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Francisco Aranda: “Desde UNO celebramos la aprobación definitiva de la circulación de camiones de hasta 44 toneladas y 4,5 metros de altura”

  • Última actualización
    19 noviembre 2025 11:21

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El presidente de UNO Logística, Francisco Aranda, valora con Diario del Puerto Publicaciones la reciente llegada de las 44 toneladas y los retos del sector, que abarcan la digitalización, la actualización de zonas de descanso y la falta de conductores.

¿Cuál es la posición de UNO frente a las 44 toneladas y qué impacto real tendrá en la competitividad de los cargadores y en la sostenibilidad del transporte?

Desde UNO celebramos la aprobación definitiva de la circulación de camiones de hasta 44 toneladas y 4,5 metros de altura como un hito estratégico para la competitividad del transporte por carretera. Es una medida que llevamos años reclamando, más de diez, y que, por fin, nos alinea con los principales países europeos y es una inyección de competitividad en vena. Incrementar la carga útil por trayecto permitirá mejorar la eficiencia operativa, reducir costes y avanzar en sostenibilidad, ya que disminuye el número de vehículos necesarios y, con ello, las emisiones de CO₂. Además, ayuda a paliar la escasez estructural de conductores, optimizando el uso de los recursos disponibles.

En definitiva, se trata de un paso muy relevante, pero no el último: España debe seguir avanzando hacia una estrategia integral de competitividad, con ayudas a la renovación de flotas, más puntos de recarga, mejoras de infraestructuras, reducción de costes y medidas que dignifiquen la profesión. Es decir, hay que mirar al futuro y no pretender quedarse en el pasado.

Ante la falta de conductores, ¿qué soluciones proponen desde UNO para paliar esta situación y qué papel debería jugar la Administración?

Los transportistas son un eslabón imprescindible dentro la cadena de suministro, dado que más del 95% de la mercancía se transporta en España por carretera, y, sin embargo, el sector necesita alrededor de 25.000 conductores profesionales.

Desde UNO demandamos la necesidad de impulsar el atractivo de la profesión, con una formación reglada, clarificar los procesos administrativos de acceso a la misma y financiar la formación o facilitar las prácticas en las empresas, entre otras cosas. En concreto, nuestra apuesta es poner en marcha una FP especializada, para evitar el intrusismo, que esté financiada por el Gobierno al inicio. Al mismo tiempo, hay que dignificar la profesión para garantizar que las nuevas generaciones vean en ésta una interesante alternativa contra el paro -la edad media de nuestros profesionales ronda los 55 años-. También solicitamos un plan urgente de mejora de las zonas de descanso.

Asimismo, hay que hacer un esfuerzo para atraer a la mujer a este sector. No podemos permitirnos dejar de contar con la mitad del talento. Y tenemos que ser creativos en los procesos para conseguir que los conductores no tengan que pasar muchos días fuera de sus ciudades de origen. De hecho, ya se están poniendo en marcha iniciativas muy interesantes en este sentido.

¿Cómo describirían la evolución actual de los fletes y qué margen de maniobra tienen los cargadores para gestionar esta volatilidad?

Tras un periodo de extrema volatilidad, los fletes han tendido a estabilizarse, aunque los costes estructurales siguen siendo muy elevados por factores como la inflación, las cotizaciones sociales, la energía o los irreflexivos plazos de las nuevas exigencias medioambientales.

En este contexto, la gestión eficiente de los recursos se convierte en una prioridad. La clave pasa por reforzar la eficiencia operativa, optimizar rutas y procesos, impulsar el uso de herramientas tecnológicas avanzadas -como la IA, el análisis predictivo o la automatización- y apostar por relaciones estables y colaborativas a largo plazo entre usuarios y operadores.

$!Francisco Aranda, presidente de UNO Logística

La guerra en Ucrania, el conflicto en Oriente Medio o las tensiones en el Mar Rojo han alterado las cadenas de suministro. ¿Cómo valoran el impacto real en los cargadores españoles y qué estrategias se están implementando para mitigar riesgos?

Nos encontramos en un escenario de “permacrisis”, en el que el desempeño del sector logístico se ha vuelto esencial y estratégico. La capacidad de operadores y usuarios para anticipar y gestionar cambios mediante la replanificación de operativas, la exploración de rutas alternativas, el uso de tecnologías predictivas y la automatización serán clave para minimizar el impacto de los distintos desafíos globales que están tensionando el mundo y, por tanto, las cadenas de suministro. Las estrategias just in case han pasado a ocupar un lugar central en la organización de nuestras empresas.

Para garantizar la estabilidad y crecimiento resulta imprescindible contar con un compromiso de colaboración real por parte de las administraciones, que vaya acompañado de una apuesta decidida por la formación del capital humano, el apoyo a la inversión en más innovación aplicada al negocio, la garantía de la capacidad energética y la diversificación de mercados. Sólo con una combinación de tecnología, agilidad, planificación estratégica y respaldo institucional podremos asegurar el mantenimiento de las cadenas de suministro.

Respecto a la relación con los cargadores, ¿cuáles son hoy las principales demandas que UNO detecta en los cargadores?

La palabra cargador ha pasado a la historia de este sector. Las empresas que aportan valor añadido han terminado con la caduca relación cliente-proveedor. El sector logístico se ha convertido en un partner real de su cliente, así que se ha iniciado una relación nueva y completamente diferente. Los clientes de los operadores logísticos ya no sólo analizan el precio del servicio, que sigue siendo importante, sino que necesitan contar con un operador que le ofrezca inteligencia de negocio, confianza, transparencia y acompañamiento continuo, además de flexibilidad operativa, digitalización y sostenibilidad, es decir, un valor añadido real.

Se ha superado el esquema precovid, en el que la logística era una commodity. Ahora se establecen alianzas empresariales a medio plazo, integraciones de sistemas o compartición de datos. Nos integramos en el core business de los clientes, y eso nos permite ofrecer un servicio mucho más especializado y personalizado en comparación con lo que se brindaba en el pasado. El abastecimiento ya no está garantizado.

¿Hasta qué punto los cargadores están impulsando o condicionando a los operadores logísticos a acelerar la transformación digital y la descarbonización?

Los clientes exigen información a tiempo real: en este momento es imprescindible conocer dónde está la mercancía, qué cantidad hay almacenada, cuándo llegará a su destino y qué planes B se han diseñado por si sucede una interrupción en la cadena de suministro, entre otras cosas. Para lograrlo, la logística ha pasado a convertirse en un sector tecnológico. Somos empresas que gestionamos primeramente datos. Respecto a qué tipo de tecnologías hay que utilizar en cada caso, estamos en periodos de prueba con muchas de ellas para explorar qué ofrecen de verdad para nuestro sector y no todas son igual de eficientes. El gran desafío pasa por identificar la elección adecuada de estas herramientas concretas.

En cuanto a sostenibilidad, estamos plenamente comprometidos con los objetivos medioambientales, pero la transición debe ser progresiva y viable y la clave es quién paga esta factura que, por cierto, es muy cara. La tecnología aún no está disponible para todas las actividades y la sostenibilidad es muy costosa. Desde UNO exigimos una regulación más razonable en base al mundo real. La clave es compatibilizar la rentabilidad de las empresas, que es lo primero, con el medio ambiente, porque si no logramos ese equilibrio condenaremos a muchas empresas a la desaparición.

¿Cómo valora UNO la coordinación con otros eslabones de la cadena, como transitarios y consignatarios, para responder a las necesidades de los cargadores?

La colaboración es la clave. Entre las numerosas iniciativas existentes destaca el proyecto SIMPLE, impulsado por Puertos del Estado, ADIF y el MITMA, que tiene como objetivo conectar todos los eslabones de la cadena de suministro: usuarios del transporte y operadores logísticos, transporte marítimo y por carretera, así como aduanas. Desde UNO consideramos que se trata de una magnífica propuesta que permitirá mejorar la coordinación y la comunicación entre todos los actores implicados, favorece la actividad económica y mejora la productividad.

¿Qué expectativas tienen para los próximos meses?

En los próximos meses prevemos una demanda contenida, condicionada por la evolución de los costes energéticos y del transporte, así como por la incertidumbre geopolítica y regulatoria. La presión sobre los costes operativos seguirá siendo un desafío, al que solo podremos responder con mayor eficiencia, digitalización y colaboración a lo largo de la cadena de suministro.

De cara al año próximo estamos muy preocupados porque visualizamos una desaceleración tanto del consumo como de la creación de empleo y un aumento en la inflación. Será imprescindible un recorte de la elevada fiscalidad que padecemos para poder competir y que no se destruya tejido productivo. Las empresas en España estamos muy asfixiadas por el corsé regulatorio en el que nos movemos y así tenemos poca capacidad de maniobra y de adaptación.