En el amplio escenario de la cadena logística, uno de los eslabones con mayores requerimientos de modernización es, sin duda, el transporte de mercancías por carretera, lastrado por su histórica atomización y por una fragilidad empresarial agudizada por las relaciones de mercado.
Fuertemente reforzado en los últimos tiempos por las modificaciones normativas que han buscado equilibrar su relación con los cargadores, el sector del transporte por carretera debe superar ya este “rubicón” y poner rumbo hacia el verdadero objetivo que es lograr un transporte eficiente y competitivo de la mano de un factor insoslayable como es la digitalización.
Al respecto, el transporte de mercancías por carretera afronta a partir del 5 de octubre una auténtica prueba de fuego con la entrada en vigor de la normativa por la cual el documento de control administrativo exigible para la realización de transporte público de mercancías por carretera deberá ser necesariamente digital (DeCa).
Ingresa así el transporte por carretera en una nueva era, impulsada en los últimos tiempos desde el transporte internacional con el e-CMR y al amparo de las normativas europeas de digitalización que persiguen el necesario salto cualitativo para esta actividad esencial de la cadena logística.
Con retos tan determinantes a corto plazo como el coste del carburante por la guerra de Irán, y a largo plazo como el déficit de conductores, de muy difícil resolución, la digitalización se configura como un elemento tan esencial como expuesto al riesgo de ser desatendido por las referidas urgencias. La fecha del 5 de octubre se erige así como un posible punto de inflexión que sitúe al transporte de mercancías por carretera en la senda de no retorno de la modernización.