Daunis, Masó y Font cuenta con unos 2.000 metros cuadrados de almacén destinados a la manipulación y almacenaje de azúcar. Para septiembre, la compañía tendrá disponibles cerca de 1.000 metros cuadrados más para dar cabida a las, aproximadamente, 1.100 toneladas al mes que prevé manipular del producto, según ha explicado a este Diario Raimon Daunis, socio fundador de la empresa.Daunis, Masó y Font apuesta fuerte por el Puerto de Barcelona como centro de distribución de azúcar, un tráfico que fue muy importante en los años 80 pero que después prácticamente desapareció, ya que fue desviado a otros puertos. Ahora, la empresa vuelve a ampliar el espacio creando un área cerrada para el azúcar. Esta zona de almacenaje debe pintarse con pinturas especiales, al tratase de un producto destinado a la alimentación, y el almacén debe estar totalmente controlado. La nave que Daunis, Masó y Font tiene en Can Tunis, junto a uno de los accesos del Puerto de Barcelona, tiene una superficie total de 5.000 metros cuadrados y está equipada con sistemas de videovigilancia, pinturas especiales antipolvo y antibacterias, sistemas contraincendios y toros eléctricos para disminuir la emisión de contaminantes, entre otros aspectos.Entre los equipamientos que la compañía tiene para la manipulación del azúcar destaca una máquina capaz de llenar cisternas de unos 22.000 kilos de capacidad en una hora y media; una tolva desbrozadora; una báscula para pesar el azúcar y una rampa capaz de aguantar hasta 9.000 kilos de peso y que permite la entrada de los toros dentro de los camiones para cargar los palés con los sacos de azúcar.Además, "estamos estudiando comprar una máquina de ensacar para redistribuir el azúcar, que llega en big bags de 1.000 kilos de peso, en sacos más pequeños, de 25 kilos". Aunque esta inversión se hará "en función de las necesidades de nuestros clientes", explica Raimon Daunis.El azúcar que mueve Daunis, Masó y Font llega al Puerto de Barcelona procedente de todo el mundo y, una vez aquí, se redistribuye al mercado nacional. Barcelona es uno de los pocos puertos del Mediterráneo que mueve este tipo de mercancía.