Según la sentencia, no resulta probado que la venta del 51% de estas empresas a Dagar Inversiones, sociedad del Grupo Mestre, obedeciera a esta "maquinación".Tampoco se puede demostrar que los absueltos -José Mestre, Víctor Mestre, Pedro Gómez y Roger Llohis- le hubieran prometido al demandante que trabajarían conjuntamente en el mercado inmobiliario "de igual a igual" para conseguir que realizara la venta y después enriquecerse a costa de los activos de sus sociedades.El juez considera que "no ha resultado fehacientemente acreditado" que se realizara la venta por un valor sensiblemente inferior al de mercado, ni que hubiera otras ofertas de mayor precio, ya que los tres informes periciales aportados demuestran que el precio pagado se movía en los parámetros del momento.