transportista cobra por paquetes librados, el incentivo tiende a intentar librar antes de que “pasar de largo”. El vendedor en línea no controla directamente rutas y decisiones del repartidor porque el servicio es subcontratado.