Entre los aspectos en los que hay que seguir trabajando, García-Milà citó algunos como la agilización de los trámites administrativos, mejorar la complicidad entre el sector público y el privado o alcanzar los estándares de servicios intermodales del resto de Europa. Sobre este último punto, García-Milà puso como ejemplo la Efficiency Network del Puerto de Barcelona, un plan de calidad que engloba a todos los eslabones de la cadena logística y que se ha pensado "en este sentido".Pese a todo, el subdirector general del Puerto de Barcelona se mostró positivo durante su intervención y aseguró que "estamos en la línea y se ha hecho muchísimo trabajo, aunque nos falta el último paso" para equilibrar la balanza logística entre el norte y el sur del continente.Con lo que se ha hecho hasta ahora, y con lo que se hará hasta 2020, cuando el Parlamento Europeo prevé que estén listas las infraestructuras principales del Corredor del Mediterráneo, "deberíamos de ser capaces de captar inversión productiva". Santiago García-Milà aseguró que con esta apuesta por formar parte de la red prioritaria de transportes de Europa, "estamos ayudando a la relocalización", ya que unas mejores infraestructuras deben permitir reducir los costes logísticos de forma significativa. Y esto es básico ya que, según afirmó el responsable del puerto catalán, que ocupa también la presidencia de la European Sea Ports Organisation (ESPO) y la vicepresidencia de la International Association of Ports & Harbors (IAPH), "los costes logísticos en un automóvil son más grandes que los costes de mano de obra, aunque sea esto último lo que sale por televisión. Y son los costes logísticos y de transporte los que hemos de reducir porque es lo que decide dónde se produce o no un coche".Por eso, concluyó García-Milà, es necesario desarrollar infraestructuras potentes en la Península "yendo todos juntos y creando masa crítica".