Barcelona es hoy el primer centro logístico de distribución del Mediterráneo, ya que posee unas condiciones únicas que lo diferencian de cualquier otro enclave: en un radio de 5 kilómetros convergen un puerto altamente diversificado y líder en diversos segmentos de tráfico, la mayor zona de actividades logísticas del sur de Europa (ZAL), el aeropuerto internacional del Prat, la Zona Franca y el polígono Pratense. La oferta de servicios a la carga y la riqueza que genera este conjunto de infraestructuras aportan a Barcelona una ventaja competitiva clara. Sin embargo, si nos preguntamos por lo que queda pendiente para afianzar la Catalunya logística del futuro, hemos de considerar los puntos débiles y cómo afrontarlos. ¿Qué nos falta para dar el salto definitivo en el mapa logístico mundial? ¿Cómo podemos jugar en la primera línea de la logística global? ¿Qué hacer para fortalecer nuestras ventajas competitivas y para que lo sigan siendo en el futuro?Debemos empezar por convencer al mundo de que el Mediterráneo es decisivo en los flujos de comercio Este-Oeste. Y no sólo decisivo, sino la mejor opción para canalizar hacia Europa las cargas procedentes de Asia. Esto equivale a decir que somos una alternativa real a la oferta portuaria del norte del continente -en términos de eficacia, agilidad y productividad - y que, además, somos una opción más sostenible, tanto económica como medioambientalmente.En nuestro objetivo de convencer al mundo de esta realidad, jugarán a nuestro favor dos factores clave: el desarrollo del Corredor Mediterráneo y el plan europeo para modernizar los puertos más importantes de la UE antes de 2030. Este año se han logrado importantes avances en ambos capítulos.Por un lado, el pasado 19 de noviembre el Parlamento Europeo, a través de la aprobación del programa "Conectar Europa", ratificó la inclusión del corredor ferroviario del Mediterráneo en el mapa de las redes prioritarias de transporte. Esto supone el espaldarazo definitivo a un eje largamente reivindicado, ya que la UE se compromete a cofinanciar hasta un 40% el coste de las obras de estas redes prioritarias. La apuesta para la vertebración terrestre definitiva del continente se traduce en un total de 23.200 millones de euros que la UE destinará a los nueve corredores prioritarios.El Port de Barcelona es el único puerto del Estado español ya integrado en la red de transportes que la UE considera básica. De hecho, el nuevo mapa de los principales ejes de transporte diseñado por las autoridades europeas otorga un protagonismo a los puertos del que nunca antes habían gozado. Este cambio de mentalidad derivará en un sistema logístico más coherente y eficaz.En el Port de Barcelona, durante la última década hemos hecho un importante esfuerzo inversor para ampliar la infraestructura portuaria: nuestro enclave ha multiplicado por dos su superficie y su capacidad. Ahora debemos ampliar nuestro hinterland, debemos llegar a un mercado más extenso para lograr un volumen de carga acorde a nuestra nueva dimensión. Para lograrlo, nuestro aliado estratégico es el Corredor Mediterráneo, que nos permitirá penetrar con eficacia en un mercado que representa un tráfico potencial de 7,2 millones de TEUs.
Mayor autonomía de gestiónEuropa también está avanzando en materia legislativa para armonizar la gestión de los puertos y superar ciertas anomalías que se dan hoy en día en el funcionamiento de algunos enclaves. La Comisión Europea trabaja con una propuesta de reglamento para crear un marco sobre el acceso al mercado de los servicios portuarios y la transparencia financiera de los puertos, que debería aprobarse antes del próximo mes de mayo y entraría en vigor el 1 de julio de 2015. La regulación aborda un aspecto que desde el Port de Barcelona hemos defendido siempre: una mayor grado de autonomía para fijar las tasas portuarias y para establecer políticas comerciales, adaptadas a las necesidades de nuestro enclave. Así, la propuesta legislativa que la Unión Europea tiene sobre la mesa denuncia la "insuficiente autonomía de los puertos para definir los cánones de infraestructura" y dedica un paquete de medidas al derecho de los puertos de fijar por sí mismos la estructura y el nivel de las tasas portuarias, de acuerdo a su propia estrategia comercial y plan de inversión.Si el Corredor Mediterráneo será la infraestructura que nos permitirá llegar de manera eficiente y ágil a nuestro hinterland natural, la nueva legislación europea nos debe ayudar a avanzar en materia de gestión, aportando las herramientas para establecer una política comercial más atractiva, a la altura de nuestros competidores. A nivel portuario, esto son los dos elementos que más pueden contribuir al definitivo despegue de Catalunya como potencia logística. Este es nuestro momento. Una oportunidad que no debemos dejar pasar.