Posiblemente, esta publicación que tienen entre las manos es la que me produce una mayor satisfacción de todas las que edita Grupo Diario a lo largo del año. No es un prodigio de periodismo, es evidente, ni siquiera es un alarde gráfico a todos los niveles, sin embargo es una enorme ventana desde la que se accede a cientos de profesionales del sector.No es casualidad, por lo tanto, que la mayor parte de estas páginas estén protagonizadas por las personas y sus deseos, en una sección que ya hace muchos años titulamos La Familia.Tampoco es casual el título de este artículo que me he empeñado en repetir cada año. Ya sé que no me llega para el Pulitzer, pero sigo empeñado en profundizar en el sentido de esas dos palabras: Feliz Nacimiento. Sí, porque eso es precisamente lo que se celebra: una nacimiento, una esperanza que se cristaliza (luego cada uno ya decide si tira por el lado divino o por el humano).Y está bien que cada año recordemos que hay un tiempo para hablar de cosas nuevas. Está bien que haya algún día en el calendario en el que decidamos reemprender una relación que se enfrió, en el que nos planteemos nuevos retos o, simplemente, nos acerquemos un poco más a todos aquellos (familiares, amigos, compañeros...) que configuran nuestra vida y que nos ayudan a ser como somos.En este especial, como siempre, apelamos al sentimiento pero dejando de lado la sensiblería cursi o los mensajes vacíos que unos y otros nos empeñamos en repetir durante estas fechas, para dejar paso a las expresiones sinceras, a los deseos temerosos e incluso incrédulos, pero siempre verdaderos.No pretendo aburrirles más. Deseo que disfruten de estas páginas como lo hago yo mismo y les deseo sinceramente un feliz nacimiento, a unos y a otros. Feliz Navidad.