Representantes institucionales, asociaciones empresariales y operadores logísticos coincidieron en que la reapertura del tramo ferroviario entre Madrid, Aranda de Duero y Burgos es una infraestructura estratégica cuya recuperación resulta urgente.
El presidente de CEIM, Miguel Garrido, denunció la situación actual de esta línea: “Es inexplicable que lleve tantos años abandonada cuando se trata de una infraestructura vital para la conexión entre partes muy importantes de España y con Francia”. Garrido subrayó que este corredor constituye un eje clave “para la competitividad, el transporte y la logística de una zona tan importante”, especialmente en un contexto de deterioro generalizado de infraestructuras. En este sentido, insistió en que la inversión en infraestructuras no es solo una cuestión técnica, sino estratégica porque “impulsa el crecimiento a medio y largo plazo, genera empleo, mejora la competitividad y refuerza la cohesión territorial”. Sin embargo, alertó de un déficit inversor sostenido en España que “está erosionando la capacidad del país para mantener un crecimiento robusto”.
Desde Burgos, el presidente de FAE, Ignacio San Millán, apoyó su visión, destacando que el corredor no es una reivindicación local, sino una infraestructura con impacto nacional. “Estamos ante una infraestructura estratégica con conexión europea que puede marcar una diferencia real en el posicionamiento logístico e industrial de España”, afirmó. San Millán puso el foco en los beneficios directos para las empresas: “Este corredor disminuiría bastante los costes logísticos para poner nuestros productos en el mercado europeo”. Además, destacó su papel en la articulación territorial, al conectar los puertos del sur y este peninsular con el norte y la frontera de Irún, facilitando un sistema intermodal alineado con los modelos europeos más eficientes.
Uno de los elementos clave es la reducción de distancias. La reapertura del tramo ferroviario permitiría acortar en más de 100 kilómetros el recorrido actual de mercancías, lo que se traduciría en menores costes, mayor eficiencia y mayor fiabilidad en el transporte.
Por su parte, el consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, Jorge Rodrigo, respaldó la demanda empresarial y recordó que esta infraestructura lleva “15 años de parálisis”. Según indicó, “es tiempo ya de recuperar esta infraestructura”, que históricamente ha sido “la vía natural de conexión entre Madrid, Burgos y el norte peninsular”.
Rodrigo defendió que la reapertura del corredor beneficiaría al transporte de mercancías, además de aliviar la saturación de otros ejes ferroviarios como Valladolid o Zaragoza. Asimismo, subrayó su potencial para impulsar el desarrollo económico en municipios intermedios y reforzar el papel de Madrid como nodo logístico del sur de Europa. Además, criticó al Gobierno central: “Ocho años con tres ministros que no han movido ni una pieza para poder reactivar esta red ferroviaria”.