El XIV Congreso de FETEIA cierra en Tenerife con un llamamiento a reforzar la posición estratégica de los puertos y aeropuertos, reducir la carga burocrática, impulsar la digitalización y apostar por el talento ante un comercio internacional cada vez más complejo e inestable.
SANTA CRUZ DE TENERIFE. La digitalización de la cadena logística, la necesidad de reducir la carga burocrática y normativa, el refuerzo de las infraestructuras y la formación de nuevos profesionales del transporte marcaron las conclusiones del XIV Congreso de FETEIA-OLTRA, celebrado en Tenerife. El secretario general de la federación, Martín Fernández, destacó durante la clausura que “la aduana del futuro será digital y estará basada en el dato”, al tiempo que defendió que la logística será cada vez más inteligente, aunque seguirá necesitando el criterio experto del transitario.
Entre las conclusiones del Congreso también se puso de relieve la creciente complejidad del comercio internacional y la necesidad de que la tecnología ayude a gestionarla sin sustituir el componente humano. En este contexto, FETEIA reclamó una mayor interoperabilidad entre Aduanas, servicios de inspección, puertos y transitarios, así como una estrategia portuaria y aeroportuaria que sitúe estas infraestructuras en el centro de la política de comercio exterior y permita competir en igualdad de condiciones.
La federación alertó asimismo de la creciente carga burocrática que soportan las empresas y reclamó al legislador una regulación que acompañe a la actividad sin convertirse en un factor determinante para la viabilidad de los proyectos empresariales. Junto a ello, situó el talento como otro de los grandes retos del sector, con la necesidad de atraer y formar a una nueva generación de profesionales que garantice el relevo y la profesionalización.
Finalmente, las conclusiones reivindicaron la posición geoestratégica de Canarias como “puente natural entre Europa, África y América” y como activo para la logística española del futuro.
En la clausura, el nuevo presidente de FETEIA-OLTRA, Víctor Martín, defendió la necesidad de reforzar la estructura territorial de la federación. El nuevo presidente apostó por alcanzar un consenso con los presidentes de las ATEIA y los comités, aumentar el “músculo” de las asociaciones en sus territorios y reforzar su interlocución con las administraciones para participar en los procesos de modificación legislativa.
Martín agradeció la confianza depositada en su persona y destacó el valor del equipo humano de FETEIA. “No soy Enric Ticó, no me pidáis que lo haga igual”, señaló, antes de defender la capacidad del comité ejecutivo y de los presidentes de las ATEIA para afrontar una etapa marcada por la transformación del sector.
Por su parte, el presidente del Congreso, Enric Ticó, defendió la utilidad de las conclusiones como hoja de ruta para los próximos años, aunque reconoció que la velocidad de los acontecimientos puede hacer que algunas cuestiones cambien en apenas unas semanas. “Debemos trabajar con lo que tenemos”, resumió, reivindicando al mismo tiempo la figura del transitario y el papel de FETEIA en la cadena logística.
También intervino el presidente de Puertos del Estado, Gustavo Santana, quien puso en valor al transitario como una figura “imprescindible” para el funcionamiento de la cadena logística. Santana destacó la creciente complejidad del sector y su necesidad de resiliencia, y señaló que el sistema portuario español es sólido también gracias a la actividad desarrollada por los transitarios.
Estas conclusiones tuvieron su reflejo en las mesas de debate del Congreso. La primera, “El futuro del transporte marítimo”, analizó cómo la inestabilidad geopolítica, los cambios en las rutas y la concentración de tráficos en determinados hubs están modificando el mapa marítimo y condicionando la competitividad de los puertos españoles.
Manuel Cózar, vicepresidente de la Comisión Marítima de FETEIA y presidente de ATEIA Bahía de Algeciras, advirtió de que la falta de infraestructuras y de herramientas para afrontar los nuevos escenarios está erosionando la actividad. En este contexto, señaló el avance de Marruecos, y especialmente de Tánger Med, como ejemplo de una estrategia de país orientada a reforzar su posición logística e industrial.
Cózar apuntó que los cambios en las rutas han desplazado parte de los tráficos hacia otros enclaves y lamentó que España no cuente con una estrategia suficientemente definida para competir. A su juicio, la fragmentación entre puertos españoles y la falta de infraestructuras dificultan esa respuesta. También reclamó una mayor apuesta por la formación ante la creciente entrada de las grandes navieras en actividades tradicionalmente vinculadas a otros operadores de la cadena logística.
Desde Puertos del Estado, Jaime Luezas, jefe de Área de Servicios a la Comunidad, puso el foco en la necesidad de conocer qué sucede a lo largo de toda la cadena y dónde se encuentra la mercancía. Luezas consideró que la solución no pasa por priorizar un único puerto estatal, sino por reforzar la conectividad terrestre y el hinterland para evitar que las tensiones geopolíticas terminen provocando la pérdida de escalas.
En esta línea, defendió que una mayor conectividad puede contribuir también a que los buques de menor tamaño ganen peso en el nuevo escenario marítimo, frente a la tendencia de concentración de tráficos en grandes hubs.
Por su parte, Luz Castro, responsable del Departamento de Logística y Transporte de Fred. Olsen, explicó que el desvío de las rutas está generando mayores tiempos de tránsito y esperas, reduciendo la rotación de buques y contenedores y elevando los costes de las navieras. En el caso de Canarias, destacó la posición estratégica del Archipiélago y la oportunidad que supone consolidar sus escalas.
Castro coincidió con Cózar en señalar a Marruecos como un ejemplo de planificación logística e industrial. “Mientras nosotros nos hemos dormido, estamos dispersados”, afirmó. En este contexto, subrayó también el papel de los transitarios especializados, especialmente ante la dificultad de gestionar determinadas escalas y las necesidades específicas de las mercancías.
Presión normativa
La segunda mesa, bajo el nombre “Guía para sobrevivir al reto digital y normativo”, giró alrededor de los cambios normativos que afectan al sector del transporte. El debate, moderado por Martín Fernández, secretario general de FETEIA-OLTRA, contó con la participación de Josep M. Fortuny, abogado y especialista en transporte terrestre; Antonio Santana, doctor en Derecho, profesor de la ULL y abogado de ATEIA Tenerife; y Gloria González, CEO de Visual Trans Suite.
Una de las opiniones compartidas durante la mesa fue la creciente complejidad normativa a la que se enfrenta el sector, un escenario que, según los participantes, no parece que vaya a detenerse a corto plazo y que dificulta cada vez más la actividad diaria de las empresas y los transitarios.
Fortuny repasó los cambios normativos y la presión que supone la Ley de Movilidad sostenible, que marcará el transporte terrestre en los próximos años. También abordó, entre otras cuestiones, la evolución del pago por uso de las carreteras y señaló que esta figura pasará previsiblemente a regularse mediante un reglamento a nivel europeo, con el objetivo de avanzar hacia un sistema unificado.
Por su parte, Santana puso el acento en la presión regulatoria que soportan actualmente las empresas. “No hay diferencia entre un empresario y un transitario. Estamos sometidos a una vorágine normativa”, afirmó, al tiempo que destacó el elevado número de inspecciones y obligaciones que afectan a la actividad. El abogado también señaló el conjunto de normas vinculadas a la sostenibilidad ambiental que se están incorporando al sector.
En este contexto, González destacó que “la realidad del transitario no ha sido nunca tan compleja”, debido a la combinación de presión ambiental y regulatoria. La CEO de Visual Trans Suite advirtió además de que los cambios normativos pueden acabar trasladando la responsabilidad y las sanciones directamente a las empresas.
Ante esta situación, defendió que la tecnología debe actuar como una capa capaz de absorber esa complejidad y hacerla más sencilla para el usuario. “La tecnología tiene que ser una herramienta, no una carga”, señaló. El DeCA fue uno de los ejemplos utilizados para ilustrar esta transformación. González apuntó que la llegada de nuevas obligaciones digitales puede generar inicialmente rechazo, pero también supone una oportunidad para reducir los costes asociados al papel, la corrección de errores y la pérdida de documentación.