MADRID. El crecimiento del comercio y la logística en América Latina, que alcanzó el 6,4% en 2025, también impulsó el aumento y la sofisticación del robo de cargas. Frente a este escenario, especialistas como Assekuransa aseguran que el seguro de mercancía ya se convirtió en una herramienta estratégica para proteger las operaciones logísticas.
“Hoy las cadenas logísticas son mucho más dinámicas y complejas que hace algunos años. El crecimiento del comercio internacional y del eCommerce amplió la exposición al riesgo y llevó a las empresas más competitivas a integrar la seguridad y el aseguramiento como parte central de su estrategia de negocio.”, afirmó Sebastián Galletto, CEO de Assekuransa.
En este marco, México aparece hoy como uno de los países más afectados por el delito. Según el “Reporte Anual 2025 de Robo de Transporte de Carga” de la firma Overhaul, el 82% de los robos se concentró en diez estados del país, principalmente Estado de México y Puebla. Además, distintos informes del sector advierten que ocho de cada diez incidentes se producen con violencia directa contra los conductores.
El impacto económico es cada vez más visible. Un informe publicado por El País México señaló que la inseguridad en las carreteras ya obliga a las empresas a rediseñar rutas, invertir en monitoreo satelital y afrontar incrementos de entre 20% y 30% en las primas de seguros. Incluso, algunas aseguradoras comenzaron a retirarse de determinados segmentos considerados de alto riesgo.
Brasil también enfrenta un escenario crítico. Datos difundidos por SETCESP indican que en 2025 se registraron 8.570 robos de carga en el país, con pérdidas estimadas cercanas a los R$ 900 millones. El estado de São Paulo concentra buena parte de los incidentes y de las pérdidas económicas vinculadas al delito.
A su vez, estudios del sector logístico brasileño muestran que cerca del 80% de los robos se concentra en la región Sudeste, especialmente en São Paulo y Río de Janeiro. Los productos más buscados por las bandas criminales incluyen alimentos, electrónicos, cigarrillos y textiles.
En Argentina, aunque las cifras son menores respecto de México y Brasil, el robo de cargas genera creciente preocupación en corredores estratégicos vinculados al AMBA, accesos portuarios y rutas de distribución nacional. El incremento del valor de la mercadería transportada, junto con el contexto económico y el avance del comercio electrónico, elevó los niveles de exposición al riesgo para empresas y transportistas.
En Colombia y Perú, la problemática también afecta de manera significativa a las cadenas logísticas, especialmente en rutas de exportación y transporte terrestre vinculadas a minería, retail y consumo masivo. La profesionalización de las bandas criminales y la utilización de inteligencia previa sobre itinerarios y cargas se transformaron en una amenaza constante para el sector.