"Para la entidad que presido y para mí, en particular -señalaba Mariano Fernández-, su ausencia será evidente por el interés constante que me demostraba sobre los asuntos de la asociación, en sus frecuentes llamadas telefónicas".El presidente de ATEIA Barcelona señala en un comunicaco que "siempre aportaba propuestas, iniciativas y, por mi parte, le agradecía sus desvelos y, por supuesto, sus consejos. También sus opiniones que, aunque no siempre compartía, valoraba y -ahora valoro aún más, si cabe- por su sinceridad, generosidad, lejos de cualquier interés"."Confieso -continúa- que admiraré por siempre esa sinceridad que desprendía, sin doble faz, transparente, con una franqueza que rayaba la ingenuidad. Me cuenta el personal de la Secretaría que lo recuerdan como un hombre entrañable, sencillo y educado que valoró siempre el trabajo y espíritu de servicio al asociado que se presta desde la organización".Por todo ello, "en su memoria, prometemos trabajar con esos valores en el horizonte: sencillez y firmeza en los argumentos, humanidad y profesionalidad en las formas", concluye el presidente de ATEIA Barcelona.