Fruit Logistica vuelve a convertirse estos días en el gran punto de encuentro internacional de la industria de frutas y hortalizas frescas. Un foro en el que confluyen producción, comercialización, logística y tecnología, y que permite tomar el pulso a una cadena de valor cada vez más globalizada, exigente y competitiva.
MADRID. Para el sector hortofrutícola español, uno de los grandes protagonistas históricos del certamen, Fruit Logistica representa tanto una plataforma comercial como un espacio estratégico para analizar tendencias y anticipar desafíos.
España se mantiene como primer productor hortofrutícola de la Unión Europea y tercer exportador mundial, solo por detrás de China y Estados Unidos. Su fortaleza radica en una combinación de diversidad productiva, calidad, capacidad exportadora y una logística altamente especializada que permite abastecer de producto fresco a los principales mercados europeos en plazos muy ajustados.
Según el balance realizado por María Naranjo, directora de Industria Agroalimentaria de ICEX, “el comportamiento del sector en el último año ha sido claramente positivo, con un crecimiento sostenido de las exportaciones, especialmente en valor”. En el primer semestre de 2025, las exportaciones hortofrutícolas españolas crecieron un 10% respecto al mismo periodo del año anterior, consolidando al sector como el principal contribuyente al superávit comercial agroalimentario.
Valor al alza, volumen estable
Este crecimiento no se ha producido por un aumento significativo de los volúmenes exportados, que se mantienen relativamente estables, sino por un incremento del valor medio de los productos, reflejo de una mayor orientación hacia mercados exigentes y segmentos de mayor valor añadido.
En 2024, las exportaciones superaron los 20.000 millones de euros, arrojando un superávit comercial de más de 8.000 millones, una cifra que evidencia la importancia estratégica del sector para la economía española.
Este cambio de patrón (menos volumen y más valor) tiene implicaciones directas en la logística. La exigencia en términos de control de temperatura, tiempos de tránsito y trazabilidad es cada vez mayor, lo que obliga a reforzar la fiabilidad de toda la cadena de suministro.
Por otro lado, los mercados europeos continúan absorbiendo más del 85% de las exportaciones españolas, con Alemania, Francia, Países Bajos y Polonia como principales destinos. Sin embargo, el ICEX constata una creciente diversificación geográfica, especialmente hacia Asia y América, impulsada por la apertura de nuevos protocolos fitosanitarios.
EN DESTACADO
María Naranjo
Directora de Industria Agroalimentaria del ICEX
“El comportamiento del sector en el último año ha sido claramente positivo, con un crecimiento sostenido de las exportaciones, especialmente en valor”
Incremento del 5%
Por su parte, Fepex (Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas) destaca, en su balance anual, que el año 2025 ha estado marcado por los acuerdos comerciales internacionales y la evolución de la Política Agraria Común (PAC), en un contexto de crecimiento del valor de las exportaciones españolas de frutas y hortalizas frescas. Según sus estimaciones, el ejercicio anual concluye con un incremento del 5% en valor, superando los 18.000 millones de euros, aunque con un volumen inferior al registrado en 2024.
En el ámbito de la política comercial, la negociación de acuerdos de la Unión Europea con terceros países (especialmente Mercosur y Marruecos) y la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos han centrado las principales preocupaciones del sector. Fepex, por ello, alerta del uso del sector agrícola como moneda de cambio en estas negociaciones y, en particular, del acuerdo UE-Marruecos, que podría intensificar la competencia al extender las concesiones arancelarias a las producciones procedentes del Sáhara.
En materia de política agraria, la Comisión Europea presentó la Visión de la Agricultura y el paquete legislativo de la nueva PAC, junto al Marco Financiero Plurianual 2028-2034, en la cual Fepex valora de forma crítica la integración del presupuesto de la PAC en un fondo más amplio, al considerar que reduce su peso estratégico y compromete el objetivo de reforzar la soberanía alimentaria europea.
Logística, el gran cuello de botella
Por otro lado, pese a su fortaleza productiva, el transporte sigue siendo la principal barrera para la competitividad internacional del sector. La naturaleza perecedera de las frutas y hortalizas obliga a una logística extremadamente eficiente, donde cualquier incidencia puede traducirse en pérdidas económicas significativas.
Desde el ICEX, María Naranjo identifica varios retos clave: el mantenimiento de la cadena de frío, la incertidumbre en determinadas rutas marítimas, la limitada alternativa ferroviaria hacia Asia y la necesidad de mejorar el grupaje de mercancías. En este ámbito, Países Bajos continúa liderando la consolidación de cargas, actuando como hub logístico para la distribución europea y asiática.
En esta línea, el papel de la gran distribución es cada vez más relevante. Las grandes cadenas de retail juegan un papel cada vez más importante en la exportación hortofrutícola. Grupos como Lidl, Metro o Carrefour no solo concentran volúmenes, sino que actúan como verdaderos operadores logísticos y prescriptores de estándares. Lidl, de hecho, se ha convertido en el primer exportador de frutas y hortalizas de España, apoyando a los productores en el cumplimiento de los exigentes requisitos de calidad y sostenibilidad de los mercados internacionales.
Los acuerdos comerciales, la gran preocupación
Más allá de la agenda de innovación, sostenibilidad y logística, los productores y representantes empresariales llegan a Fruit Logistica con las preocupaciones por la situación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, que está generando protestas y debate en varios países.
Bruselas está intensificando sus esfuerzos para conseguir la ratificación del pacto con Mercosur, tras meses de bloqueo político que han puesto en alarma a amplios sectores agrícolas europeos. La Comisión Europea ha ofrecido concesiones al sector agrícola y a Italia con el objetivo de asegurar la aprobación del acuerdo comercial con Mercosur, que permitiría abrir nuevas vías de exportación para bienes industriales de la UE y, al mismo tiempo, introducir importaciones desde Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
Este pacto, negociado durante años entre la UE y el bloque sudamericano, ha topado con la resistencia de agricultores y ganaderos europeos preocupados por la competencia de productos importados a menor coste, que podrían presionar aún más los márgenes de los productores españoles, ya de por sí afectado por costes energéticos, de fertilizantes y logística.
Al cierre de la edición se habían registrado protestas de agricultores europeos en oposición al acuerdo con Mercosur. Dichas protestas se vienen sucediendo desde finales de 2023 como expresión de frustración frente a políticas que muchos agricultores europeos consideran insuficientes para proteger a la producción local frente a una globalización comercial que, en su opinión, no siempre respeta las condiciones sanitarias, ambientales y de precios que rigen en la UE.
Frente a este escenario, la CE ha planteado algunas medidas para intentar asegurar el visto bueno necesario para el acuerdo con Mercosur, como la suspensión temporal de aranceles sobre fertilizantes y abonos importados, así como la posibilidad de adelantar pagos dentro de la próxima Política Agrícola Común (PAC) para reforzar la liquidez del sector. La propuesta también incluye salvaguardas automáticas que permitirían actuar rápidamente si se detectan distorsiones de mercado interior (por aumentos inesperados de importaciones o caídas de precios) protegiendo a los agricultores europeos.
Para el sector hortofrutícola español, el escenario comercial europeo es doblemente relevante. Por un lado, un acuerdo con Mercosur podría abrir nuevos mercados para productos industriales y tecnológicos, pero por otro, podría intensificar la competencia importadora en segmentos agrícolas sensibles si no se implementan barreras sanitarias adecuadas y salvaguardas eficaces.
Además, el contexto de las protestas y las negociaciones políticas pone de manifiesto un clima de incertidumbre que afecta a la planificación de exportaciones, a las inversiones en innovación agrícola y a las estrategias logísticas, justo cuando la cadena de valor hortofrutícola afronta retos adicionales como la adaptación a procesos sostenibles, la transición energética y la digitalización de sus operaciones.
China, mercado de futuro
China se perfila como uno de los mercados estratégicos de futuro, tras la firma de acuerdos para la exportación de productos como el caqui en 2024 y la cereza en 2025. Estos destinos lejanos elevan de forma considerable la complejidad logística, reforzando el papel del transporte marítimo refrigerado y la necesidad de garantizar una cadena de frío impecable durante trayectos prolongados.
La balanza comercial hortofrutícola sigue siendo ampliamente superavitaria, pero el aumento de las importaciones, especialmente desde el norte de África, introduce nuevas tensiones competitivas. Países como Marruecos, Turquía o Egipto han ganado cuota de mercado en productos clave como tomate, pimiento o pepino, apoyándose en menores costes laborales y en una fuerte inversión tecnológica.
España responde a esta presión con una apuesta decidida por la innovación, la mejora de la productividad y la sostenibilidad. La agricultura de precisión, el uso eficiente del agua, los biofertilizantes o el desarrollo del vertical farming son algunas de las líneas de trabajo que están marcando el futuro del sector.