MADRID. Atendiendo a la descarbonización como uno de los mayores desafíos de este siglo, José Luis Vidal, responsable de Movilidad de Redexis, y Francisco José Ayala, Green Energy Originator en Axpo Iberia, han hecho un análisis sobre el estado actual del biometano para su contribución para la sostenibilidad y una economía neutra en carbono.
Los ponentes han explicado que la descarbonización del transporte, tanto por carretera como marítimo, atraviesa un punto decisivo. El impulso regulatorio europeo, la digitalización y la expansión de la infraestructuras están acelerando la incorporación del biometano, tanto en su versión gaseosa (bioGNC) como licuada (bioGNL), como solución inmediata para reducir emisiones en flotas profesionales. España, pese a llegar más tarde a su desarrollo, se encuentra ante una oportunidad para posicionarse como productor y consumidor de referencia en el sur de Europa.
La Unión Europea ha fijado metas climáticas ambiciosas que requieren la transformación del sector transporte. El paquete regulatorio Fit for 55 obliga a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 55% para 2030 respecto a niveles de 1990, camino hacia la neutralidad climática en 2050. El transporte, que representa cerca del 30% del consumo energético final y un porcentaje similar de las emisiones europeas, es fundamental para esta transición. En este contexto, señalan Vidal y Ayala que la nueva Directiva de Energías Renovables (RED III) refuerza el papel de los biocarburantes avanzados y los gases renovables para el transporte. Los Estados miembros deberán alcanzar un 29% de energía renovable en el transporte para 2030, además de reducir un 14,5% la intensidad de emisiones de GEI. La directiva también introduce subcuotas específicas para biocarburantes avanzados, incluyendo el biometano, y multiplicadores que incentivarán su uso en carretera, ferroviario, marítimo y aviación. “Esta combinación normativa convierte al biometano en una alternativa viable, disponible y estratégica para avanzar hacia los objetivos climáticos sin esperar a tecnologías aún en desarrollo masivo, como la electrificación total o el hidrógeno”.
El despliegue de las Garantías de Origen (GdO) para el gas renovable, actualmente consolidadas a nivel europeo y avanzando en España, permite que el biometano inyectado en red pueda ser adquirido y consumido por empresas de transporte con plena trazabilidad. Cada GdO certifica 1 MWh de energía renovable, detallando la ubicación de la planta, tipo de instalación, tecnología usada y fuente energética. “Esta herramienta certificadora es clave para que los operadores puedan acreditar la reducción real de emisiones y cumplir con objetivos ESG, cada vez más exigidos”.
España cuenta hoy con una de las redes de repostaje de gas natural para transporte más amplias de Europa: más de 37.000 vehículos de gas (turismos, ligeros, pesados y autobuses) pueden comenzar a utilizar biometano sin modificaciones mecánicas. La red incluye: 99 estaciones de GNL/bioGNL, con 11 más en proyecto; 148 estaciones de GNC/bioGNC, más 20 en desarrollo; e infraestructura adicional en Portugal, reforzando el corredor ibérico del gas renovable.