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Dos piezas estratégicas para la competitividad de Catalunya

Las nuevas dinámicas del comercio internacional están abriendo un amplio campo de posibilidades a los puertos del Mediterráneo. Y los puertos de Barcelona y Tarragona no son ajenos a ello. El cada vez mayor flujo de tráfico que se produce en el trayecto entre Asia y Europa, en detrimento de las rutas transatlánticas, deja al Mediterráneo en una posición de privilegio para el comercio internacional, lo que dibuja potenciales escenarios futuros que permitirían a los puertos de la Europa mediterránea quitar parte del pastel que amasan en la actualidad los puertos del norte del continente.

  • Última actualización
    28 septiembre 2018 23:36

Los puertos de Barcelona y Tarragona han sido desde siempre puertos de importación y exportación de mercancías. Los transbordos, aunque tienen un cierto peso, juegan un papel secundario en ambos enclaves catalanes, que se han caracterizado por mover productos y materias primas para servir a las industrias asentadas en sus respectivas áreas de influencia y en canalizar la exportación de las mercancías que estas mismas industrias generan.Hasta el momento, esta estrategia no ha ido mal, a tenor de los datos de tráfico. Según las últimas estadísticas publicadas por Puertos del Estado, los puertos de Barcelona y Tarragona en conjunto mueven el 15,50% del total del tráfico de mercancías del sistema portuario español -52,81 millones de toneladas entre enero y septiembre de este año-. Este porcentaje crece hasta el 19,06% de cuota de mercado -21,82 millones de toneladas en los nueve primeros meses de 2013- en graneles líquidos, donde Tarragona y Barcelona cuentan con un importante potencial.

Hubs de hidrocarburos

En el caso de Tarragona, por ser uno de los principales polos petroquímicos del continente y del Mediterráneo, un papel que sin duda se reforzará en breve cuando entre en servicio la reciente ampliación del muelle de la Química, un proyecto que supone sumar casi 20 nuevas hectáreas de muelles para mover más de 4 millones de toneladas nuevos. La inversión privada en este muelle sumará entre 30 y 40 millones de euros.Y en el caso de Barcelona, por haberse convertido en un polo de distribución de hidrocarburos gracias al desarrollo de nuevas infraestructuras, como las terminales especializadas de Meroil-Lukoil, en marcha desde mayo de 2012, y Tradebe, que se estrenó el pasado mes de abril.Para cubrir la demanda de estas nuevas infraestructuras, el Puerto de Barcelona puso en servicio hace un par de años el punto de atraque para graneles líquidos de más calado en el Mediterráneo occidental, lo que refuerza el papel del enclave como hub de distribución de productos petrolíferos en el Mediterráneo y el norte de África.En cuanto a los graneles sólidos, sumando las fuerzas de ambos puertos catalanes, éstos manipulan el 14,28% de todo el tráfico del sistema portuario español -8,22 millones de toneladas hasta septiembre-. En este apartado, Tarragona se destaca como el granero peninsular, ya que mueve buena parte de los productos agroalimentarios que viajan por vía marítima desde o hacia el Estado español.

A por el contenedorEn cuanto al tráfico de contenedores, Barcelona y Tarragona suman en lo que va de año 1,29 millones de TEUs o, lo que es lo mismo, el 13,47% del total de los contenedores que se mueven en todos los puertos españoles. En este apartado el protagonismo es para el Puerto de Barcelona, uno de los principales enclaves del Mediterráneo en movimiento de contenedores y que presenta una interesante proyección gracias a las elevadas inversiones que están realizando sus dos principales terminales en este tipo de tráfico, BEST y TCB.Mientras BEST inauguraba hace un año sus nuevas instalaciones en la zona de la ampliación del puerto de la capital catalana, TCB está a punto de concluir las obras de la ampliación de su terminal del muelle Sur. BEST, la terminal de Hutchison, es la más avanzada del Mediterráneo por su grado de automatización y, una vez esté desarrollada completamente, tendrá una capacidad de movimiento de 2,65 millones de TEUs anuales.TCB, por su parte, está ampliando hasta un total de 81 hectáreas su explanada para alcanzar una capacidad a 2,3 millones de TEUS anuales. Una vez la compañía tenga disponibles los nuevos espacios, esta terminal pasará de los 1.380 a los 1.515 metros de línea de muelle.La capacidad total del Puerto de Barcelona, una vez ambas terminales tengan operativos al 100% sus respectivos espacios, excederá los cinco millones de TEUs anuales, lo que permitirá al enclave dar un salto significativo en el mapa mundial de puertos de contenedores.Ambos puertos catalanes tienen muy claro que su misión, el objetivo en el que deben de basar sus estrategias, es contribuir a incrementar la competitividad de la economía productiva catalana, favoreciendo las exportaciones de las empresas. Pero también comparten la idea de que es necesario ampliar su hinterland, abarcando zonas de fuera de España. Es decir, posicionándose como hubs de distribución no sólo peninsulares sino del sur de Europa. Un objetivo para el que es básico contar con una herramienta como el Corredor Mediterráneo.