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Catalunya, puerta meridional de Europa

Dotar a la Europa mediterránea de las infraestructuras necesarias para ejercer el papel que le correspondería en la logística del continente debe ser una prioridad política y empresarial. Y así lo pone de manifiesto en este artículo Santi Vila, conseller de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya. Defensor, sin medias tintas, del Corredor Mediterráneo como eje vertebrador de este sur de Europa logístico, Vila reivindica las potencialidades de Catalunya como plataforma logística, así como las ventajas que aporta el ser una economía abierta y exportadora.

  • Última actualización
    28 septiembre 2018 23:36

Hace cerca de quince años, en la ciudad alemana de Potsdam, la Unión Europea aprobó un documento que explicaba la necesidad y los pasos que debían seguirse para que Europa compatibilizara la cohesión territorial, la competitividad y el desarrollo sostenible. Los líderes europeos comprendieron, tras contrastar datos y estudios académicos, que para poder progresar la UE debía reforzar sus flancos y no depender sólo de la gran región económica que abarca desde Londres a Milán, la conocida "banana azul". Entre otras medidas, se apostaba por reforzar el papel de las llamadas "ciudades puerta", es decir, de aquellas urbes que sirven de acceso a Europa, como sería el caso de Barcelona y Tarragona, ciudades que cuentan con los dos principales puertos de Catalunya.La trascendencia de este pronunciamiento se ha podido constatar con el paso del tiempo, especialmente desde que la Comisión Europea designó el Corredor Mediterráneo, en octubre de 2011, como eje estratégico, tras años de esfuerzos y abriéndole así la puerta a fondos europeos. Una buena conexión con el corazón de Europa, así como con el norte de África -¡recordemos lo que decía el profesor Nueno, que África era como China hace 20 años y que debíamos estar allí ahora!- es de gran importancia para nuestros puertos, vista la necesidad de que las mercancías entren y salgan de manera rápida y eficiente.Lo es todavía más teniendo en cuenta la evidencia de que, en este momento, los puertos de la Europa mediterránea únicamente captan el 25% del total de las mercancías que atraviesan el canal de Suez, mientras que el 75% restante lo copan los puertos del centro de Europa, a pesar de que los barcos han de dar un rodeo por el estrecho de Gibraltar hasta llegar al mar del Norte. Si a este factor le sumamos que las comunicaciones y la logística son esenciales para la competitividad de las empresas exportadoras ubicadas en Catalunya, acabamos de rubricar una prioridad política y empresarial de primera magnitud, sin olvidar que la logística, por sí misma, constituye un sector económico que representa el 4% del PIB catalán.Efectivamente, Catalunya es un país con una economía abierta y exportadora. Entre 2010 y 2012 las exportaciones catalanas crecieron un 6%, el doble que en el conjunto del Estado español, siendo el transporte marítimo y el aéreo los que más capitalizaron este incremento. Las ventas en el exterior tienen cada vez más como destino mercados situados fuera de la Unión Europa: si en 2004 la UE fue la meta del 75% de las exportaciones catalanas, en 2012 lo fue del 65%. Europa es un gran mercado único de 500 millones de habitantes del que formamos parte, pero aquella máxima de "nuestro mundo es el mundo" ha pasado de ser un eslogan afortunado a una realidad comercial.A lo largo del presente año hemos recibido dos buenas noticias relacionadas con la conectividad y la accesibilidad de los puertos catalanes. Por un lado, hemos conocido que el Ministerio de Fomento ejecutará el llamado "tercer hilo" entre el Puerto de Tarragona y el nudo ferroviario de Castellbisbal. Una obra propuesta por la Generalitat de Catalunya que satisfará las necesidades de transporte ferroviario de importantes empresas situadas en el polígono petroquímico de Tarragona, entre muchas otras. En total, una inversión de 236 millones de euros, 72 de los cuales procederán de fondos europeos. Esto es así porque este "tercer hilo" forma parte del Corredor Mediterráneo, la totalidad de cuyas actuaciones ha de finalizar antes de 2030.Por otra parte, tenemos el acuerdo entre la Generalitat, el Estado y la Autoridad Portuaria de Barcelona para ejecutar los accesos viarios y ferroviarios al puerto de la capital catalana. Este hecho demuestra que a través del diálogo es posible desencallar cuestiones trascendentales que llevaban tiempo pospuestas. Gracias a un acuerdo a tres bandas y enfocado con el máximo realismo, finalmente el Puerto de Barcelona contará con unos accesos dignos en relación a su magnitud económica.Hay que recordar que se trata de una infraestructura estratégica que canaliza mercancías por valor de 52.000 millones de euros y que vehicula el 77% del comercio exterior de Catalunya. Unas cifras que no son precisamente menores y que lo consagran como la punta de lanza del sistema portuario catalán, apoyado éste por diversos centros logísticos distribuidos por el territorio.Es necesario aclarar, como ya he mencionado, que esta vocación y voluntad de ser la puerta meridional de Europa responde tanto al interés general catalán como europeo. Constituye un objetivo que casa cohesión con competitividad territorial, visualizando de manera fehaciente que no son conceptos contrapuestos cuando responden a un diagnóstico acertado y no a la obcecación política o ideológica alejada de la realidad.Se trata de poner en juego nuestro capital, tanto físico como humano, y de obtener el máximo rendimiento de nuestra envidiable situación en el mapa. Una visión optimista para un país que mira hacia delante.