Vuelvo a destacar que la publicación que tienen entre sus manos es, de largo, la más importante de cuantas hacemos a lo largo del año (y son muchas), ya no tanto por la calidad, profundidad, actualidad u oportunidad de los contenidos, sino porque los protagonistas son las personas.
Hablamos de las personas que están detrás de lo que genéricamente consideramos “profesionales del sector”, pero también nos referimos a todas aquellas que son objeto prioritario y necesario de las acciones de responsabilidad social que tanto empresas como instituciones desarrollan a lo largo del año, no solo en estas fechas.
A ellos, precisamente, hemos dedicado un año más la vertiente más informativa de este especial de Navidad con una serie de reportajes que pretenden ser ejemplo de lo mucho y muy bueno que se hace en nuestro sector. Nuevamente tenemos que pedir disculpas porque es imposible incluir en estas páginas los muchísimos ejemplos que conocemos.
Habremos conseguido nuestro objetivo cuando estas buenas iniciativas dejen de ser noticia porque sean frecuentes y comunes. Mientras tanto, seguiremos informando de ellas sin descanso. Es una forma, como otra cualquiera, de mostrar cuál es nuestra responsabilidad con el entorno.
El especial de Navidad de este año es mucho más especial si cabe por la experiencia vital que nos ha dejado 2020, con un panorama pasado, presente y futuro que difícilmente vamos a poder olvidar. No podíamos pasar de puntillas sobre el año del COVID-19 y la influencia directa que ha tenido en nuestras vidas, tanto profesionales como personales, por lo que hemos decidido ir un poco más allá con nuestros deseos navideños para abrir una pequeña ventana desde la que las personas de nuestro sector pudieran explicar cómo lo han vivido, cómo lo están viviendo y cómo esperan afrontar el año que ahora entra.
Por supuesto, el especial de Navidad no sería lo mismo sin el relato de nuestro compañero Miguel Jiménez, una oportunidad para dar rienda suelta a su imaginación a través de la lectura, alejada o no de la actualidad logística. Ustedes deciden.
No quisiera despedirme sin tratar de expresarles que el máximo valor que podemos obtener en esta vida es contar con personas alrededor que nos ayuden a ser mejores, que nos entiendan y que nos escuchen. En estas fiestas, a las que cada uno le otorga un significado determinado, es fundamental que concluyamos que existe un valor universal y válido para cualquier tipo de creencia: las personas, por encima de todo, son las que dan sentido a la vida. Cuidemos de ellas en toda su dimensión.
Y no puedo aportar mucho más. Les deseo unas felices navidades y que el año 2021 les traiga todo aquello que desean, estoy convencido de que si se cumple uno de esos deseos que tienen en la cabeza, todos saldremos bien parados.