VALENCIA. Entre los aspectos positivos en el nuevo CAU, para el CGAA destaca la conservación del estatus de Operador Económico Autorizado (OEA) y la distinción entre importadores establecidos y no establecidos en la Unión en materia de representación aduanera.
Asimismo, el Consejo considera “acertado” el restablecimiento del límite de noventa días para el depósito temporal de mercancías y la ampliación de determinados mecanismos de simplificación comercial más allá del modelo Trust & Check, evitando así un escenario excesivamente restrictivo para los operadores.
No obstante, el Consejo General advierte de que el nuevo marco normativo presenta “importantes márgenes de incertidumbre” que pueden tener un impacto significativo en la operativa del sector. En particular, al CGAA le preocupa la “falta de claridad en la delimitación dela responsabilidad no fiscal de los representantes aduaneros”, una cuestión que podría dar lugar a “interpretaciones divergentes entre Estados miembros y generar inseguridad jurídica”.
En este sentido, el presidente del CGAA, Antonio Llobet, ha señalado que “la reforma introduce mejoras indudables, pero deja abiertas cuestiones esenciales que afectan directamente al ejercicio de nuestra actividad. Es imprescindible que los actos delegados y de ejecución definan con precisión el alcance de las responsabilidades para evitar situaciones de riesgo injustificado para los representantes aduaneros”.
Otro de los elementos que suscita preocupación es la nueva definición de importador, que establece una cascada de responsabilidades que, en determinados supuestos, “podría trasladar esta condición a operadores logísticos o transportistas en ausencia de una identificación clara de esta figura”. Para el CGAA, este enfoque requiere una “clarificación urgente” que garantice la correcta asignación de obligaciones dentro de la cadena logística.